Las cajas negras de los trenes de Urda abren una fase decisiva para esclarecer la tragedia ferroviaria
La investigación del accidente que ha costado la vida a 69 personas avanza con la recuperación de los registradores de los trenes. Los dispositivos permanecen bajo custodia de la Guardia Civil y sus datos se analizarán cuando lo autorice el juzgado. Los investigadores insisten en que todavía no se puede dar por confirmada ninguna causa.
Tres días después del terrible accidente ferroviario ocurrido en Urda (Toledo), comienza una de las etapas más importantes para intentar reconstruir qué sucedió aquella mañana y por qué dos trenes de alta velocidad acabaron colisionando.
La recuperación de las cajas negras de los convoyes supone un paso fundamental. La Autoridad Administrativa Independiente para la Investigación Técnica de Accidentes (AITAT) ha confirmado que sus investigadores han participado, junto con la Policía Judicial y las empresas ferroviarias, en la retirada de los registradores embarcados en los trenes. Algunos elementos, según la información facilitada por el organismo, presentaban dificultades de acceso debido al estado en el que quedaron los vehículos.
Los dispositivos han sido precintados y permanecen bajo custodia de la Guardia Civil. La extracción y el análisis de sus datos se realizarán en próximas fechas, de acuerdo con las condiciones que establezca el Tribunal de Instancia de Orgaz, que instruye la causa judicial.
Esos registros pueden ayudar a conocer con precisión qué ocurrió durante los momentos previos al choque, aunque los investigadores advierten de que todavía es pronto para establecer conclusiones.
Todas las hipótesis siguen abiertas
El informe preliminar sitúa la colisión entre un tren de Renfe y otro de Iryo que se encontraba detenido en la vía. La velocidad del impacto se estima inicialmente entre 160 y 200 kilómetros por hora, aunque la cifra exacta no podrá conocerse hasta que se extraigan y analicen los datos del registrador jurídico del tren.
La propia AITAT ha insistido en que la investigación se encuentra en una fase inicial y que todas las hipótesis sobre las posibles causas y los factores que pudieron influir en el accidente continúan abiertas. Por el momento, el organismo considera que no se deben adelantar explicaciones que vayan más allá de los datos constatados.
Paralelamente, la Guardia Civil y los equipos especializados trabajan en la reconstrucción del escenario. Entre las actuaciones realizadas figura el uso de drones y cámaras para obtener imágenes tridimensionales de la zona, un procedimiento que permite documentar con detalle la posición de los trenes y los restos del accidente.
La investigación también deberá determinar cómo se desarrollaron las comunicaciones y las órdenes de circulación antes de la colisión. Para ello será necesario analizar los registros técnicos y las pruebas disponibles, sin dar por acreditada ninguna responsabilidad mientras no existan conclusiones.
Una tragedia que mantiene a España de luto
El accidente, ocurrido el miércoles 28 de octubre en la provincia de Toledo, ha dejado un balance de 69 personas fallecidas y decenas de heridos. La gravedad del siniestro llevó al Gobierno a decretar tres días de luto oficial, del 29 al 31 de octubre.
Mientras continúa la investigación, los trabajos de identificación de las víctimas y la atención a las personas heridas siguen siendo prioritarios. Detrás de cada cifra hay familias que esperan noticias, personas que intentan recuperarse y muchas vidas que han cambiado para siempre.
Ahora, la prioridad es conocer la verdad sobre lo ocurrido. Las cajas negras, las comunicaciones y el resto de las pruebas deberán ayudar a reconstruir los hechos con rigor. La sociedad necesita respuestas, pero también que la investigación se desarrolle sin precipitar conclusiones. Saber qué falló será esencial para determinar las responsabilidades, si las hubiera, y evitar que una tragedia de estas dimensiones vuelva a repetirse.


