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VIAJES | VIAJE A PARÍS Y A LOS CASTILLOS DEL LOIRA

MARCO GEOGRÁFICO E HISTÓRICO

Francia, oficialmente República Francesa, abarca territorios en Europa occidental, América y diversas áreas situadas en el Atlántico, Pacífico e Índico. Francia se integra en La Unión Europea. Francia tiene fronteras con Bélgica, Luxemburgo, Alemania, Suiza, Italia, Mónaco, España y Andorra. Y en cuanto a los territorios de ultramar limita con Brasil, Surinam y los Países Bajos.

La capital de Francia, París, la mayor ciudad de todo el país, constituye el principal centro cultural y comercial. Otras ciudades importantes son: Marsella, Lyon, Toulouse, Lille, Burdeos, Montpellier y Niza.

Los territorios de ultramar engloban la Guayana Francesa en América del Sur, San Pedro y Miquelón en el Atlántico Norte, las Antillas francesas y muchas islas en Oceanía y en el océano Índico.

Habitada desde la época paleolítica, durante la Edad de Hierro, se establecieron tribus celtas, conocidas como galos.

Tras la conquista del territorio por Roma en el 51 a. C. se originó una cultura galorromana, que forjó las bases de la lengua francesa.

Posteriormente los francos germánicos dieron lugar al Reino de Francia, convertido más adelante en el centro del Imperio Carolingio. Dividido en 843 por el Tratado de Verdún.

Francia pasó a conocerse como el Reino de Francia en 987.

Durante la Alta Edad Media Francia era un reino feudal poderoso, pero descentralizado. Felipe II acrecentó el poder real, derrotando a sus rivales, para duplicar las tierras pertenecientes a la corona, convirtiendo a Francia en el estado más poderoso de Europa al final de su reinado.

Entre mediados del siglo XIV y mediados del siglo XV Francia se involucró en una serie de conflictos dinásticos con Inglaterra, denominados “La guerra de los Cien Años”.

Durante el Renacimiento francés florecieron el arte y la cultura y tuvieron lugar el conflicto con la casa de Habsburgo y el establecimiento de un Imperio colonial global.

La segunda mitad del XVI estuvo atravesada por guerras civiles religiosas entre católicos y hugonotes, que desangraron al país.

Francia volvió a despuntar en Europa, como potencia dominante, en el siglo XVII, con el reinado de Luis XIV, tras la guerra de los Treinta Años.

Una combinación de políticas económicas equivocadas, impuestos no equitativos, cuantiosos gastos de la corte de Versalles, guerras frecuentes (guerra de los Siete Años, apoyo financiero e la guerra de la Independencia de Estados Unidos),  malas cosechas y sequías debilitó económicamente al país a finales del siglo XVIII. La citada recesión económica unida a una profunda desigualdad social y a una necesidad de cambio, avivada por las ideas de la ilustración, desencadenó la caída del Antiguo Régimen, derrocado por la Revolución francesa de 1789, madre de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, documento que resume los valores de la nación, hasta hoy en día.

A principios del siglo XIX, gracias a Napoleón Bonaparte, Francia alcanza una gran expansión política y militar, controlando gran parte de la Europa continental, mediante el Primer Imperio francés. Tanto la Revolución francesa, como las guerras napoleónicas, definieron el rumbo de la historia europea y mundial.

La crisis del Primer Imperio francés desencadenó un periodo de decadencia, en la que se sucedieron diversos gobiernos hasta el establecimiento de la Tercera República francesa durante la guerra franco-prusiana de 1870.

En las décadas siguientes se asistió a un periodo marcado por el auge económico, cultural y científico, llamado “La belle époque 1959 y1973”.

Francia participó en la Primera Guerra Mundial, alzándose con la victoria, pero con un gran coste humano y económico.

Francia formó parte de las potencias aliadas en la Segunda Guerra Mundial, sufriendo la ocupación por el Eje en 1940. Tras la liberación en 1944, se fundó la Cuarta República, disuelta durante la guerra de Argelia.

En 1958 Charles de Gaulle instauró la actual Quinta República. La mayoría de las colonias francesas, incluyendo Argelia, se independizaron en la década de 1960. Numerosas de las citadas excolonias se relacionan estrechamente a nivel económico y militar con Francia.

Entre 1959 y 1973 Francia recibió grandes oleadas migratorias procedentes de España. Más recientemente la presión migratoria procede de árabes y negros, estos últimos originarios de las excolonias francesas de La Martinica o de Haití y de otras áreas. En su mayoría desempeñan trabajos del sector servicios, como en el pasado hicieron los españoles, que también asumieron los empleos rechazados por los franceses. Resulta cuanto menos curioso que muchos de estos españoles, olvidando su propio pasado y presente, como emigrantes en Francia, consideren que ellos, los españoles, se adaptaron bien a la lengua y a la cultura francesa, mientras opinan que el problema lo representan los árabes y los negros, que siguen manteniendo sus costumbres. Estos mismos emigrantes españoles prefieren que sus hijos o nietos vayan a un colegio de pago en Francia, remarcando que el nivel educativo de la educación pública en Francia ha disminuido, desde que han aparecido en las aulas los descendientes de emigrantes árabes y negros, y que ellos, los españoles, no quieren que sus hijos o nietos  compartan aulas con los hijos de los emigrantes árabes o negros, argumentando que el nivel educativo de los hijos de los emigrantes árabes o negros es inferior y que lastran el aprendizaje de los descendientes de los españoles. He oído varias conversaciones en este sentido. Tengo que incidir en una cuestión : los emigrantes actuales en Francia, en su mayoría árabes y negros y sus hijos, no son los culpables del deterioro de la Educación Pública en Francia. La causa de este deterioro reside en la política de recortes, practicada por sucesivos gobiernos conservadores. Este deterioro es el detonante de las muchas manifestaciones de estudiantes, que están sacudiendo Francia desde el 21 de septiembre de 2026.

Francia sigue manteniendo su situación como centro mundial de arte, ciencia y filosofía, albergando el quinto mayor número de sitios del Patrimonio Mundial de la UNESCO, así como la sede del mencionado organismo.

Francia constituye el principal destino turístico del mundo, de hecho, recibió 100 millones de turistas extranjeros en 2024.

Francia, como país desarrollado cuenta con la séptima economía del mundo por PIB nominal y la novena por PPA, en relación a riqueza agregada de los hogares, ocupa el cuarto lugar en el mundo.

En lo que concierne a educación, sanidad, esperanza de vida y desarrollo humano Francia tiene buenos resultados en las clasificaciones internacionales.

Su condición de potencia, en asuntos mundiales, se demuestra en que es uno de los 5 miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y en que es un Estado oficial poseedor de armas nucleares.

Francia es uno de los miembros principales de la Unión Europea, también es miembro relevante del G7, de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) y de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico).

