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El lenguaje de las abejas

Esto te podrá parecer un cuento de hadas, pero el hecho de que las abejas tienen su lenguaje es muy cierto. Si hay numerosos animales que tienen una voz para expresarse esta voz les sirve muy a menudo para expresar sus propias sensaciones. Las abejas por el contrario, hablan una lengua que les permite dar una serie de informes y a veces, hasta consejos útiles.

Cuando una abeja del servicio de información ha descubierto un tesoro, se carga de néctar y de polen y regresa en línea recta a su colmena. Apenas llega, las abejas encargadas de la recolección la rodean en tropel, mientras ella les comunica lo que ha descubierto.

Si se expresa con una danza en redondo sobre un panal de la colmena, esto quiere decir que hay gran cantidad de todo muy cerca. Las colectoras muy entusiasmadas se acercan a la danzarina, les restriegan sus antenas con el fin de conocer el olor de las flores que deben buscar y salen volando, sabiendo que, a menos de cien metros de la colmena podrán encontrar una abundante cosecha.

Pero si el tesoro se encuentra a una cierta distancia de la colmena y si solo hay un árbol aislado o un pequeño grupo de flores, las indicaciones deben ser mucho más precisas. La información entonces, en vez de danzar en redondo, avanza agitando su abdomen. Al extremo de una línea recta (que no mide más de 2 centímetros, puesto que el sitio disponible es muy escaso, en medio del tropel de las abejas), la informadora da un viraje y trazando un rizo vuelve a su punto de partida. Repite luego este mismo movimiento, girándose ya a la derecha ya a la izquierda, todas las veces necesarias para hacerse entender. La figura que traza es una especie de ‘8’ alargado por el centro.

El trazado de este ‘8’ significa la dirección en que se encuentran las flores con referencia al sol. La velocidad con que se desplaza y el número de palpitaciones de su abdomen expresan la distancia a recorrer. Cuanto más lejos estén las flores más se agita y tiembla la abeja. Por ejemplo, de seis a ocho latidos efectuados en 15 segundos significa que es preciso ir a 400 metros de la colmena, pero si en el mismo tiempo el abdomen late 10 u 11 veces es que las flores están a 700 metros. Una agitación violenta se apodera entonces de la colmena, todas las cosechadoras se ponen en movimiento, imitando los de la danzarina antes de lanzarse a la búsqueda del botín. Se guían por el sol y no se equivocan nunca.

Este extraordinario medio de expresión que emplean las abejas para comunicarse entre ellas ha sido descubierto por un sabio con mucha paciencia: Karl von Frisch. Se ha pasado años y años en perfeccionas su 

 

 

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Fuentes.: faunatura.com

Foto.: Wikipedia