EU inicia contactos con la oposición del Ayuntamiento de Alicante para una moción de censura contra Barcala
Alicante, 6 de febrero de 2026
Hay momentos en la vida política de una ciudad que se sienten como puntos de inflexión. En Alicante, ese momento ha llegado. Tras semanas de inquietud por el escándalo de las irregularidades en la adjudicación de viviendas de protección pública (VPP), el grupo municipal de Esquerra Unida-Podem ha decidido dar un paso sin medias tintas: iniciar una ronda de contactos con los diferentes partidos de la oposición para explorar la posibilidad de una moción de censura contra el alcalde, Luis Barcala (PP).
La decisión no surge de la nada. El trasfondo es una crisis que se ha instalado en el Ayuntamiento desde que el caso de las VPP de la promoción de Playa de San Juan ocupó el centro del debate político. En un pleno extraordinario celebrado días atrás, no sólo los partidos de la izquierda —PSPV-PSOE, Compromís y EU-Podem—, sino también Vox, exigieron la dimisión de Barcala ante la falta de explicaciones claras y la percepción de falta de control en el reparto de estas viviendas públicas.
Para muchos en la ciudad, fue un momento histórico ver a los representantes de fuerzas políticas tan diversas coincidir en el mismo reclamo. No es habitual que la oposición en bloque pida la salida de un alcalde. Y sin embargo, allí estaban: voces dispares, pero con una exigencia compartida.
Desde EU-Podem, su portavoz, Manolo Copé, ha hablado con la sinceridad que demanda esta etapa convulsa. Copé ha explicado que los contactos que ahora se van a emprender con PSPV-PSOE, Compromís e incluso con aquellos concejales de Vox que también pidieron la dimisión, no son un simple gesto táctico, ni una reacción impulsiva. Son una respuesta a lo que consideran una parálisis institucional insostenible y a la necesidad de recuperar la confianza ciudadana en las instituciones municipales.
La idea de la moción de censura no responde a intereses partidistas ni a cálculos electorales, sino a una responsabilidad que la oposición debe asumir cuando percibe que la gestión pública queda bajo sospecha y desconfianza mayoritaria. La moción, en cualquier caso, dependería del apoyo de la mayoría de la oposición para prosperar en un Ayuntamiento compuesto por 29 concejales, donde la suma alternativa debe alcanzar la mayoría absoluta.
Mientras tanto, Barcala ha reconocido en el pleno que las circunstancias que rodean la polémica de las VPP “avergüenzan” y ha prometido investigar y aclarar lo sucedido, aunque ha rechazado haber estado al tanto de las decisiones que han desencadenado la crisis.
Ahora, con los contactos iniciándose en los próximos días, en Alicante se vive la sensación de que la política local está en una encrucijada. La ciudad mira con atención a sus representantes, esperando no solo respuestas, sino soluciones que permitan recuperar normalidad en la gestión pública y reforzar la confianza que muchos vecinos sienten perdida.