EL VALLE DEL LOIRA

La zona del valle del Loira constituye una de las regiones más fascinantes de Francia. El río Loira vincula a ciudades históricas, encantadores pueblos e impresionantes castillos.

Durante el interesante recorrido, que incluía Chartres, Nantes, Tours y Blois, fui descubriendo diferentes facetas de una Francia embellecida por siglos de historia, arte y arquitectura.  En el itinerario turístico destacó el Valle del Loira, región emblemática del Renacimiento francés y de la historia de la realeza.

Castillos como el de Amboise, Chenonceau, Azay-le-Rideau o Cheverny, además de los jardines de Villandry y la Abadía de Fontevraud revelaron que las casas reales y la nobleza hicieron de esta zona un gran escenario cultural y un centro de poder. Fue posible tomar el pulso a la historia, paseando por las calles medievales de ciudades como Tours, admirando las plazas de Nantes, vagando la vista por los paisajes del Loira y disfrutando los jardines de varios castillos.

SOBRE LOS CASTILLOS DEL LOIRA

Durante los siglos X y XIV en la zona del valle del Loira había fortalezas defensivas de piedra, dotadas con: sólidas torres, fosos, puentes levadizos y gruesas murallas. Este tipo de construcciones carecía de fines estéticos, el objetivo era vigilar el tráfico y defenderse de los ingleses. En definitiva, la finalidad era sobrevivir a la dureza de la guerra de los 100 años.

Los reyes de Francia se trasladaron al valle del Loira por varias razones. Este emplazamiento proporcionaba un refugio durante la guerra de los 100 años. En 1418, durante el conflicto con Inglaterra, los borgoñones, aliados de los ingleses, se apoderaron de París y el futuro rey Carlos VII abandonó esta ciudad, buscando seguridad en las fortalezas del valle del Loira.

Hay que tener en cuenta la insalubridad de la ciudad de París de aquel periodo, azotada entre los siglos XIII y XVI por incendios, hambrunas y epidemias de peste.

Por el contrario, el valle del Loira ofrecía numerosas ventajas. Proporcionaba un entorno más saludable y limpio para la familia real y la nobleza. Además, era ventajosa la ubicación estratégica y comercial de esta región, atravesada por el río Loira, el más largo de Francia y la principal autopista fluvial francesa. Este río constituía una excelente vía de transporte, comunicación y comercio. Esta zona se caracterizaba por un clima mucho más agradable que el de París y disponía de tierras fértiles y extensos bosques, ideales para la caza, que era el pasatiempo favorito de la aristocracia de aquella época.

Durante los siglos XV y XVI, reyes como Carlos VIII, Luis XII y Francisco I, regresaron de las campañas militares en Italia. Seducidos y deslumbrados por el fulgor del Renacimiento Italiano, transformaron las antiguas fortalezas defensivas y los oscuros fortines en lujosos palacios de recreo o en mansiones de ensueño. De hecho, Francisco I construyó el castillo de Chambord, en principio como un ostentoso pabellón de caza. Este monarca se convirtió en mecenas del talentoso creador italiano Leonardo da Vinci, artista que dejó una impronta imperecedera en la arquitectura del valle del Loira.

Con el efecto combinado de conquistas, herencias y alianzas matrimoniales los antiguos reinos se fueron fundiendo entre si, dando lugar al estado de Francia.  Por consiguiente, se acrecentó el poder real, al tiempo que disminuyó el de los señores de la guerra o nobles.  Por estas razones tuvo lugar un proceso de pacificación del territorio que no hizo tan necesaria la función defensiva de las fortalezas.

Además, la pacificación del territorio contribuyó a la repoblación de las ciudades(burgos) y al florecimiento del comercio. Surgió una nueva clase social, la burguesía, que creó el capitalismo, sistema económico que fue sustituyendo progresivamente al régimen feudal. Apareció la religión protestante, estrechamente asociada al capitalismo.

De esta manera las murallas defensivas de estas antiguas fortalezas se sustituyeron por amplios ventanales, suntuosos salones de música y simétricas fachadas, todo de influencia italiana.

Al mudarse el rey, la nobleza lo siguió, para no perder su influencia y protección. Esto desencadenó una fuerte competencia entre la nobleza, para construir los palacios más grandes, elegantes, suntuosos y espectaculares, que mostraran su poder. Y de este poder son testigos hoy día los castillos del valle del Loira, espejos de la opulencia y de una época en que la corte buscaba impresionar. En ese periodo destaca la alianza entre piedra y naturaleza, plasmada en fascinantes composiciones geométricas vegetales e intrincados laberintos verdes, que invitan a intrigas palaciegas y a romances secretos.

El regreso definitivo de la Corte a París hacia finales del siglo XVI y XVII, supuso un periodo de decadencia para los castillos del valle del Loira, castigados por el abandono y por los estragos de la revolución francesa.

Durante los siglos XIX y XX los esfuerzos conjuntos de mecenas privados y del Estado francés salvaron del derrumbe definitivo a los castillos del valle del Loira, logrando convertir los 280 km del valle del Loira en un tesoro maravilloso de incalculable valor, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000.

ITINERARIO

DÍA 1 (sábado 26/09/2026) ALICANTE-PARÍS 

Me presenté en el aeropuerto de Alicante, donde tomé un vuelo con destino a París. Una vez en el aeropuerto de la capital francesa, junto con otros viajeros, me condujeron al hotel.

DÍA 2 (domingo 27/09/2026) PARÍS -CHARTRES-ANGERS-NANTES

CHARTRES

Después de desayunar, tomamos rumbo a Chartres, donde dispusimos de tiempo libre para recorrer su casco histórico y su impactante Catedral, declarada Patrimonio de la Humanidad en 1979 por la UNESCO. Construida en 1134, es de estilo gótico y refleja el poder de los obispos de Chartres. Destaca por el hermoso color azul cobalto de sus ricas y antiguas vidrieras, en las que se plasman escenas bíblicas y de vidas de santos.

Catedral de Chartres.

ANGERS

Continuamos hacia Angers, disfrutando del tiempo libre para visitar el casco histórico, admirando el imponente castillo, las murallas y la catedral de San Mauricio. A mí me gustó especialmente la Casa de Adán, Maison d’Adam, de finales del siglo XV, situada en la Plaza Sainte-Croix. Constituye un ejemplo de casa con entramado de madera, con varios niveles de altura y una fachada decorada con esculturas de madera como ángeles, criaturas mitológicas y motivos naturales. Está catalogada como Monumento Histórico y es la sede de “La Maison des Artisans d’Angers”.

Casa de Adán, en Angers.

Después de almorzar nos dirigimos a Nantes, donde se ubicaba nuestro hotel, cenando y pernoctando allí.

