CINE | BEN X
FICHA TÉCNICA
Película dramática belga de 2007, de 93 minutos de duración, basada en la novela “Niets was alles wat hij zei” de Nic Balthazar, dirigida por Nic Balthazar, con guion de Nic Balthazar, música de Praga Khan, montaje de Philippe Ravoet, fotografía de Lou Berghmans, producida por MMG Film y TV Production, e interpretada por Greg Timmermans, Laura Verlinden y Marijke Pinoy entre otros actores. Esta película ha logrado tres premios en la 31ª Montreal World Film Festival: la Prix du Public para la película más popular y la Ecumenical Jury Prize, por su contribución a los valores éticos y sociales.
ARGUMENTO
La película trata de un joven con síndrome de Asperger, que se refugia en el cautivador mundo del MMORPG Archlord, un juego online, para evadirse del acoso escolar.

LOS PERSONAJES
La película orbita en torno a Ben, un joven, cuya condición de Asperger, le dificulta la adaptación al medio escolar, por sus deficientes habilidades sociales. Sufre acoso escolar desde su infancia, situación que se prolonga en el instituto. Destaca por su inteligencia, comparada con la del resto de sus compañeros de clase, pero su carácter introvertido, raro, tímido, retraído y poco comunicativo, le convierte en la víctima de bromas, gamberradas y crueldades, rematadas con golpes, lesiones e ideaciones negativas sobre su futuro, por parte de los matones del instituto, animados por la mayoría de la clase, con la excepción de una compañera de clase y el compañero de pupitre.
La citada compañera de clase, aunque parece empatizar con Ben, no se acerca a él, mientras el compañero de pupitre le proporciona una herramienta a Ben, para que se libre del acoso.
Varios de los profesores están preocupados por Ben, pero ni logran conectar con él, ni acabar con el acoso que padece éste. El director del centro tampoco asume las obligaciones de su cargo, abandonando a su suerte a Ben. Esta negligencia de funciones de los responsables educativos facilita la impunidad de los acosadores, al carecer éstos de un freno y no ser reconducidos en el comportamiento.
Por lo que respecta a su familia, aunque hace lo que puede por ayudar a Ben, no lo consigue. Su madre se encuentra sobrepasada, a su hermano pequeño le cuesta relacionarse con él y el padre, separado de la madre, no sabe como hablar con Ben, aunque a éste, la compañía y el apoyo de su padre, le confortan.
Cuando Ben llega a casa, sentado frente al ordenador, se convierte en el gran jugador Ben X, todo un héroe, en el amo y señor del favorito videojuego informático de rol on line de millones de adolescentes, evadiéndose así de una realidad hostil y muy dolorosa, marcada por el bullying escolar. Ben está tan involucrado en el juego, que comienza a confundir realidad con fantasía, porque las fronteras entre ambos mundos, el real y el virtual, empiezan a desdibujarse.

A través del mundo virtual, donde interacciona en la red con muchas personas, sintoniza con una joven compañera del juego on line, con la que comparte aventuras, pero a la que no conoce en la vida real.” Princesa”, avatar de ella, mediante “Ben x”, avatar de Ben, que es un poderoso guerrero temido y respetado, se percata del sufrimiento de Ben y quiere conocerlo en persona. El encuentro entre ambos anima a Ben a enfrentarse al acoso, adoptando decisiones drásticas y complejas, con el objetivo de solventar el problema de forma definitiva.

