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La Cueva de los Tayos centra nuevas investigaciones sobre la geología y la biodiversidad de la Amazonía ecuatoriana

Una expedición de la Escuela Superior Politécnica de Chimborazo analizó en julio de 2026 las condiciones ambientales y radiológicas de esta cavidad de Morona Santiago, mientras otros estudios científicos amplían el conocimiento sobre sus comunidades biológicas.

La Cueva de los Tayos, situada en la provincia ecuatoriana de Morona Santiago, constituye uno de los entornos subterráneos de interés para la investigación científica en la Amazonía. Sus características geológicas, las condiciones ambientales de sus galerías y la presencia de distintos grupos de organismos la convierten en un espacio relevante para estudiar la relación entre el subsuelo y los ecosistemas que alberga.

La cavidad se encuentra en territorio de la comunidad shuar de Coangos, cuya participación resulta importante para el acceso y la gestión del lugar. Su localización y las dificultades logísticas para llegar hasta ella hacen que las expediciones requieran una planificación específica.

Aunque la cueva es conocida también por las historias y teorías que han rodeado su nombre durante décadas, las investigaciones científicas ofrecen una vía para distinguir los conocimientos documentados de las afirmaciones que no cuentan con pruebas verificadas.

La expedición de 2026 analizó las condiciones ambientales

La Escuela Superior Politécnica de Chimborazo (ESPOCH) informó el 22 de julio de 2026 de una expedición científica desarrollada por su Grupo de Investigación y Desarrollo para el Ambiente y Cambio Climático.

El trabajo se centró en las condiciones geológicas, ambientales y radiológicas de la Cueva de los Tayos. Durante la campaña, el equipo realizó mediciones de gas radón, radiación gamma, dióxido de carbono, temperatura, humedad, presión atmosférica y velocidad del viento. También tomó muestras de agua para estudiar sus características fisicoquímicas y microbiológicas.

Estos parámetros permiten caracterizar el ambiente subterráneo y reunir datos que pueden servir como referencia para investigaciones posteriores. El análisis de gases, humedad y temperatura, por ejemplo, contribuye a describir las condiciones del espacio, mientras que el estudio del agua ayuda a conocer su composición y sus características microbiológicas.

Según la información difundida por la institución, los datos obtenidos estaban en fase de procesamiento y validación. Por tanto, las mediciones anunciadas deben considerarse parte de un trabajo en desarrollo, no resultados científicos definitivos.

La expedición también permitió la colaboración con la comunidad shuar de Coangos, que administra el lugar y participó en el desarrollo de los trabajos de campo.

La biodiversidad, otra línea de investigación

El interés científico de Los Tayos no se limita a la geología o a las condiciones ambientales. La cavidad alberga comunidades biológicas que viven en un entorno marcado por la escasez de luz y la disponibilidad limitada de nutrientes.

Un estudio académico de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, dedicado a la caracterización de la diversidad biológica de la cueva, documentó distintos grupos de organismos, incluidos microorganismos, hongos, invertebrados y vertebrados. La investigación también abordó los hongos endófitos asociados a las plantas presentes en el interior y describió aspectos de la comunidad microbiana.

Estos trabajos contribuyen a comprender las relaciones ecológicas que se desarrollan en los ambientes subterráneos y las adaptaciones de los organismos a condiciones diferentes de las que predominan en la superficie.

Los investigadores destacan la importancia de continuar estudiando estos ecosistemas, tanto para ampliar el conocimiento de su biodiversidad como para mejorar su conservación.

Jumandy y el estudio del agua como archivo climático

Otra referencia científica en Ecuador son las cavernas de Jumandy, situadas en la provincia de Napo. En este caso, una investigación publicada en 2022 en la revista Journal of Hydrology examinó la composición isotópica de la lluvia y del agua que se infiltra en la cavidad.

El estudio analizó muestras de precipitación, de un río subterráneo y del agua de goteo recogida en dos puntos de la cueva, dentro de un seguimiento realizado entre abril de 2019 y febrero de 2020.

Los resultados mostraron que la composición isotópica del agua subterránea refleja la mezcla de episodios recientes de lluvia y está relacionada con los procesos de circulación de humedad que afectan a la Amazonía. Los autores estimaron un tiempo de permanencia del agua infiltrada de hasta unas tres semanas en la zona superficial de la roca, aunque señalaron que esta estimación necesita confirmarse mediante un periodo de observación más prolongado.

Este tipo de investigaciones es relevante para la paleoclimatología. Las estalagmitas y otros depósitos minerales de las cuevas pueden conservar señales químicas e isotópicas relacionadas con el agua que intervino en su formación. Su análisis permite reconstruir, con las limitaciones propias de cada registro, aspectos de las condiciones climáticas del pasado.

El trabajo realizado en Jumandy demuestra cómo la combinación de mediciones hidrológicas y análisis isotópicos permite estudiar procesos que conectan las precipitaciones, el subsuelo y los registros geológicos.

Conservación y acceso responsable

El valor científico de estas cavidades hace necesario proteger sus condiciones naturales. Las alteraciones del agua, la introducción de residuos o los daños en las formaciones minerales pueden afectar a procesos geológicos y biológicos que se desarrollan a lo largo de periodos prolongados.

La actividad turística también requiere una planificación acorde con las características de cada enclave. En el caso de la Cueva de los Tayos, el acceso a la cavidad principal implica dificultades técnicas y logísticas y debe organizarse con operadores especializados y en coordinación con los responsables locales. No se trata de una visita convencional que pueda improvisarse sin preparación.

La participación de las comunidades del territorio es otro aspecto esencial, tanto en la gestión del patrimonio natural como en las actividades de investigación y conservación.

Las investigaciones sobre Los Tayos y Jumandy muestran que el subsuelo ecuatoriano ofrece oportunidades para avanzar en el conocimiento de la geología, el agua y la biodiversidad amazónica. Los resultados obtenidos hasta ahora constituyen una base para nuevos trabajos, pero también recuerdan que comprender estos entornos exige mediciones rigurosas, análisis contrastados y protección a largo plazo.