DÍA 3 (lunes 28/09/2026) NANTES-TOURS  

NANTES

Acompañados de la guía local Severine, realizamos una visita panorámica por el centro histórico de Nantes, durante la que admiramos sus plazas, la arquitectura señorial y la place Royale, con su fuente del siglo XIX, la catedral de San Pedro y San Pablo y el Castillo de los Duques de Bretaña, lugar de residencia de la corte bretona y, posteriormente, del rey de Francia.

En ese momento Severine habló pormenorizadamente de la historia de Ana de Bretaña, historia que ya había adelantado Vicen, nuestra guía acompañante. Ana de Bretaña, única descendiente de Francisco II, duque de Bretaña, tuvo un papel destacado en el marco de la incorporación de Bretaña en el reino de Francia, mediante el enlace matrimonial entre Carlos VIII, rey de Francia y la citada Ana de Bretaña. Como esta pareja real no tuvo descendientes vivos, al morir Carlos VIII, las capitulaciones matrimoniales forzaron a Ana de Bretaña a casarse con el nuevo rey de Francia, Luis XII. Francisco I, sucesor de Luis XII, en calidad de usufructuario gestionó el ducado de Bretaña, inicialmente por su matrimonio con Claudia de Francia, hija de Luis XII y de Ana de Bretaña y posteriormente durante la minoría de edad de sus hijos, Francisco y Enrique, habidos con Claudia de Francia. Con la mayoría de edad del que posteriormente sería Francisco II, los estados del ducado de Bretaña corroboraron la anexión del ducado de Bretaña a Francia.

Castillo de los Duques de Bretaña, en Nantes.

Pasamos por isla Feydeau, barrio donde nació el escritor Julio Verne. Dispusimos de tiempo libre para continuar paladeando Nantes.

Severine nos habló del Edicto de Nantes y del rey Enrique IV de Francia, llamado también Enrique III de Navarra,

Enrique III de Navarra era protestante, es decir hugonote, en un país de mayoría católica durante las guerras de religión en Francia. Este monarca dejó para la posteridad la frase” París bien vale una misa”. El motivo de la frase es que en 1593 decidió convertirse al catolicismo, para convertirse en rey de Francia y controlar París y el reino entero.

El 13 de abril de 1598 firmó el Edicto de Nantes, documento que acabó con las devastadoras y duraderas guerras de religión de Francia. El citado decreto se basaba en 3 pilares fundamentales: La libertad de conciencia o libertad religiosa, la igualdad civil y política entre protestantes y católicos y garantías militares de protección para los protestantes, que obtuvieron del rey el control de unas 100 ciudades fortificadas por todo el país, como La Rochelle. El objetivo final del citado edicto no era la tolerancia religiosa, como se entiende hoy en día, sino la paz social y la cohesión del estado. Para Enrique IV eran más importantes la estabilidad del Estado, la lealtad a la corona y a la patria que las diferencias religiosas.

Desafortunadamente el edicto fue debilitándose con los sucesores al trono, hasta que el nieto de Enrique IV, Luis XIV, en 1685, revocó el edicto de Nantes mediante el edicto de Fontainebleau, que ilegalizaba el protestantismo, provocando el exilio masivo de numerosos hugonotes franceses. Esta controvertida medida legislativa de Luis XIV tuvo un impacto económico muy desfavorable para el país, por el éxodo de talento y capital que se produjo.  La revocación redujo las finanzas de la monarquía de Luis XIV y minoró la recaudación de impuestos, impulsando la crisis económica, que un siglo después conduciría a la Revolución Francesa.

Aprendamos de la historia y de las graves consecuencias económicas de políticas de intolerancia, como el edicto de Fontainebleau de Luis XIV.

Imaginemos el elevado coste económico y social, que supondría la expulsión de emigrantes de Europa: menores y personas mayores sin ser atendidos, hortalizas sin ser recogidas, obras sin ser efectuadas….

La Europa blanca que idealizan algunos y que dicen defender, está envejecida y presenta tasas de natalidad muy bajas, lo que la aboca a la extinción, si no se invierte la tendencia. La única esperanza reside en emigrantes extranjeros regularizados, que con sus hijos e hijas compensen nuestras deficitarias tasas de natalidad, que con sus cotizaciones a la seguridad social sostengan el sistema público de pensiones y que asuman los empleos, que necesitan nuestras naciones y que muchos ciudadanos nacionales rechazan.

En Nantes, en la crepería “Au vieux quimper”, situada en la Rue de la Bâclerie,  tuve la oportunidad de degustar unas deliciosas crepes. Las crepes, cuando son saladas, se llaman galettes. Opté por una galette, elaborada con trigo sarraceno, rellena con huevo, jamón y queso Emmental. Estaba deliciosa y en su punto.  También estaba muy rica la crepe de mantequilla, que elegí como postre. El servicio fue muy rápido y atento. El precio,  económico.

Tras almorzar, salimos hacia Tours, para realizar una visita panorámica del viejo Tours, extendido circundando la plaza Plumereau. Durante esta visita panorámica estuvimos acompañados por la guía local Ana. El antiguo Tours está integrado por un conjunto de excepcionales casas en madera y piedra, muestra de la prosperidad de esta parte de la ciudad, desarrollada alrededor de la Colegiata de San Martín, centro de una de las peregrinaciones más antiguas de la Cristiandad. Fuimos a nuestro hotel, donde cenamos y pernoctamos.

Casas de Tours.

DÍA 4 (martes 29/09/2026) TOURS -CASTILLO DE AMBOISE-AMBOISE. CASTILLO DE CHENONCEAU-TOURS

CASTILLO DE AMBOISE

Iniciamos la jornada con la visita al castillo de Amboise, ubicado sobre el río Loira y sus terrazas, lo que lo convierte en un excelente mirador de la ciudad y del paisaje del Loira.

La fortaleza medieval originaria, construida desde el siglo XIII, fue destruida varias veces por los normandos y pasó por sucesivos dueños como los Anjou y la casa de Amboise-Chaumont y más adelante, en 1422, al vizconde Luis de Thouars y posteriormente a Louis d’Amboise. A este último el rey de Francia, Carlos VII, le confiscó el castillo por haber participado en un complot contra Louis de la Trémoille, favorito del monarca francés.

Castillo de Amboise.

Luis XI, sucesor de Carlos VII, construyó un oratorio cerca del torreón, que acondicionó para su esposa, Carlota de Saboya.

El rey Carlos VIII, ya nacido en Amboise, acometió varias construcciones notables como el ala llamada “de Carlos VIII”, de estilo gótico tardío, que engloba las viviendas del Rey y de la Reina.

Carlos VIII acabó La capilla de Saint Hubert, de estilo gótico flamígero, en 1493. Ubicada en las proximidades del castillo, su decoración se centra en el tema de la caza. San Huberto, patrón de la caza, está representado en una cacería sobre el dintel de la puerta de entrada. En este edificio se encuentra el sepulcro de Leonardo da Vinci.

Carlos VIII también construyó la torre circular des Mínimes y  e inició la construcción de la torre circular de Hurtault, ambas dotadas de rampas cubiertas en forma de caracol, para permitir el acceso de caballos y carretas desde el río Loira hasta el castillo.

