El 16 de Octubre del 2019, respondiendo a un llamamiento de la COESPE, decenas de miles de pensionistas nos manifestamos en Madrid

El 16 de Octubre del 2019, respondiendo a un llamamiento de la COESPE, decenas de miles de pensionistas nos manifestamos en Madrid y nos concentramos frente al Congreso para hacer entrega de un documento con nuestras reivindicaciones a la presidenta del Congreso de Diputados. Nuestras reivindicaciones eran justas y claras:

NO AL PACTO DE TOLEDO, Derogación de las reformas de las pensiones de PSOE y PP, Regulación por ley de la revisión de las pensiones al IPC, Derogación de las refo1r11as laborales, Subida de las pensiones mínimas hasta1084 euros, Terminar con la brecha de género en las pensiones.

Un año después constatamos que ninguna de nuestras reivindicaciones ha sido tenida en cuenta, todo continúa enredado en torno a la Comisión del Pacto de Toledo. Que la denuncia que veníamos realizando sobre el pago de prestaciones no contributivas (complementos a mínimos, sanidad, etc.) con fondos de la seguridad social se han acelerado con las crisis, con las rebajas s y exenciones de las cotizaciones de los empresarios, con los pagos de los ERTE, etc.  En la comisión, en la prensa, solo hablan del déficit de la seguridad social y de la crisis del Sistema Público de Pensiones tratando de ocultar el desfalco histórico a la Seguridad Social ya que hemos podido conocer por la prensa el dictamen parcial del tribunal de cuentas. Exigimos que se cumpla la legislación y que coticen a la Seguridad Social los millones de horas extras y se les asegure a estos/ as trabajadores/ as que recibirán las prestaciones por jubilación a las que tienen derecho.

Además, no solo no se ha legislado para hacer que los servicios básicos, vivienda, luz, agua, gas y tratamientos médicos sean accesibles a las personas con pensiones de miseria, si no que esto, agravado por la actual Pandemia, hará que este invie1110 sea la causa de más sufrimiento y mortalidad.

Seis meses después del primer confinamiento parece que no se hubiese hecho nada. No hay personal sanitario contratado, no se han implementado rastreadores, las residencias de mayores y los barrios populares se confían y se estigmatizan al concentrar el mayor porcentaje de contagios. Los derechos de las personas trabajadoras (de la sanidad, alimentación, personal de residencias, servicios municipales, etc.) que lucharon por nuestra supervivencia se vuelven a vulnerar, sus condiciones de trabajo legalizadas en las dos reformas laborales continúan siendo precarias (contratos de 1 día, una semana, por horas, sueldos de miseria). Hoy más de 10 millones de personas están en riesgo de pobreza.   El Ingreso Mínimo Vital no alcanza al 30% de las solicitudes.   Las pensiones de Jubilación continúan siendo el principal si no único sistema de protección social.

Las colas que se están   produciendo en  todos los territorios para acceder a los servicios de los centros de Atención Primaria (debido a la falta de inversión y una privatización salvaje) , es un ataque  a la gran mayoría de los/ as ciudadanos / as y también    de los/ as pensionistas, que   las  padecemos por nuestras enfermedades crónicas y que nos  conducen al deterioro físico y, lo que es más grave, a que éstas se vuelvan irreversibles con posibles consecuencias mortales.

Pensionistas, de COESPE, nos hemos manifestado todos estos meses delante de los hospitales, de las residencias de mayores, nos hemos solidarizado con los trabajadores es de salud, de la alimentación, de la limpieza, hemos denunciado las políticas criminales a las que han conducido las privatizaciones y los recortes.

Hemos reivindicado lo público, hemos dicho que no habrá pensiones dignas sin salarios dignos.

Desde COESPE, os recordamos que, aunque este 16 de Octubre no estaremos en las calles exigiendo que se cumplan nuestras peticiones debido a la Pandemia, en sucesivos años nos volveréis a ver tomando las calles, · para obligaros a que cumpláis con vuestro deber que no es otro que legislar en favor de las necesidades de los ciudadanos y ciudadanas de este País.

No nos vais a vencer, y no vamos a dejar que se apliquen políticas antisociales porque:

GOBIERNE QUIEN GOBIERNE LAS PENSIONES Y LO PUBLICO SE DEFIENDEN

COMUNICADO DE COESPE (19-10-2020)

NO AL ”PACTO DE TOLEDO”

Una de las consideraciones más importantes incluidas en la Tabla Reivindicativa, recién a probada en nuestra IV Asamblea, es el rechazo al llamado Pacto de Toledo.

¿Por qué lo rechazamos?

