Desarticulado un grupo criminal en Elche y Aspe por estafar con la venta de vehículos en España y Europa
Golpe policial a una trama que compraba coches con cargas y los vendía ilegalmente en Europa
Hay estafas que no se sostienen solo sobre el engaño, sino sobre la desesperación ajena. Y eso es precisamente lo que ha destapado ahora la Policía Nacional en una operación desarrollada en Elche y Aspe, donde ha sido desarticulado un grupo criminal presuntamente dedicado a comprar y vender vehículos de forma fraudulenta en distintos puntos de España e incluso en otros países europeos.
La operación se ha saldado, por el momento, con cuatro detenidos —dos hombres y dos mujeres de entre 38 y 52 años— acusados de estafa, apropiación indebida, falsedad documental y pertenencia a grupo criminal. El presunto líder de la trama ya ha ingresado en prisión provisional, mientras la investigación sigue abierta y no se descarta que puedan producirse nuevas detenciones.
Lo que los investigadores describen no era una maniobra puntual ni un fraude improvisado. Según la Policía, el entramado llevaba tiempo operando con una estructura bien definida: empresas ficticias, testaferros, vehículos financiados, coches con cargas legales y una red de ventas diseñada para mover esos automóviles lo más rápido posible antes de que afloraran los problemas.
Un negocio montado sobre coches con problemas y personas vulnerables
Una de las partes más delicadas del caso tiene que ver con la forma en que, presuntamente, captaban algunos de esos vehículos. Según la investigación, el grupo se dirigía a particulares con problemas económicos, personas que necesitaban vender rápido un coche que seguía teniendo financiación pendiente, leasing, renting o alguna carga administrativa.
A partir de ahí, el método era aparentemente sencillo: ofrecían una salida rápida, entregaban solo una parte del dinero pactado y se hacían con el vehículo. Después, alegaban problemas para el cambio de titularidad, daban largas al propietario y, mientras tanto, revendían el coche a un tercero.
En algunos casos, según la propia investigación policial, la diferencia entre lo que pagaban y lo que terminaban obteniendo por la venta posterior era enorme. La operación revela cómo algunos coches eran comprados a precios muy bajos y colocados después en el mercado por cantidades muy superiores.
Tres formas de estafar con un mismo patrón
La Policía Nacional ha identificado tres grandes modalidades delictivas dentro de la operativa del grupo.
La primera consistía en adquirir vehículos mediante contratos de leasing, renting o financiación, utilizando para ello sociedades instrumentales creadas a nombre de testaferros. El objetivo, según los investigadores, era obtener coches que desde el primer momento no pensaban pagar y darles salida rápidamente, sobre todo fuera de España.
La segunda modalidad era la compra fraudulenta a particulares en situación económica complicada, una fórmula especialmente agresiva porque se aprovechaba de personas que ya estaban en una situación límite.
Y la tercera tenía un patrón muy conocido en internet: anunciar coches, cobrar una reserva o señal y no entregar nunca el vehículo. Un sistema que sigue siendo frecuente en fraudes de segunda mano y que, en este caso, convivía con las otras dos fórmulas.
El papel clave de la reserva de dominio
Uno de los conceptos más importantes para entender esta operación es el de la reserva de dominio, una figura legal bastante habitual en coches financiados y que muchas personas no descubren hasta que intentan vender o transferir un vehículo.
La Dirección General de Tráfico (DGT) recuerda que, si existe una reserva de dominio inscrita en el Registro de Bienes Muebles, no se puede realizar el cambio de titularidad del coche hasta que se haya pagado completamente la deuda y se tramite su cancelación. En otras palabras: el coche puede estar circulando, pero no puede transmitirse libremente mientras esa carga siga activa.
Y precisamente ahí estaba uno de los huecos que, presuntamente, aprovechaba la trama. Según la investigación, varios vehículos eran revendidos fuera de España, donde esa carga no siempre se detectaba con la misma facilidad. De hecho, los agentes localizaron al menos cinco vehículos ya matriculados en Francia y Países Bajos.
Financieras perjudicadas y empresas creadas para aparentar solvencia
La operación también ha puesto de relieve el perjuicio causado a entidades financieras. Según la Policía, se vieron afectadas cuatro financieras a través de la suscripción de 14 contratos de leasing, uno de renting y cuatro préstamos para vehículos, todos ellos vinculados a empresas que, en realidad, estaban controladas por el principal investigado.
Una de esas entidades cifró en 210.714 euros el perjuicio derivado de una de las operaciones fraudulentas. Las empresas utilizadas, según la investigación, habían sido creadas específicamente para parecer creíbles: estaban a nombre de terceros, sin actividad real, pero con documentación preparada para aparentar solvencia y facilitar la aprobación de crédito.
No era solo un engaño sobre coches. También era, en esencia, un sistema montado para simular estructura empresarial, generar confianza y obtener financiación que nunca pensaban devolver.
Ventas en internet y entregas en zonas de ITV
Otra parte llamativa del caso es la manera en que se cerraban algunas de las operaciones. Los coches se anunciaban en portales legales de compraventa online, muchas veces a precios muy por debajo del mercado, algo que servía para atraer compradores con rapidez. En algunos anuncios, incluso se indicaba que eran vehículos “solo aptos para exportación”.
Según la Policía, algunas ventas llegaron a realizarse en las inmediaciones de estaciones de ITV de la provincia de Alicante, un escenario que probablemente ayudaba a transmitir sensación de normalidad. El comprador veía el coche, lo revisaba, hacía la transferencia y se llevaba llaves y documentación pensando que la operación era limpia.
El problema aparecía después, cuando el cambio de titularidad no llegaba a completarse y afloraban las cargas o deudas pendientes. Ahí empezaban las comprobaciones, las sorpresas y las denuncias.
34 coches intervenidos y más de 50 bloqueados
La fase de explotación de la operación deja una idea bastante clara del volumen que había alcanzado este entramado.
Los agentes practicaron tres registros: dos en Elche —el domicilio de los investigados y un aparcamiento— y uno en una nave industrial de Aspe. En el parking de Elche, donde la organización tenía alquiladas dos plantas enteras, fueron localizados 34 vehículos, varios de ellos de alta gama. Además, apareció documentación de más de 150 automóviles en el maletero de uno de los coches intervenidos.
A ello se suma el bloqueo en el Registro de Bienes Muebles de más de 50 vehículos, la intervención de múltiples cuentas bancarias y la prohibición de enajenación y disposición de 12 inmuebles vinculados a la investigación.
Más de veinte víctimas y una advertencia para quien compra coche usado
Hasta la fecha, la Policía ha identificado más de una veintena de víctimas, aunque no se descarta que puedan aparecer más a medida que avancen las gestiones. Porque este tipo de fraude suele dejar un reguero largo: propietarios engañados, compradores de buena fe, financieras perjudicadas y coches atrapados en trámites imposibles.
Y probablemente esa sea la gran enseñanza de esta operación: que en el mercado de segunda mano no basta con que un coche parezca estar bien. También tiene que estar legalmente limpio.
Cuando el precio parece demasiado bueno, cuando el vendedor mete prisa o cuando el cambio de titularidad “ya se hará luego”, conviene desconfiar. Porque a veces el problema no está en el motor, sino en todo lo que viene detrás del coche.