Luis XII acabó la torre circular de Hurtault y además construyó una segunda ala llamada “ala de Luis XII”,de estilo renacentista.

Castillo de Amboise.

Francisco I, volvió de las campañas militares en Italia, cautivado por el fulgor del Renacimiento Italiano, convirtiéndose en mecenas del talentoso creador italiano Leonardo da Vinci, artista que dejó una impronta imperecedera en la arquitectura del valle del Loira. Leonardo da Vinci pasó sus últimos días en el Castillo de Clos Lucé, comunicado con el Castillo de Amboise mediante un pasaje subterráneo.

Francisco I ordenó elevar el techo del ala renacentista del Aposento Real perpendicular al Loira. Sus tragaluces con pilastras revelan la influencia italiana.

Enrique II edificó otro aposento, paralelo al ala renacentista del Aposento Real.

El castillo de Amboise se convirtió en 1560 en escenario de la conjura de Amboise, antecedente de las guerras de religión. Durante la minoría de edad del rey Francisco II, casado con la reina María Estuardo, el poder lo detentaban los tíos de la reina, los Guisas, acérrimos enemigos de los protestantes. Éstos últimos raptaron a Francisco II, para sustraerlo de la influencia de los Guisas. Los confabuladores fueron detenidos, juzgados y ejecutados. El conflicto entre católicos y protestantes se saldó con la sangrienta noche de San Bartolomé en 1572.

Interior del castillo de Amboise.

Durante el reinado de Enrique III disminuyeron las estancias reales y durante el reinado de Enrique IV la corte dejó el valle del Loira y se instaló en la Isla de Francia.

En 1631 el ministro Richelieu ordenó la demolición preventiva de las fortificaciones del castillo y el relleno de sus fosos, para que no se usara esta plaza fuerte contra el rey Luis XIII.

En 1789 el duque de Penthièvre remodeló el Aposento Real y diseñó jardines a la inglesa. Durante la revolución francesa el castillo fue confiscado.

Luis Felipe I se centró en remodelar las antiguas murallas, destruyendo las casas contiguas. Además, redecoró el ala de Luis XII.

Interior del castillo de Amboise.

En 1847 el emir Abd al-Qadir, líder de la lucha contra la colonización francesa en Argelia, se rindió, pero en 1848 fue encarcelado en el castillo de Amboise. Finalmente, Napoleón III le concedió la libertad en 1852.

En un parque cercano se haya el busto de Leonardo da Vinci y un memorial de Abd al-Qadir.

El castillo de Amboise pertenece a la Fondation Saint-Louis, entidad privada, encargada de la gestión de los bienes de la familia real de la Casa de Orleans.

Vista del Castillo de Amboise y de los jardines.

Dispusimos de tiempo libre en Amboise, para seguir tomándole el pulso a esta localidad.

CASTILLO DE CHENONCEAU

Tras almorzar, nos dirigimos a Chenonceau, para admirar su bello castillo renacentista del siglo XVI, construido sobre el río Cher, conocido como el “Castillo de las damas”.

Este castillo recibe el sobrenombre de “Castillo de las damas” porque su historia estuvo muy influida por las mujeres, las que lo construyeron, las que en él residieron y las que fueron sus propietarias.

Castillo de Chenonceau o Castillo de las damas.

El conjunto arquitectónico destaca por la originalidad de su trazado original, la riqueza de sus colecciones, mobiliario y decoración, sus jardines y especialmente por su fecunda historia, relacionada con reinas y damas, que influyeron en su destino y diseño.

El castillo de Chenonceau es el monumento histórico en manos privadas más visitado de Francia. Su importancia reside en el valor artístico e histórico. Sus instalaciones comprenden jardines, parque e incluso una plantación vitivinícola.

Entre los siglos XIII a XV existía una residencia feudal, perteneciente a la familia de los Marques. Como estos se implicaron en actividades contra el monarca, una orden real, en 1411, obligó a estos nobles a destruir su casa solariega. En 1432 Jean Marques construyó un castillo y un molino fortificados sobre los cimientos de la casa solariega demolida.

El castillo actual se construyó, entre 1513 y 1521, sobre los pilares de los citados castillo y molino fortificados, edificios comprados a los Marques por Thomas Bohier y su mujer, Katherine Briçonnet. La capilla Tour des Marques y el pozo adyacente quedaron de testigos del anterior castillo fortificado.

Como Thomas Bohier, secretario de Hacienda del rey Francisco I, estaba ocupado por asuntos bélicos, fue su mujer, Katherine Briçonnet, la que se implicó en gestionar las obras del castillo, siguiendo los planos de un palacio veneciano.

Castillo de Chenonceau o Castillo de las damas.

Tras el fallecimiento de Thomas Bohier se realizó una inspección financiera, que reveló malversaciones de fondos, por lo que Francisco I multó a los descendientes de los Bohier, recuperando el dominio feudal y el castillo anejo, es decir, el castillo de Chenonceau.

El castillo de Chenonceau se convirtió en escenario de la rivalidad real. En 1547 el castillo de Chenonceau fue el presente del rey Enrique II a su favorita, la bella e inteligente Diana de Poitiers. La amante del rey Enrique II, Diana de Poitiers, ideó los espectaculares jardines y construyó el puente sobre el río.

Interior del Castillo de Chenonceau o Castillo de las damas.

Al fallecer el monarca, su esposa, Catherine de Médicis, consiguió que Diana de Poitiers le devolviera el castillo de Chenonceau, dándole a cambio el Castillo de Chaumont-sur-Loire. Catherine de Médicis aprovechó para embellecer aún más los jardines y continúo la tarea constructora, añadiendo majestuosas galerías.

Luisa de Lorena, la esposa de Enrique III, se retiró al castillo de Chenonceau al enviudar, guardando riguroso luto y recogimiento. No pudo costearse el estilo de vida que correspondía a una reina madre y se consagró a la lectura, el trabajo y la oración.

Cocinas del Castillo de Chenonceau o Castillo de las damas.

Con el curso del tiempo el castillo fue pasando a diferentes dueños mediante herencias y compraventas.  En 1733 Claude Dupin, un potentado financiero, compró el castillo al duque de Borbón. La segunda esposa de Claude Dupin, Louise Dupin, como elegante símbolo del siglo de las luces, logró restaurar el esplendor de Chenonceau. A sus tertulias acudía la flor y nata de la intelectualidad de la época como Montesquieu, Voltaire, Rousseau, Fontenelle, Marivaux, Buffon…. Con inteligentes maniobras consiguió salvar el castillo de la revolución.

Castillo de Chenonceau o Castillo de las damas.

