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La maniobra de Mazón en la causa de la DANA acaba en fracaso judicial

Carlos Mazón ha querido mover ficha en la causa judicial que investiga la gestión de la DANA y la jugada le ha salido mal. Muy mal.

El expresident de la Generalitat Valenciana solicitó personarse en el procedimiento que instruye el juzgado de Catarroja, una petición que sobre el papel podía venderse como una defensa de sus intereses, pero que en la práctica ha acabado retratada por la propia jueza como una iniciativa sin base suficiente. La magistrada ha sido contundente: la solicitud carece de “sustento procesal o fáctico”. No es una frase menor. Es una desautorización en toda regla.

Lo que intentaba Mazón era entrar formalmente en una causa en la que hoy no figura como investigado, sino como testigo. Y eso es exactamente lo que la jueza le ha recordado: que su posición procesal es esa y no otra. Dicho de forma sencilla, no puede presentarse dentro del procedimiento como si estuviera en una situación que la propia justicia no le reconoce en este momento.

El episodio tiene una lectura judicial, pero también una lectura política bastante evidente. Porque no parece el gesto de alguien que simplemente quiere “colaborar”, sino el movimiento de quien intenta ganar terreno en una investigación incómoda. Y eso, en una causa que intenta aclarar la gestión institucional de una tragedia con 230 fallecidos en la provincia de Valencia, no es un detalle menor.

Mazón ha defendido que su intención era proteger sus intereses y saber si se le sigue investigando. Es su versión. Pero lo cierto es que la jueza no la ha comprado. Y no la ha comprado porque, a ojos del juzgado, la situación procesal actual ya está definida: fue citado como testigo después de que el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana rechazara abrir causa penal contra él por falta de indicios en ese momento.

Ese matiz es importante. El TSJCV no apreció base penal suficiente para investigarlo ahora mismo, sí. Pero de ahí a interpretar eso como una especie de absolución política o moral hay un abismo. Y probablemente ahí está uno de los grandes problemas de Mazón desde hace meses: ha querido convertir una decisión procesal en una coartada política.

La realidad es más áspera. Porque aunque no esté imputado, sigue siendo una figura central en el debate público sobre lo que ocurrió durante la DANA. Y sigue siendo, además, un nombre inevitable cada vez que se habla de tiempos de reacción, decisiones políticas, comunicaciones internas y responsabilidades de mando durante aquella jornada.

Por eso esta petición de personación no suena a un simple trámite. Suena a otra cosa. Suena a una estrategia para intentar estar dentro, mirar desde dentro y no quedarse fuera del tablero. Y cuando una jueza te responde que eso no tiene encaje, el golpe político es bastante más serio de lo que parece.

Hay otro punto especialmente delicado en el auto: la jueza insiste en que, como testigo, Mazón tiene la obligación de decir verdad. Parece una obviedad jurídica, pero aquí no lo es tanto. Porque esa precisión cobra peso cuando la investigación se mueve en un terreno donde cada llamada, cada mensaje y cada decisión pueden resultar relevantes para reconstruir lo sucedido.

Y en ese contexto, el intento de cambiar de posición dentro de la causa deja un regusto incómodo. Da la impresión de que Mazón no se resigna a ocupar el lugar que hoy le ha asignado la justicia y busca una posición más favorable desde la que maniobrar mejor.

Luego llegó la reacción habitual: que revisará la resolución y actuará “en consecuencia”. Una fórmula política de manual. Correcta, fría, medida. Pero que no tapa lo esencial: la jueza le ha dicho que no.

Y cuando una investigación judicial sigue abierta sobre una de las peores tragedias recientes de la Comunitat Valenciana, quizá lo último que espera la ciudadanía de quien estuvo al frente de la Generalitat es más cálculo, más táctica y más ingeniería procesal.

A estas alturas, lo que se le pide no es habilidad para colocarse mejor en el procedimiento. Lo que se le pide es algo bastante más básico y bastante más serio: explicaciones limpias, verdad y respeto a la investigación.

Y en esa asignatura, por ahora, Mazón sigue suspendiendo.