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Los cánones de belleza y estereotipos de género a través del universo online

Plataformas como Instagram o la publicidad televisiva junto a influencers, modelos y actrices están fomentando cada vez más un cambio de perspectiva en el ideal de belleza

 La publicidad emitida a través de medios de comunicación y redes sociales en su mayoría está protagonizada por sugerentes modelos, influencers, deportistas o actores/actrices atractivos a la vista de cualquier persona. Los medios de comunicación y las diferentes plataformas de Internet utilizan a personajes públicos para captar la atención del consumidor y hacer que éste obtenga el producto. Es así como estas vías de difusión y publicidad han determinado unos rasgos más atractivos que otros en la sociedad, porque a la vista está que, si un explícito producto es promocionado por alguien relativamente guapo, atractivo y famoso, quizá se trate de un producto de calidad, el cual conlleva un mensaje tentador e influyente a la creación de un único ideal de belleza. ¿Internet y medios de comunicación fomentan un canon de belleza predeterminado o en la actualidad se prefiere optar por la diversidad?

La publicidad no crea valores, los transmite. Lo mismo ocurre con los estereotipos. La publicidad se nutre de estereotipos para sintetizar un mensaje que capte la atención del público. Las modelos que se utilizan en los spots publicitarios, pasarelas de moda, influencers o actrices crean un ideal simbólico que refleje la delgadez, una única belleza sin ningún tipo de imperfección, largos y voluptuosos cabellos, una determinada altura y un extenso etcétera de rasgos que se han atribuido a los cánones de belleza actuales, los mismos que son difundidos a través de medios de comunicación y plataformas digitales.

Los estereotipos impuestos a las mujeres desde hace décadas aún persisten y condicionan la evolución y el desarrollo de la feminidad en la sociedad, medios de comunicación y redes sociales, los cuales identifican a ésta por su cuerpo, belleza o simplemente destacando cualidades que nada tienen que ver con su inteligencia, personalidad o capacidad. Sí que es cierto que plataformas digitales como Instagram se están haciendo eco de ello y fomentan el cambio de un único canon de belleza.

Esta evolución, aún lánguida, ha comenzado por esta red social, utilizada casi en su totalidad por gente joven y adolescentes, principales motivos por los que los estereotipos y cánones de belleza deberían de ser modificados. Instagram ha desplazado definitivamente las etiquetas a otra dimensión, porque “la perfección es cuestión de percepción. La mujer de hoy en día pisa con fuerza, tiene o no tiene hijos y sigue luchando por sus sueños una vez pasada la barrera de los cuarenta”. Los límites, los complejos, la rivalidad y la soledad están desapareciendo. Esta red social, en concreto, se ha encargado de dar voz a esta nueva generación, una generación que no se esconde, una generación que amplía el concepto de belleza, una generación que es más que un cuerpo, color de piel y un número de edad.

Claros ejemplos que demuestran que el ideal de belleza está cambiando es cómo las propias influencers han dejado de lado los filtros de Instagram y el maquillaje para dejar ver una piel completamente natural, una piel que tiene marcas, una piel que tiene espinillas, una piel completamente normal. Otro paso ha sido dejar de editar las imágenes, subirlas con la luz, entusiasmo y descuido con el que se hicieron. Nada de posar, nada de ocultar estrías, celulitis, barriga o pelos. Influencers, modelos y actrices no son inalcanzables. Ellas también tienen imperfecciones y no tienen por qué dejar de ser perfectas.

La influencer, Aida Doménech, mayormente conocida como “Dulceida”, fue duramente criticada por su físico y look en su primera aparición en la alfombra Roja de los Goya en el año 2018. La instagramer no se quedó callada y respondió a todos los haters que la criticaron. “¿Cómo pretendemos amar nuestros complejos?”, así se pronunció a través de su cuenta de Instagram pidiendo que las mujeres no se insultasen entre unas y otras, y mucho menos que lo hiciera un personaje público, el cual puede influir en la opinión de la sociedad. Este último mensaje fue dirigido hacia la presentadora Ana Morgade y al DJ Wally López, quienes se burlaron de la presencia de Dulceida en la fiesta del cine español.

Después de lo ocurrido, la influencer protestó su malestar con más voz, reuniendo a ocho mujeres de todas las formas y colores para que contaran de manera abierta cuáles son sus complejos y las críticas que habían sufrido a lo largo de su vida. Estas mujeres se mostraron sin ningún pudor en ropa interior frente a las cámaras para hablar de ello. “Todas tenemos complejos y los tenemos que querer porque a otras personas pueden parecerles muy bonitos”, así lo piensa Aida Doménech.