Apolline de Guibert se casó con el Conde de Villeneuve, sobrino nieto de Louise Dupin. El matrimonio se dedicó a restituir el esplendor del castillo, acometiendo restauraciones, remodelando los jardines… Apolline, muy aficionada a la botánica, plantó los plátanos de la Grande Allée, arregló el Jardín Verde y reintrodujo las moreras blancas.

El castillo de Chenonceau continuó en las manos de la familia Dupin hasta 1864, año en que se vendió a Marguerite Pelouze o Marguerite Wilson de soltera, procedente de la burguesía industrial. Entre 1867 y 1878 ella invirtió una considerable fortuna en la restauración del castillo, devolviéndole el aspecto original de la época de Diana de Poitiers, modificado en tiempos de Catherine de Médicis.

Interior del Castillo de Chenonceau o Castillo de las damas.

Daniel Wilson, diputado y yerno del presidente de Francia, Jules Grévy y hermano de Marguerite Pelouze, Marguerite Wilson de soltera, organizó una red de venta ilegal de distinciones oficiales, como la Legión de Honor. Este turbio asunto político de tráfico de influencias salpicó a Marguerite Pelouze, arruinándola y el castillo de Chenonceau fue embargado y pasó por sucesivos dueños hasta 1913, año en que mediante una subasta pasó a manos de Henri Menier, procedente de la alta burguesía industrial y propietario del Chocolat Menier. Tras la muerte de Henri Menier, lo heredó su hermano Gastón, quien lo pasó a sus descendientes.

Durante la Primera Guerra Mundial Gastón Menier aprovechó el Castillo, para instalar en sus galerías un hospital militar, que proporcionara cuidados médicos a los soldados heridos en combate. Simone Menier, nuera de Gastón, se convirtió en enfermera jefa, encargándose de la gestión del hospital y velando por el bienestar de los heridos. Su valor fue todo un ejemplo inspirador para la Resistencia durante la Segunda Guerra Mundial.

Farmacia del Castillo de Chenonceau o Castillo de las damas.

En los tiempos de la Segunda Guerra Mundial el río Cher constituía la frontera entre la Francia ocupada y la Francia Libre. Mientras la entrada del Castillo se encontraba en la orilla derecha, zona ocupada por los alemanes, la galería se hallaba próxima a la puerta sur, situada en la orilla izquierda, zona controlada por el gobierno de la Francia de Vichy. Esto facilitó a la Resistencia pasar a mucha gente a la zona libre. 

Regresamos a nuestro hotel en Tours, donde pasamos la noche

DÍA 5 (miércoles 30/09/2026) TOURS -ABADÍA DE FONTEVRAUD-JARDINES DE VILLANDRY-CASTILLO AZAY LE RIDEAU-TOURS

Tras desayunar, partimos rumbo a la Abadía Real de Fontevraud, donde realizamos una visita guiada.

ABADÍA REAL DE FONTEVRAUD

La Abadía Real de Fontevraud, situada en Fontevraud-l’Abbaye, cerca de Chinon, en Anjou, fue fundada en 1101 por el predicador itinerante Robert de Arbrissel, para albergar a una comunidad de hombres y mujeres. A su muerte, siguiendo su voluntad, el control de la comunidad se depositó en las manos de una abadesa. La orden fontevrista encabezó un centenar de prioratos en Francia, Inglaterra y España.

Abadía Real de Fontevraud, cerca de Chinon.

Con el paso del tiempo la protección y la generosidad de las familias reales y de las casas nobles impulsaron el desarrollo de la orden. De hecho, la citada abadía está vinculada a la familia de los Plantagenet, que aportaron fondos para edificarla. En el siglo XII Leonor de Aquitania convirtió  la Abadía Real de Fontevraud en el panteón de los reyes y reinas de Inglaterra, como la misma Leonor de Aquitania, Enrique II Plantagenet, Ricardo Corazón de León e Isabela de Angouleme(esposa de Juan Sin Tierra).

Tumbas de los reyes Leonor de Aquitania, Enrique II Plantagenet, Ricardo Corazón de León e Isabela de Angouleme(esposa de Juan Sin Tierra), en la Abadía Real de Fontevraud, cerca de Chinon.

La caída de la dinastía Plantagenet supuso tiempos difíciles para la Abadía, los problemas económicos se agudizaron con la Guerra de los Cien Años, durante el siglo XIV. En 1460, durante una visita canónica a los 50 prioratos de la orden se observó que en su mayor parte estaban deshabitados y abandonados.

Entre 1491 y 1670 lideraron la abadía abadesas de la familia real de los borbones y renovaron la orden. En el siglo XVIII, 4 hijas de Luis XV vivieron en la abadía.

Interior de la Abadía Real de Fontevraud, cerca de Chinon.

La revolución francesa acabó con 700 años de vida monástica, en noviembre de 1789, al declarar como propiedad del Estado todas las posesiones de la Iglesia católica. Un decreto revolucionario del 17 de agosto de 1792 ordenó la evacuación de todos los monasterios.

Napoleón convirtió la abadía en una prisión central para presos de hasta 19 departamentos en 1804. Los departamentos franceses son similares a las provincias españolas. Las autoridades penitenciarias acometieron reformas en la construcción, para adaptar la abadía a las exigencias de la vida carcelaria. El trabajo se consideraba como un medio de rehabilitación, por lo que este centro penitenciario llegó a ser una gran fábrica, pero las condiciones de extrema dureza de esta cárcel le dieron la reputación de ser “la más dura de Francia tras Claraval”. En este recinto punitivo el trato más severo se reservó para los presos políticos. En la época de la Francia de Vichy algunos miembros de la Resistencia Francesa fueron fusilados en la zona.

Abadía Real de Fontevraud, cerca de Chinon.

En 1963 cerró la prisión, lo que significó un revés económico para el pueblo cercano. Fontevraud buscó una alternativa económica. La edificación fue cedida al Ministerio de Cultura en 1963, procediéndose a la restauración. Desde 1975 la historia y el arte se unieron para desarrollar la localidad mediante el Centro Cultural del Oeste, que promueve la Abadía como sede cultural. Este centro tardó en abrir sus puertas al público una década. La Abadía de Fontevraud actualmente constituye el escenario perfecto para la creación contemporánea, la música, las exposiciones, las conferencias…

Entre los espacios de la Abadía de Fontevraud destacan varias dependencias que enumero a continuación.

La iglesia abacial del siglo XII, en cuya nave las monjas seguían los 8 oficios diarios. Allí, en la época carcelaria, se instalaron entablados para ubicar talleres  y dormitorios y se destruyeron las cúpulas.

El claustro de los siglos XV y XVI, que era un lugar de meditación, en los tiempos de la prisión se convirtió en 2 lugares de paseo según el tipo de condena. Encima de la galería del claustro se construyó una galería penitenciaria, para que los vigilantes circularan de un espacio a otro.

La sala capitular del siglo XVI, donde las monjas se reunían para comentar asuntos cotidianos o tomar decisiones políticas importantes para la orden, se transformó en espacio de almacenamiento en el periodo carcelario.

