COVID-19 | Las mascarillas dejan de ser obligatorias en España tras 700 días de pandemia

El Gobierno las retira en interiores como la hostelería y en eventos multitudinarios o deportivos, aunque se deja en manos de las empresas la decisión final en los puestos laborales

“El uso de la mascarilla será obligatorio en la vía pública, en espacios al aire libre y en cualquier espacio cerrado de uso público o que se encuentre abierto al público siempre que no sea posible mantener una distancia de seguridad interpersonal de al menos dos metros”.  El BOE publicaba este texto el 20 de mayo de 2020 en plena pandemia mundial del coronavirus. La población comenzaba a salir del confinamiento, el país atravesaba una enorme crisis económica y todavía no había vacunas viables para frenar al virus.

Actualmente, casi con el 92% de la población inmunizada y 700 días después, el uso de la mascarilla pasa de ser obligatorio a una elección personal en diversos establecimientos como los centros de enseñanza, los centros deportivos, los espectáculos y los restaurantes y comercios. Aun así, continúa siendo imprescindible llevarla en lugares como el transporte público, las farmacias, las residencias de mayores o los centros y establecimientos sanitarios.

Asimismo, que deje de ser obligatoria no supone ninguna prohibición para aquellos que quieran continuar utilizándola. De hecho, es recomendable por varios expertos el hacerlo para las personas vulnerables como puedan ser embarazadas, enfermos y mayores. Así como cuando se asista a eventos multitudinarios o en reuniones privadas si hay alguien presenta con factores de riesgo. Otro de los factores de vulnerabilidad es no haber recibido la vacunación. Incluso los jóvenes y personas sanas tienen más riesgo de enfermar y contagiarse si no han recibido la pauta completa. Para que la implantación de la medida sea exitosa es importa “que quienes no son vulnerables protejan a quienes sí lo son con su comportamiento y con cumplimiento de esas mismas medias”, señala Óscar Zurriaga, vicepresidente de la Sociedad Española de Epidemiología.

En el caso de los centros de trabajo, serán los propios departamentos de prevención de riesgos laborales los que tengan la última palabra acerca de la imposición de la mascarilla en ciertos lugares imprescindibles en función de la evaluación de riesgo de ese puesto en concreto.

Por el momento, la transmisión ahora solo se mide en los mayores de 60 años y el último dato la sitúa en 505,86 casos. Los expertos sostienen que una leve tendencia al alza ya es una realidad, aunque eso no significa que ésta se replique en una preocupación hospitalaria que, actualmente, se encuentra estabilizada en el 4% en las UCI. “Hace un año, la incidencia acumulada era la mitad, pero la ocupación de camas llegaba al 21% en las UCI”, señaló la ministra en una comparecencia justificando la importancia de la vacunación.

Hace ya casi tres semanas que en España no están indicadas las pruebas para la mayoría de la población pues ya no se mide la incidencia acumulada general (uno de los indicadores que ha guiado al país para conocer la presencia del virus en cada territorio). Aun así, se mantienen los diagnósticos a los mayores de 60 años, que el Ministerio de Sanidad continúa publicando cada martes y viernes.

 

Artículo: María Vecina / AFPRESS

Fotografías: brcunel, Anna Shvets, iStock y Pavel Danilyuk