La afición de Elche arropa a España en una Plaça de Baix abarrotada durante la semifinal del Mundial
Elche celebra con pasión el pase de España a la final del Mundial 2026
La noche del martes dejó una de esas imágenes que permanecerán durante mucho tiempo en la memoria de los aficionados al fútbol en Elche. La Plaça de Baix volvió a convertirse en el gran punto de encuentro para cientos de personas que quisieron vivir juntas la semifinal del Mundial 2026 entre España y Francia, siguiendo el encuentro a través de la pantalla gigante instalada por el Ayuntamiento.
Desde las 19:30 horas el ambiente ya comenzaba a respirarse. Poco a poco fueron llegando familias, grupos de amigos, niños con la camiseta de la selección y numerosos jóvenes portando banderas españolas. La plaza fue llenándose sin prisas, mientras el speaker animaba la tarde con música española y el ya tradicional «¡Yo soy español, español, español!», que pronto fue coreado por buena parte de los asistentes.
Uno de los rincones más concurridos fue el espacio dedicado al pintacaras, donde pequeños y mayores lucían con orgullo los colores de la bandera española. Mientras tanto, las terrazas de la plaza se fueron llenando hasta completar prácticamente todas sus mesas antes del comienzo del partido.
Con el pitido inicial, toda la atención se centró en la pantalla gigante. Cada aproximación de la selección española era seguida por un enorme «¡Uyyyy!» que recorría la plaza de un extremo a otro, mientras que las ocasiones francesas apenas inquietaban a una afición que confiaba plenamente en el equipo de Luis de la Fuente.
La explosión de alegría llegó en el minuto 22. Mikel Oyarzabal transformó el penalti señalado tras una acción de Lamine Yamal y la Plaça de Baix estalló en un enorme grito de gol. Abrazos entre desconocidos, saltos, aplausos y decenas de banderas ondeando reflejaban la ilusión de una afición que ya empezaba a soñar con la gran final.
Durante el descanso, muchos aprovecharon para refrescarse o cenar algo en los establecimientos de la zona, aunque nadie se alejaba demasiado de la pantalla. Quedaban todavía cuarenta y cinco minutos para hacer historia.
La tranquilidad definitiva llegó en el minuto 58. Pedro Porro culminó una gran jugada colectiva para firmar el 0-2 que prácticamente certificaba el billete para la final. El segundo gol volvió a provocar una auténtica explosión de júbilo entre los asistentes.
España completó una actuación muy sólida frente a Francia. El conjunto dirigido por Luis de la Fuente dominó la posesión (56 %), realizó once remates, cinco de ellos entre los tres palos, y no permitió que el conjunto francés efectuara ningún disparo a la portería defendida por Unai Simón. La selección española volvió a destacar por su orden defensivo y por el control ejercido desde el centro del campo, neutralizando el potencial ofensivo liderado por Kylian Mbappé.
Con el pitido final comenzó una segunda celebración. Miles de brazos levantados, cánticos de «¡Yo soy español, español, español!» y una Plaça de Baix que permaneció llena mucho después de terminar el encuentro demostraban que la fiesta acababa de empezar.
La celebración se trasladó también a las calles próximas al centro de la ciudad. En vías como el Puente de Canalejas y la calle Reina Victoria era constante el sonido de los cláxones, las banderas asomando por las ventanillas y los gritos de «¡Campeones, campeones, oe, oe, oe!», en una noche marcada por el orgullo y la ilusión de ver a España disputar una nueva final mundialista.
Más allá del resultado deportivo, la jornada volvió a poner de manifiesto la capacidad de convocatoria que tienen este tipo de iniciativas en Elche. La pantalla gigante reunió a personas de todas las edades para compartir una experiencia colectiva donde el fútbol volvió a convertirse en un punto de encuentro para disfrutar, celebrar y vivir el deporte en comunidad.
Ahora toda la atención está puesta en la gran final del próximo 19 de julio, donde España buscará conquistar un nuevo título mundial después de superar con autoridad a Francia por 0-2.
Paco Ciclón / Testigo de nuestras historias cotidianas/ AFPRESS