El calefactorio, una de las pocas zonas caldeadas de la Abadía, se utilizaba para las labores manuales, como bordar. Este lugar se usó como cocina central para la cárcel.

Los edificios que circundaban el patio de San Benito se destinaban a las monjas enfermas.

La Capilla de San Benito permitía a las hermanas enfermas seguir el oficio.

El Colector de aguas residuales refleja la importancia de la higiene para una comunidad muy numerosa.

El Gran dormitorio de los siglos XV y XVI, dotado de un gran pasillo central, iluminado por ventanas altas, es uno de los 3 dormitorios de la abadía.

En el refectorio de los siglos XV y XVI las monjas comían en silencio, amenizadas por una monja lectora, que recitaba pasajes de las escrituras. Allí, en los tiempos de la prisión, se dispuso un entablado, para dividir la estancia en 2 pisos. En la planta baja se albergaban los talleres y en la primera planta se instaló un dormitorio.

Cocina del siglo XII, un tipo de cocina propio de las abadías acomodadas.

La Fannerie es un edificio construido justo antes de la Revolución Francesa, que acogía las caballerizas, el alojamiento para los mozos de cuadra, granjas y un granero. Desde 2021 ha adoptado la función de museo de arte moderno.

JARDINES DE VILLANDRY

A continuación, fuimos a los jardines de Villandry, conocidos por sus diseños geométricos, que incluyen jardines ornamentales, huertos, flores y agua, configurando un impactante espectáculo visual, con el que el jardín francés logra aquí la máxima expresión de elegancia.

Está documentada desde el siglo XII la existencia de una fortaleza en “Villandry”, llamada entonces “Colombiers”.

En 1532 Jean Breton, secretario de finanzas y principal consejero de Francisco I, compra las tierras de Colombiers, derrumba la fortaleza y construye un castillo, añadiendo un jardín ornamental y un huerto.

Jardines de Villandry.

El marqués Michel-Ange de Castellane, embajador de Luis XV, adquiere el castillo y las tierras en 1754, remodela el interior del castillo, amplia los jardines y diseña un jardín francés, como complemento del jardín ornamental y del huerto.

Durante el siglo XIX el castillo pasa por las manos de varios propietarios, como Jerónimo Bonaparte, hermano menor de Napoleón. Al final Pierre-Laurent Hainguerlot, banquero, adquiere Villandry, convirtiendo los jardines existentes en un gran jardín inglés.

En el siglo XX, concretamente en 1906, Joachim Carvallo, de origen español y su esposa, Ann Coleman, de procedencia estadounidense, compran la finca de Villandry, restauran el castillo y devuelven a los jardines al estilo del siglo XVI, armonizados perfectamente con la arquitectura de piedra del castillo y con el paisaje circundante.  Su bisnieto es el actual depositario y gestor del castillo y de los jardines.

Jardines de Villandry.

Los jardines de Villandry reflejan la arquitectura de jardines del Renacimiento y han sido reconocidos como Monumento Histórico en 1934.

Los jardines del castillo de Villandry se reconstruyeron según documentos antiguos de “un jardín a la francesa” y, como todo jardín renacentista, fueron diseñados para ser vistos desde arriba, por lo que el mirador es el lugar más idóneo, para obtener las mejores vistas del conjunto de los jardines.

Los jardines de Villandry se dividen en 4 terrazas.

En la terraza superior se encuentra “El jardín del sol”, que incluye 3 espacios de vegetación: “La habitación de las nubes”, lugar plantado con arbustos y plantas de colores azules y blancos, “La habitación del sol”, con plantas en tonos anaranjados y amarillos y  “La habitación de los niños”, con manzanos decorativos.

Jardines de Villandry.

En la segunda terraza se sitúa “El jardín ornamental o jardín de bordados”, que presenta bojes y tejos recortados según el arte de la topiaria. Está formado por 2 salones vegetales.

El primer salón vegetal se compone del” jardín del amor” y del ”jardín de las cruces”.

En 4 cuadros enfrente de la cocina se muestra una alegoría del “jardín del amor”, dividido a su vez en cuatro jardines: “El amor tierno”, “El amor apasionado”, “El amor voluble” y “El amor trágico”.

“El amor tierno”, representado por corazones separados por pequeñas llamas. En el centro se encuentran las máscaras, utilizadas en los bailes.

“El amor apasionado”, simbolizado por corazones rotos por la pasión.

“El amor voluble”, con 4 abanicos en las esquinas y alas de mariposa, para reflejar la ligereza de los sentimientos.

“El amor trágico”, sugerido con setos en forma de espadas y flores rojas, que aluden a la sangre derramada, para representar la rivalidad amorosa.

Jardines de Villandry, con el castillo al fondo.

Por lo que respecta al” jardín de las cruces”, éste incluye las cruces de Malta, Languedoc y la cruz vasca, respectivamente.

El segundo salón o “jardín de la música” cuenta con altos setos y representa la música con sus liras y notas musicales.

A continuación, en la tercera terraza, se localiza “El jardín de agua”. Con un claustro rodeado de tilos, se despliega alrededor de un espejo de agua de estilo Luis XV.

En la terraza inferior está el” Huerto decorativo”, adoptando un diseño de bordados de 9 cuadrados de igual tamaño, pero con diferente decoración. Los cuadrados, delimitados por boj, están plantados con hortalizas de diversos colores, para ofrecer la ilusión óptica de un damero multicolor, en el que se alternan el azul de los puerros, el rojo de las coles y remolachas, el verde tallo de las zanahorias…El” Huerto decorativo” ofrece diferentes variedades de hortalizas como:  fresas, puerros, berenjenas, tomates, apio, col roja y blanca, pimientos rojos, acelgas rojas, perejil, albahaca y cebollino.

Al sur del castillo hay una zona verde de “jardín a la francesa” con tejos podados en forma de conos, ornado con estatuas, jarrones y arboledas. Las pérgolas están cubiertas de rosas rojas y clematis azules. Presenta 4 cuadros azules y rojos. Laberintos y parterres alternan estacionalmente con narcisos en marzo, tulipanes en abril, rosas en mayo, dalias en verano y ciclámenes en otoño. En 1994 se procedió a la restauración de fuentes y pérgolas.

CASTILLO DE AZAY LE RIDEAU

Después de almorzar, tomamos el rumbo de Azay le Rideau, para visitar su impresionante castillo, uno de los más bellos ejemplos de la arquitectura renacentista. Está ubicado en una isla formada por el río Indre, rodeada por un romántico parque del siglo XIX. Este hermoso edificio, que con sus esquinas de bastión coronadas por conos puntiagudos y alta azotea de pizarra inclinada evoca los castillos de los cuentos de hadas, combina el estilo francés con influencias italianas y flamencas.

Interior del Castillo de Azay le Rideau.