Gracias a la autoconfianza recuperada, integra inteligentemente a su familia en el plan orquestado, para acabar con el acoso.
LO QUE IMPLICA EL ACOSO ESCOLAR
El acoso escolar comprende cualquier forma de maltrato reiterado (psicológico, físico, verbal y social), ejercido por unos estudiantes hacia otros durante un tiempo, tanto en el aula, como en sus inmediaciones, como a través de internet. El acoso escolar se da en mayor medida en niños y niñas en transición a la adolescencia, cuando aparecen las presiones del mundo adulto, pero todavía no se ha forjado la personalidad adulta, más madura y por consiguiente no se han desarrollado ni la empatía, ni siquiera la hipocresía, ni las buenas maneras, ni el “saber estar”, tan necesarios para la convivencia.
Especialmente son propensos a ser víctimas de acoso escolar: los niños con síndrome de Down, con trastorno por déficit de atención con hiperactividad, con síndrome de Asperger, con síndrome de Tourette, con obesidad, con extrema delgadez, homosexuales, bisexuales, transexuales, que usan gafas o aparatos dentales, que usan ropa diferente del resto, que son nuevos en la escuela, que tienen dificultades de integración social etc. Estos menores, con frecuencia, además de ser amedrentados por el “matón”, son marginados por el resto de la clase. Por lo que respecta a España, según datos recabados de un estudio sobre la incidencia del acoso escolar en el colectivo Asperger, realizado por la Federación Andaluza de Síndrome de Asperger, más del 70% de las personas con Asperger padecen acoso escolar en Andalucía. Según Rafael Jorreto, presidente de Asperger Andalucía, este problema no es endémico de Andalucía y sería extrapolable, en mayor o menor medida, al resto de comunidades autónomas.
Pese a que el agresor en principio no tiene porqué presentar ninguna enfermedad mental o trastorno de la personalidad grave, sí que sufre algún tipo de psicopatología, destacando la carencia de empatía y alguna forma de distorsión cognitiva, por haberse normalizado la violencia en su entorno(padre violento, haber visto violencia habitualmente, haberse acostumbrado a ella y haber sido víctima de maltrato, haber sido castigado mediante la violencia o la intimidación o resolverse en su casa problemas con violencia, existencia de tensiones matrimoniales de los padres…).Otros factores que inciden en la conducta agresiva del acosador pueden ser: una situación socioeconómica desfavorable, poca organización en el hogar, un padre ausente, una madre ausente, ausencia de valores, de reglas de convivencia, de límites y de sanciones, falta de habilidades sociales, baja autoestima, la influencia de malas amistades, de los tipos de referentes educativos, de los medios de comunicación, de internet o de las redes sociales. De hecho, en concreto el 98% de los niños y niñas españoles entre 10 y 15 años usan internet, lo que aumenta el riesgo de sufrir ciberacoso. El acosador también puede haber sido a su vez, acosado.
La ausencia de empatía, en particular, revela la incapacidad del agresor para ponerse en el lugar del acosado y la consecuente insensibilidad al padecimiento de la víctima.

La motivación del acosador es la consecución de un beneficio como poder, status, popularidad, visibilidad, reconocimiento, aceptación. El acosador no detiene su execrable comportamiento, si no hay penalización. El agresor detecta que la víctima potencial carece de redes de amistades que la apoyen y defiendan, por lo que el acosado constituye un blanco fácil.
Algunos alumnos, con instinto gregario se unen al acosador como colaboradores, asumiendo el liderazgo del agresor principal y por tanto la jerarquía de poder que se establece en el aula.
De todas formas, el maltrato que tiene lugar del acosador hacia el acosado no sería posible sin la tolerancia o aquiescencia del resto de grupo de alumnos o sea los observadores pasivos. Es decir que también son responsables los que no hacen nada, ni siquiera informar a las autoridades educativas de los hechos. Con este comportamiento legitiman el acoso y le proporcionan impunidad al acosador.
De acuerdo con diferentes estudios el 10% del acoso escolar es físico y provoca lesiones visibles como heridas y hematomas de distinta gravedad, mientras el 9% del acoso escolar es de naturaleza psicológica, consistiendo en hostigamiento verbal, difamación, creación de rumores, manipulación, intimidaciones, amenazas, coacciones, extorsión, robos, exclusión social, bloqueo social y estigmatización, incluyendo el ciberacoso, que pueden desencadenar insatisfacción, altos niveles de ansiedad, estrés postraumático, histeria, depresión, somatización, ideación suicida, cambios en la personalidad, inseguridad además de fobia a ir al colegio, bajo rendimiento escolar y baja autoestima. Los varones en general padecen violencia física, y las niñas violencia psicológica.