  • Porque no es más que un ”conjunto de recomendaciones” acordadas en deliberaciones ”secretas” de una de las muchas Comisiones que existen en el Congreso de los Diputados, forma da exclusivamente por representantes de los partidos políticos a la que acuden ”técnicos” seleccionados como invitados. Estas recomendaciones ni son vinculantes para el gobierno de turno, ni son transparentes, ni plenamente democráticas. iY eso que afectan a casi 10.000.000 de pensionistas!
  • Porque desde que existe el Pacto de Toledo, año 1995, el conjunto de sus recomendaciones siempre ha consistido en debilita r el actual sistema público de reparto recortando el ”gasto” en pensiones y nunca en potenciarlo aumentando los ingresos del sistema.
  • Porque, desde que existe el Pacto de Toledo, se ha incrementado la edad de jubilación, que pronto alcanzará los 67 años. Se ha incrementado también el periodo de cotización para el cálculo de la pensión a los últimos 25 años. Se ha introducido y aún no derogado el factor de sostenibilidad que penaliza el aumento de esperanza de vida para reducir la cuantía de las pensiones, así como el índice de revalorización que permitió aumentos anuales ridículos del 0.25% en las pensiones y durante varios años, des ligando legalmente su incremento anual del IPC anual. Además, las reformas laborales recientes han producido sueldos de miseria, y éstos disminución de las cotizaciones al sistema.
  • Porque, desde que existe el Pacto de Toledo, se ha vaciado la ”hucha de las pensiones” (más de 65.000 millones de €), se ha seguido financiando a cargo de las cotizaciones los llamados ”gastos impropios”, por un montante, al menos, de 22.500 millones de €. Y se ha extendido interesadamente la idea – de que el sistema de pensiones públicas es deficitario. Una gran mentira. Además, desde el año 2011, el conjunto de las pensiones ha perdido poder adquisitivo y no se ha hecho nada por revertir la brecha de género en las pensiones. En resumen, se ha optado, voluntariamente, por debilitar el sistema público de reparto en las pensiones y se han introducido debates y objetivos sobre el modelo inglés o la mochila austriaca claramente privatizadores.Por estas y otras razones, desde COESPE decimos NO AL PACTO DE TOLEDO. Ahora, más que nunca, es necesaria la unidad de pensionistas, trabajadores en activo y organizaciones y colectivos sociales para reforzar la resistencia y el rechazo a la destrucción del sistema de reparto y la imposición de modelos privatizadores del sistema de pensiones, porque…GOBIERNE QUIEN GOBIERNE, LAS PENSIONES SE DEFIENDEN.
  • Comisión de Portavoces
    ¡LAS PENSIONES DE VIUDEDAD Y DE ORFANDAD SON GASTOS PROPIOS DE LA SEGURIDAD SOCIAL!

    Desde instituciones políticas y económicas, con evidente interés de sacar tajada de lo que es público, intentan convencer a toda la población de que el Sistema Público de Pensiones es insostenible, que hay que acometer reformas para rebajar las cuantías de las pensiones dado el cambio demográfico y resaltan el déficit contable que estiman en unos 18 000 millones de euros anuales.

    Su solución es privatizarlas y dejar al Sistema Público como residual, con pensiones muy precarizadas. Mientras lo consiguen, proponen en la Comisión del Pacto de Toledo, entre otras cosas, recortar las prestaciones, congelarlas o subir la edad de la jubilación.

    Entre las medidas que nos anuncian hay algunas que recogen reivindicaciones del movimiento de pensionistas como la subida con respecto al IPC o quitar los gastos impropios de la caja de la Seguridad Social, pero tienen trampa. Hoy queremos señalar alguna de ellas en lo referente a los gastos impropios.

    Desde hace tiempo hay detractores de las pensiones de viudedad y de orfandad. Consideran que la de viudedad debe desaparecer especialmente si el cónyuge superviviente tiene un trabajo   remunerado.

    Con esa idea afirman que son prestaciones no contributivas y las enmarcan en los gastos    impropios.

    Y nada más lejos de la realidad. La propia Constitución, en su artículo 41, establece la obligación de los poderes públicos de mantener un Sistema de Seguridad Social que atienda las situaciones de necesidad, y no hay duda que cuando hay una pérdida de uno de los miembros en la pareja de vida, sea cónyuge o pareja de hecho, hay una disminución de recursos familiares que hay que atender.

    En la legislación española, la pensión de viudedad aparece ya en 1955 y es en 1967 cuando se establece como derecho pleno. Desde entonces se incluyen prestaciones por fallecimientos y supervivencia en el marco de las acciones de protección del Régimen General y de los Regímenes Especiales de la Seguridad Social por fallecimiento, que son la pensión de viudedad, orfandad y en favor de familias, y dentro de la acción protectora del Seguro Obligatorio de Vejez e Invalidez (SOVI) la de viudedad.