Estaba documentado desde el siglo XI que en la zona de Azay le Rideau existía un castillo fortificado. Esta fortaleza fue adquirida en 1511 por Gilles Berthelot y su esposa Philippe Lesbahy.

Gilles Berthelot, tesorero de Francisco I y alcalde de Tours, en 1518 inició la reconstrucción del Castillo. Tras la ejecución del primo de Gilles Berthelot, Jacques de Beaune de Semblançay, el rey Francisco I en 1527 organiza una inspección general sobre las finanzas del reino. Gilles Berthelot es salpicado por sospechas de corrupción. Para evitar ser juzgado y acusado de malversación de fondos públicos y la pena de muerte, Berthelot opta por huir en 1528, sin acabar la construcción del castillo.

Cocinas del Castillo de Azay le Rideau.

Debido a la ausencia de su esposo, su mujer, Philippe Lesbahy, se encargó de supervisar los trabajos, ideando una escalera central o escalier d’honneur.

Castillo de Azay le Rideau.

Sus sucesivos propietarios respetaron y perfeccionaron la obra.

Francisco I confiscó la finca y se la regaló, como recompensa, a uno de sus militares de alto rango.

Interior del Castillo de Azay le Rideau.

En el siglo XVII Henri-François de Vasse construyó una elegante y monumental entrada, alineada con el eje de la escalera central, de estilo francés. Además, intensificó la perspectiva, al diseñar un patio con forma de media luna, bordeado al sur por dos dependencias.

Castillo de Azay le Rideau.

Durante el siglo XIX 4 generaciones de marqueses de Biencourt se consagraron a restaurar el castillo, para convertirlo en Patrimonio Nacional.

En 1905 el Estado francés adquirió finalmente el castillo y continuó con la restauración. En el momento de la compra por el estado francés el castillo carecía de muebles, problema que se solucionó con préstamos de colecciones públicas, procedentes del Museo del Louvre, del Museo Nacional de la Edad Media y de otras instituciones. La cooperación entre el Centre des monuments nationaux y el Mobiliario Nacional permitió amueblar la planta baja del castillo, recreando el estilo de vida de mediados del siglo XIX. Para completar este conjunto, el Centre des monuments nationaux prosigue su política de comprar colecciones a los marqueses de Biencourt .

Castillo de Azay le Rideau.

Actualmente este bello edificio está circundado por un jardín similar a un parque inglés, de estilo decimonónico, con árboles de exóticas coníferas como: cedro del atlas, ciprés calvo y secouyas del Nuevo Mundo.

Regresamos a nuestro hotel en Tours, donde pernoctamos.

DÍA6 (jueves 01/10/2026) TOURS – -CASTILLO CHEVERNY-BLOIS-PARÍS

CASTILLO DE CHEVERNY

Comenzamos el día visitando el castillo de Cheverny, reputado como el más lujoso del valle del Loira por sus suntuosos interiores, la gran finca y sus encantadores jardines. Constituye todo un ejemplo de la arquitectura y decoración de época propia del “arte de vivir” francés de las clases opulentas.

El castillo, ubicado cerca de la localidad de Cheverny, al sur de Blois, está custodiado y conservado por la misma familia desde hace 6 siglos, la familia Hurault, conocida en Blois desde el siglo XIII. La citada familia, de financieros y oficiales, estuvo al servicio de 5 reyes de Francia.

Castillo de Cheverny.

El castillo de Cheverny fue construido por el arquitecto Jacques Bougier entre 1620 y 1640, anticipando el estilo francés, que se impondría en los tiempos de Luis XIV. Jacques Bougier se basó en sobriedad y simetría, para crear un edificio de líneas perfectas, que cuenta con un cuerpo central, enmarcado por 2 estructuras laterales y 2 pabellones en las esquinas. La piedra de Bourré, cuya característica es blanquearse y endurecerse con el tiempo, le confiere al castillo la claridad de su fachada.

Interior del castillo de Cheverny.

El edificio combina el perfecto equilibrio y simetría de las fachadas con los reveladores detalles de los suntuosos interiores, que, cubiertos de artesonados y pintados al fresco con escenas legendarias, reflejan la huella de reputados artistas y artesanos, encarnando el estilo clásico francés.

El mobiliario supone otro gran acierto. Dorados, lienzos de maestros, tapices de Flandes y de los Gobelinos, cofres Luis XIV y Luis XV, objetos de época….Cada pieza constituye una verdadera inmersión en tiempos pasados.

Interior del castillo de Cheverny.

El espectacular castillo está circundado por un gran parque botánico, en el que se integran el césped de estilo inglés, canales y avenidas arboladas de secuoyas, cedros  y tilos.

El parque cuenta con 5 sorprendentes jardines temáticos: el huerto, el Jardín del Aprendiz, el Jardín del Amor, el Jardín de los tulipanes y el Laberinto del Laurel del Cáucaso.

Interior del castillo de Cheverny.

Al lado del Laberinto del Laurel del Cáucaso se encuentra la Orangerie, edificio del siglo XVIII, que funcionaba como invernadero, para proteger plantas delicadas, como naranjos, de los rigores del invierno. Allí, durante la Segunda Guerra Mundial, se ocultó “La Gioconda” de Leonardo da Vinci, para salvarla del saqueo nazi. Actualmente el edificio se utiliza como cafetería y salón de té, como zona de descanso para los visitantes y como sede de eventos sociales.

Castillo de Cheverny.

RELACIÓN DE HERGÉ CON EL CASILLO DE CHEVERNY

El famoso y genial dibujante belga, Hergé, creador del personaje de cómic Tintín, utilizó este castillo como fuente de inspiración para diseñar el castillo Moulinsart, residencia del capitán Haddock, compañero de aventuras del reportero Tintín

No cabe la menor duda de que Hergé era un excelente dibujante de comic y todo un talentoso creador de grandes personajes, implicados en sugestivas aventuras. Sin embargo, Hergé trabajaba, como editor e ilustrador, para “Le petit vingtième”, suplemento infantil del diario “Le Vingtième Siècle”, diario belga severamente católico y conservador, de corte ultraderechista y fascista y consecuentemente Hergé plasmó el sesgo racista y colonialista del citado periódico en álbumes como “Tintín en el Congo”. Algunas fuentes como Harry Thompson, Jean-Marie Apostolides y Benoît Peeters aducen que esas ideas políticas conservadoras, racistas y colonialistas eran comunes en la Bélgica de aquella época y que “Tintín en el Congo” hay que interpretarlo en el contexto de la sociedad europea de la época de entreguerras.

Por el contrario Pierre Assouline y Laurence Grove  piensan que Hergé pudo tener acceso a literatura anticolonialista de aquel periodo y que no la tuvo en cuenta, al ser contraria a la línea editorial del medio periodístico, para el que trabajaba.

BLOIS

A continuación, nos dirigimos a Blois, donde dispusimos de tiempo libre para recorrer su castillo, la iglesia de Saint Nicolás y la catedral de Saint Louis.