Otra iniciativa fue llevada a cabo por la marca Dove, la cual siempre sorprende con sus inspiradoras campañas publicitarias y #MyBeautyMySay no defraudó. Ésta abogaba por la idea de que la belleza se encuentra en todos los tipos de cuerpo, en la valoración de la autoestima, en la propia aceptación y en el hecho de que todos los cuerpos son válidos y bellos. Esta campaña muestra la historia de diversas y diferentes mujeres que escogieron su propia definición de belleza, una definición que no juzga, que no se basa en la apariencia y que no usa su propia belleza en contra de ellas. Estas son algunas de las frases que dijeron las protagonistas del spot: “demasiado guapa para pelear”, Heather; “he conseguido darle la vuelta a la dinámica de poder”, Hannah; “Me dijeron que me tenía que esconder, que no era lo suficientemente guapa”, Jessica; “Pareces muy guapa y elegante, ¿tendrás carácter para poder representarme?”, Marcia. Esta campaña quiso dar fuerza a las mujeres para que definan su belleza bajo sus propias reglas. Las historias de todas ellas inspiran a que cada mujer comparta la suya propia.

Campañas de publicidad e influencers están utilizando su voz para derribar el estereotipo femenino y el canon de belleza ideal predeterminado hace mucho tiempo. La etiqueta de perfección que tanto tiempo ha estado colgando del cuerpo de una mujer, está siendo cortada ratificando que se ha tratado de un término subjetivo que varía en función de los ojos que lo miren y que la verdadera clave del éxito está en apostar por la diversidad y la pluralidad.

Las mujeres son cada vez más conscientes del efecto que tienen los medios de comunicación en su imagen corporal, por lo que se han iniciado programas de alfabetización mediática para que mujeres y niñas sean más conscientes de los mensajes que consumen inadvertidamente. “Los programas de alfabetización mediática promueven la comprensión del efecto que los medios tienen sobre los consumidores individuales y la sociedad en general. Estos programas tienen como objetivo revelar las ideologías y los mensajes incrustados en las imágenes de los medios que encontramos a diario”, dijo Arielle Cutler, maestra de ESL de tercer grado en el Departamento de Educación de la ciudad de Nueva York.

Son varios los mercados publicitarios que se abastecen de las inseguridades de las personas para convencerlas de comprar un producto, y en concreto, las adolescentes son el grupo de población más inseguro, razón por la que los programas de alfabetización mediática son tan importantes para ellas. Programas como el diseñado por la organización nacional Girls Inc., las adolescentes aprenden a mirar detrás de la escena y los mensajes que originan los spots publicitarios para conocer y querer sus propios cuerpos con la visión de la “perfección” exteriorizada por los medios.

Son varios los programas que ya se encuentran en marcha con resultados realmente eficaces. “Las mujeres en edad universitaria han sido el enfoque principal, pero las niñas entre 10 y 11 años son el objetivo más importante para que puedan tener estos procesos en marcha antes de que la internalización de los mensajes haya comenzado realmente”, explica Cutler.

En este punto es donde programas como los de alfabetización mediática y otros proyectos toman relevancia ya que facilitan un cambio de mirada hacia un uso y consumo más inteligente de los medios de comunicación. Estos proyectos proporcionan una lectura activa de los mensajes emitidos, facilitando esa mirada crítica hacia ellos, que supere una concepción parcial centrada en el acceso a la información, comunicación o mejora de la formación, para tomar conciencia de su influencia ideológica, los objetivos perseguidos, su capacidad de modificar la percepción de la realidad, de las ideas y creencias y, sobre todo, sobre los estereotipos de género y cánones de belleza.

Respondiendo a la interrogación que se nos planteaba al comienzo, medios de comunicación, Internet y plataformas digitales indirecta o directamente fomentan un canon de belleza y un estereotipo predeterminado, puesto que se sigue viendo en spots publicitarios, en la imagen que utilizan las marcas para promocionar un producto o algunas influencers, que se prioriza por una imagen “perfecta”, en la que no existe la celulitis, los pelos en sitios que tenemos pero que supuestamente no debemos mostrar, cabellos voluptuosos, ojos claros, delgadez y un largo etcétera que nos intentan imponer como canon de belleza.

Pero bien es cierto que, gracias a diferentes plataformas y redes sociales, la voz de la pluralidad se hace cada vez más eco y la sociedad es consciente de que no hay un ideal de belleza, no hay un único canon, el color carne no es blanco, el color carne es negro, marrón, rosa. El color carne es el color de la piel que tenemos. Al igual ocurre con nuestros cuerpos, un cuerpo perfecto es aquel que más o menos peso, más o menos pelo, más o menos celulitis, más o menos edad tiene. Cada cuerpo diferente y diverso al de otro es perfecto.

 

Artículo: María Vecina / AFPRESS

Fotografías: Pixabay, Lisa, Getty y Tracy Le Blanc