Uno de cada 3 niños en el mundo y 1 de cada 5 en España son víctimas de acoso escolar. Honk Kong encabeza la lista de porcentajes de acoso, con un 26’1 % de estudiantes que sufren acoso psicológico y un 9’5% que sufren acoso físico. Es seguido por Letonia, República Dominicana, Túnez y Rusia.
Es revelador que el acoso escolar se recrudece en la medida que aumentan la jerarquización, la desigualdad y la competitividad en una sociedad. No es gratuito ni casual que Honk Kong registre el mayor acoso escolar del mundo, ya que se trata de una región ultraliberal, centrada en el puro negocio.
La estrategia para enfrentar el reto del acoso debe ser multidisciplinar, implicando a muchos agentes como la familia, la comunidad educativa, el equipo médico de salud mental, realizando por ejemplo campañas de sensibilización sobre el maltrato infantil, talleres formativos que expliquen a los padres los modelos educativos adecuados, incrementar las medidas de vigilancia a la entrada y a la salida del colegio y en otros lugares donde se pueda producir el acoso, acompañamiento y seguimiento del acosado, pero debe enfocarse en promover el respeto a la diversidad.
En este sentido ha sido particularmente exitoso el método finlandés frente al acoso escolar o método kiva, que se centra en actuar especialmente sobre el grupo de alumnos, que, sin ser agresores o agredidos, colaboran indirectamente en la violencia, al reír o promover la agresión o negarse a denunciar el acoso escolar por miedo a las represalias. Evitando que los testigos se conviertan en cómplices, el agresor pierde el apoyo del grupo y por consiguiente el poder. El objetivo es evitar la normalización de las situaciones de acoso (que dejen de ser divertidas y que dejen de tolerarse).
SINOPSIS
El maltrato escolar o bullying, pese a su importancia, ha tenido escasa repercusión en el ámbito cinematográfico, con contadas excepciones como “Carrie” de Brian de Palma, “Precious” de Lee Daniels, “Cobardes” de José Corbacho, “Evil” de Mikael Hafström o “Déjame entrar” de Tomas Alfredson.
Esta película se erige en vehículo de denuncia del acoso escolar, revelando el propósito de concienciar y divulgar sobre esta dolorosa situación y de acusar directamente al sistema que lo consiente y perpetúa: el sistema educativo y por qué no decirlo la sociedad en conjunto. Un aparato policial que busca culpables en vez de defender a las víctimas, unas autoridades docentes solo interesadas en los resultados académicos, unos maestros que pierden autoridad, un acoso que se magnifica, extendiéndose de las aulas a la vida privada mediante el ciberacoso, gracias a los avances tecnológicos., unos padres ausentes o que no ponen límites, un sistema económico, el capitalista, que favorece la competitividad en lugar de la colaboración, una sociedad excluyente que discrimina a las personas en razón de su raza, género, orientación sexual, edad, aspecto físico, religión, clase social, presencia de patologías mentales u otras circunstancias, todo ello conforma una amalgama, que constituye el caldo de cultivo del acoso escolar, ya que los niños y adolescentes no son más que el reflejo de la sociedad en la que viven.

Un sistema económico, particularmente, centrado en la productividad, se convierte en una lucha de todos contra todos, transformando al hombre en un lobo para el hombre. La vida se transmuta en una batalla donde la empatía no tiene lugar y donde el fuerte se come al débil, donde literalmente acosas o te acosan.
En conclusión, las dinámicas de interacción social del microcosmos de la escuela no son más que una réplica de las dinámicas de interacción social del macrocosmos de la sociedad de “adultos”, en la que vivimos, donde aunque el matonismo no es tan explícito como en el circuito escolar, también existe. Si bien el “matonismo” en la vida adulta adopta formas socialmente aceptadas. Por ejemplo, según diversos estudios psicológicos, hay personas con más necesidad de status, visibilidad y dominio, es decir hay “triunfadores”, o “adaptados”.
En lo que respecta al modelo jerárquico social capitalista los “triunfadores” o “adaptados”, ascienden a las capas más altas de la sociedad, se enriquecen y acaparan los recursos disponibles, sin tener en cuenta las necesidades del resto. Otra parte de la población logra colmar sus necesidades básicas y se limita a observar y a tolerar las injusticias. Una masa importante, los “inadaptados”, “perdedores” y marginados, queda retenida en entornos sumamente vulnerables y acaba malviviendo, acuciada por el hambre.
Además, numerosas personas son discriminadas por razón de su raza, género, orientación sexual, edad, clase social, religión, aspecto físico etc.
Hay que repensar si este modelo social es el que queremos legar a las generaciones futuras, pues es el modelo que están aprendiendo y repitiendo los menores, cuando interactúan entre ellos.
Esta película, teñida de un tono dramático, refleja las dificultades de un ser humano, que ha creado un mundo a su medida, enfrentado a la realidad.
El interés de esta arriesgada propuesta reside en la combinación de animaciones de videojuego y situaciones reales, como las torturas sufridas por el protagonista, las humillaciones grabadas con el móvil… Destaca por su sugestividad la comparación del sufrimiento de Ben, con el de Cristo en la cruz, es efectista la escena del funeral, broche de oro irónico para un final abierto a la esperanza.
El periodista Nic Balthazar aprovecha esta su primera película, para adaptar al cine su propia novela, “Nothing was all he said”, basada en el caso real de un joven con la condición de Asperger que se suicidó a causa del acoso escolar sufrido.
A título de curiosidad, hay que comentar que el nombre del protagonista, Ben X, pronunciado de prisa en holandés, suena igual que el vocablo “benniks”, que en holandés significa “yo no soy nada”.
En definitiva, los niños y adolescentes tienen derecho a desarrollar sus talentos y habilidades, según los condicionantes físicos y mentales correspondientes, ya que todos somos únicos, especiales e irrepetibles y tenemos derecho a ser nosotros mismos y a enfrentarnos a la escuela y a la vida, sin miedo.
Fotografías: Filmaffinity, SensaCine, Netflix, Filmfilicos, Decine21,
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Crónica: Beatriz Recio Inés
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