Castillo de Blois.

PARÍS

ILUMINACIONES DE PARÍS

Una vez en París, conocida como “La ciudad de la luz”, porque fue la primera ciudad en iluminar sus calles con luz eléctrica, algunos compañeros del circuito realizamos el tour opcional “Iluminaciones de París”, descubriendo el impresionante espectáculo nocturno, que ofrece esta ciudad con sus edificios más significativos iluminados, como los campos Elíseos, El Arco de Triunfo, la plaza Vendôme, la Torre Eiffel…

Plaza Vendôme, en París.

Al pasar por el Puente de l’Alma, el guía local, Georges, recordó que en ese lugar, el 31 de agosto de 1997, tuvo lugar el accidente automovilístico, a causa del cual fallecieron Diana Spencer, la princesa de Gales y su prometido, Dodi Al-Fayed.

Torre Eiffel, en París.

Yo comenté que existían teorías conspirativas, impulsadas por Mohamed Al-Fayed, padre de Dodi Al-Fayed, señalando que se había tratado de un asesinato, perpetrado por los servicios secretos británicos MI6, bajo órdenes de miembros de la corona británica, para evitar el posible enlace matrimonial entre Lady Di, cristiana y el potentado play boy árabe, de religión musulmana, enlace no tolerado por la realeza británica debido a las diferencias religiosas.

Arco de triunfo, en París.

Otras teorías argumentaban que la muerte de Diana, la princesa de Gales, beneficiaba a su marido, Carlos, príncipe de Gales, que como viudo, podía contraer matrimonio con Camila Parker-Bowles, puesto que en aquel tiempo la Iglesia anglicana  no permitía volver a casarse a los divorciados y que ese fue uno de los motivos para el asesinato.

Nos dirigimos al hotel y pasamos la noche allí.

 DÍA 7 (viernes 02/10/2026) PARÍS

PARÍS

VISITA PANORÁMICA DE  PARÍS

Por la mañana realizamos una visita panorámica, acompañados de Georges, nuestro guía local, durante la que admiramos: las plazas de la Concordia y de la Ópera, los Campos Elíseos, el Arco de Triunfo, el barrio de Saint Germain, los grandes bulevares, la plaza Vendôme, Notre-Dame, la torre Eiffel…

Notre-Dame, en París.

París se divide en 2 grandes áreas: la orilla izquierda del Sena y la orilla derecha del Sena. La orilla izquierda del Sena es la zona intelectual, donde se emplazan la Sorbona, bibliotecas, colegios…La orilla derecha del Sena es la parte económica, comercial, dotada de bancos, joyerías, tiendas con ropa de moda…

Interior de Notre-Dame,  en París.

En París se procede a una limpieza y rehabilitación de los edificios antiguos cada 10 años y el andamiaje se cubre con un lienzo, en el que se representa la fachada del edificio que se está reparando. Las firmas comerciales tienen la opción de pagar la restauración del edificio, a cambio de proyectar publicidad de la marca sobre la citada tela.

Torre Eiffel, en París.

Para almorzar me decanté por el café Ruc, situado en  la Rue Saint-Honoré. Me decidí por el plato “Boeuf bourguignon”, suculento, con la carne muy tierna, acompañada de  fragantes zanahorias y de un cremoso puré de patatas y como postre, “Paulova  fruits rouges”, excepcional. Buena presentación de los platos. Eso sí, no es barato.

«Boeuf bourguignon», en café Ruc, Rue Saint-Honoré, en París.

«Paulova  fruits rouges», en café Ruc, Rue Saint-Honoré, en París.

VISITA AL BARRIO LATINO DE PARÍS

Más adelante, después de almorzar, acompañados de Georges, nuestro guía local, nos internamos en el corazón del bohemio Barrio Latino, llamado así, porque fue allí donde se instalaron los romanos, al invadir aquella zona. Este barrio constituye el epicentro de la vida intelectual de París y fue  testigo de la revolución de mayo del 68 francés.

Cuando pasábamos por la Abadía de Cluny, Georges comentó que la orden de Cluny organizaba la peregrinación a Santiago de Compostela desde Francia, que comenzaba en la torre de Saint Jacques.

PASEO EN BARCO POR EL SENA

A continuación, dimos un paseo en barco por el Sena, a bordo del Bateaux Mouche, que aprovechamos para revivir los acontecimientos históricos, que han marcado a esta ciudad, al tiemplo que nos deleitábamos con las impresionantes vistas de París desde el río.

El recorrido habitual, realizado por la Compagnie des Bateaux-Mouches, en París, dura una hora y comienza por el Puerto de la Conférence, situado cerca del Pont de l’Alma, en la orilla derecha del Sena. Más adelante el barco surca el río, en dirección a Notre Dame, pasando por el Grand Palais, el Puente de Alejandro III, el Museo del Louvre, el Jardín de las Tullerías, el Hòtel de Ville, que es el Ayuntamiento de París y la Conciergerie.  A continuación, la nave da media vuelta, girando cerca del Instituto del Mundo Árabe y pasando por la Catedral de Notre-Dame, el Museo de Orsay y la Asamblea Nacional, en dirección a la Torre Eiffel, de la que ofrece espectaculares vistas.  Si el nivel del Sena es demasiado alto o bajo, para pasar con seguridad bajo los puentes, el capitán puede cambiar el trayecto en tiempo real.

Regresamos al hotel, donde pernoctamos.

DÍA 8(sábado 03/10/2026) PARÍS-ALICANTE

Me recogieron en el hotel, junto a otros compañeros del circuito turístico y nos condujeron al aeropuerto, donde tomamos el vuelo con destino a Alicante.

Los recuerdos de todas estas vivencias todavía estaban en mis pensamientos, porque este inolvidable viaje me trasladó a épocas pasadas, al admirar la belleza de un cuadro, al recorrer sagradas abadías, majestuosos castillos y ubérrimos viñedos.

Culminé el viaje con los ojos extasiados, deslumbrados y cegados por la gran belleza de París. Me dejé raptar por el síndrome de Stendhal.

No puedo terminar sin manifestar mi agradecimiento a Vicen, la guía acompañante, por su infinita paciencia con nosotros los viajeros, por su gran capacidad para resolver problemas e incidencias y especialmente por su vasto conocimiento sobre la historia de Francia y de los castillos del Loira, que nos sirvió para entender mejor a nuestro país vecino.  También quedé muy complacida con la ayuda que nos brindaron a los viajeros, Severine, la guía local de Nantes, Ana, la guía local de Tours y Georges, el guía local de París.  Gracias a la colaboración de Vicen, Severine, Ana y Georges nos enamorarnos de Francia, de sus castillos y de sus ciudades. Extiendo la felicitación a la empresa Special Tours por la óptima organización del circuito turístico.

Fotografías: Beatriz Recio Inés

Crónica: Beatriz Recio Inés