     

    Queda evidente que cuando se dice que son gastos impropios se debe a la ignorancia o bien a intereses claros de eliminar prestaciones contributivas que son derechos de la clase trabajadora.

    Por otra parte, el Estado Español tiene suscrito el Convenio número 102 de Norma Mínima de Seguridad Social de la Organización Internacional de Trabajo (OIT) que considera protegible la pérdida del cónyuge trabajador pues, la mayoría de las veces, origina una grave disminución de ingresos que pone en verdaderos apuros a miles de familias, ya que los sueldos cada vez están más precarizados y no permiten una subsistencia ni individual ni familiar.

    La prestación de viudedad lleva años en la mira de los recortes, algunos se hicieron con la Ley del 2007 al imponer restricciones a los matrimonios sin hijos o en los casos de separación o divorcios. Ahora quieren pasarla a las no contributivas. Pero no se quedan ahí. El gobierno nos anuncia que está estudiando integrar las pensiones no contributivas en el esquema del Ingreso Mínimo Vital. Al final las pensiones de viudedad, de orfandad y de favor familiar desaparecerían dejando a millones de personas en la pobreza permanente con un Ingreso Mínimo Vital que es una pequeña ayuda y que ha demostrado sus insuficiencias.

    Lo que es obvio es que hablamos de pensiones muy bajas y que tanto las de viudedad como las de a Favor de Familias son recibidas por millones de mujeres, que han estado toda la vida trabajando en los cuidados de sus familias, que sobrevivieron a una dictadura que les impidió ser independientes, siempre tuteladas por un hombre, cuya sociedad castigaba duramente las disidencias y la salida de los modelos dictatoriales.

    Ahora no se puede cambiar las cartas de la baraja y obviar de dónde venimos, qué somos y cómo seguimos arrastrando una situación de discriminación. Hoy, millones de mujeres, siguen realizando las tareas de cuidados, sin corresponsabilidad del Estado ni de la mayoría de los hombres, tienen menores periodos de cotización, con sueldos más bajos en sectores mayor etariamente feminizados, trabajan en la economía sumergida, son las primeras en ser despedidas y las últimas en ser contratadas. Es decir, en general, si se quedan viudas no pueden subsistir con sus ingresos, si los tienen.

    Pero esta situación de dependencia que históricamente han sufrido las mujeres, empiezan a tenerla muchos hombres, que han visto precarizar su situación laboral y económica, pasando a tener que depender de otros ingresos en la familia. Los viudos tampoco pueden subsistir con los salarios o pensiones de miseria.

    El caso de las pensiones de orfandad, donde pierden ese derecho por ser adoptados por otras familias, es intolerable. Deben mantener su pensión, independientemente de quién les adopta, además de subir ese 20% que actualmente les concede la ley.

    La propuesta de considerar estas pensiones como no contributivas es tratarlas dentro de la beneficencia e implican mayor inseguridad para las personas, más precariedad, estar bajo la voluntariedad política de turno y los vaivenes de los presupuestos generales. Cuando cotizamos lo hacemos para asegurarnos nuestra vejez, nuestras vidas en caso de incapacidad y para asegurar a quienes dependen de nosotras y nosotros una cantidad que les permita subsistir.

    Desde COESPE que defendemos el Sistema Público de Pensiones, como sistema de reparto y con caja única, las pensiones de viudedad, orfandad y en favor de familias son gastos propios. Exigimos que sigan estando en los gastos propios de la caja de la Seguridad Social; que se consideren derechos individuales.

    Es nuestra obligación la denuncia de la pobreza y la exclusión social de millones de personas, mayoría mujeres, exigiendo la eliminación de la brecha de género, con medidas como que las pensiones alcancen, como mínimo, la cuantía que establece la Carta Social Europea del 60o/o del salario medio; que se conceda el 100°/o de la pensión cuando la pareja no tenga otros medios de vida y que las parejas de hecho tengan los mismos derechos que las casadas.

    Defendemos que el Estado debe acometer acciones para reconocer el trabajo de cuidados que desempeñamos las mujeres, para ser corresponsable de los mismos a través de los servicios necesarios y para facilitar que los hombres los asuman, también, con mecanismos justos para la conciliación­ familiar.

    ¡Ni un paso atrás! ¡Queremos una auditoría que aclare las cuentas!

    ¡No al Pacto de Toledo!

    ¡Gobierne quien gobierne las pensiones se defienden!