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Artemis II regresa a la Tierra en un descenso peligroso que reabre la era lunar

Un regreso histórico tras diez días en el espacio profundo

La misión Artemis II ha culminado con éxito su retorno a la Tierra, cerrando un viaje de más de 1,1 millones de kilómetros alrededor de la Luna y devolviendo a la humanidad al espacio profundo más de medio siglo después de las misiones Apolo. La cápsula Orión, con cuatro astronautas a bordo, amerizó en el océano Pacífico frente a la costa de California, completando una operación considerada crítica para el futuro del programa lunar.

El amerizaje de la cápsula Orion de la misión Artemis II se produjo aproximadamente a las 18:40 horas (hora peninsular española).

Ese momento corresponde a primeras horas de la mañana en la costa del Pacífico de Estados Unidos, zona donde se llevó a cabo la recuperación.

El vuelo, de algo más de nueve días de duración, no solo ha sido un hito simbólico, sino también una prueba técnica imprescindible para validar sistemas que permitirán futuras misiones tripuladas a la superficie lunar.

La operación de reentrada: ingeniería al límite

El regreso de Artemis II ha sido una maniobra extremadamente compleja que combina precisión orbital, resistencia estructural y automatización avanzada. Todo comenzó con la separación del módulo de servicio, dejando expuesto el escudo térmico de la cápsula, diseñado para soportar condiciones extremas.

A partir de ese momento, la nave inició un descenso controlado con un ángulo muy preciso (en torno a -5,8°), fundamental para evitar dos riesgos críticos: rebotar en la atmósfera o desintegrarse por fricción excesiva.

Durante la reentrada, Orión alcanzó velocidades superiores a 40.000 km/h, generando temperaturas de hasta 2.700 °C en su superficie.

El proceso completo de descenso duró aproximadamente 13 minutos y se desarrolló en varias fases:

Entrada atmosférica inicial a unos 120 km de altura

Frenado aerodinámico mediante rozamiento extremo

Despliegue de paracaídas para reducir la velocidad hasta unos 27 km/h.

Amerizaje controlado en el océano Pacífico

Todo ello fue supervisado por sistemas automáticos y centros de control en Tierra, con apoyo de buques de recuperación desplegados previamente.

El momento más crítico: seis minutos de silencio absoluto

El instante de mayor tensión se produjo durante el llamado “apagón de comunicaciones”. Al atravesar la atmósfera, la cápsula quedó envuelta en una nube de plasma que bloqueó toda señal con la Tierra durante aproximadamente seis minutos.

En ese intervalo, Orión operó de forma completamente autónoma, guiándose únicamente por sus sistemas de navegación interna. Cualquier fallo en ese momento habría sido imposible de corregir desde Tierra.

Este tramo es considerado el punto más peligroso de toda la misión, incluso por encima del lanzamiento o el viaje lunar.

El escudo térmico: la pieza clave bajo vigilancia

Uno de los elementos más vigilados durante todo el regreso ha sido el escudo térmico de Orión, fabricado con material ablativo Avcoat. Este componente ya generó preocupación en Artemis I, donde se detectaron daños y desprendimientos.

Para Artemis II, la NASA rediseñó parte del sistema con el objetivo de mejorar la disipación del calor y evitar acumulaciones internas de gases. Durante el descenso, el escudo actuó como una barrera crítica, absorbiendo y liberando energía térmica mediante ablación controlada.

Su correcto funcionamiento ha sido clave para el éxito de la misión y para garantizar la continuidad del programa Artemis.

Riesgos reales: ¿qué podía haber salido mal?

Aunque el descenso fue calificado como “perfecto”, la operación incluía varios riesgos potenciales:

Fallo del escudo térmico, con riesgo de desintegración

Ángulo de entrada incorrecto, que podría provocar rebote o sobrecalentamiento

Problemas en los paracaídas, impidiendo la desaceleración final

Errores de navegación autónoma durante el apagón de comunicaciones

Impacto violento en el amerizaje, con posibles lesiones para la tripulación

Históricamente, este tipo de fases han sido responsables de algunos de los mayores accidentes espaciales, lo que explica el nivel extremo de precaución en Artemis II.

El amerizaje y la recuperación: el cierre de la misión

Tras superar la reentrada, la cápsula desplegó sus paracaídas y amerizó en el Pacífico, donde fue recuperada por equipos de la Marina estadounidense. Los astronautas fueron trasladados a un buque para evaluaciones médicas iniciales antes de regresar a tierra firme.

El impacto con el agua, aunque controlado, no es suave y supone un esfuerzo físico considerable tras varios días en microgravedad, lo que convierte esta fase en otro momento delicado.

Artemis II regresa a la Tierra en un descenso peligroso que reabre la era lunar

Un paso decisivo hacia el regreso a la Luna

El éxito del regreso de Artemis II no es solo un logro técnico, sino la validación de un sistema completo de transporte humano más allá de la órbita terrestre. La misión allana el camino para Artemis III y futuras expediciones que aspiran a establecer una presencia permanente en la Luna e incluso preparar el salto a Marte.

El descenso de Orión ha demostrado que la ingeniería actual es capaz de afrontar uno de los mayores desafíos del vuelo espacial: volver a casa desde el espacio profundo.

Artemis II regresa a la Tierra en un descenso peligroso que reabre la era lunar

Crónica: AFPRESS

Fotografías: NASA