Protección de Datos tumba la petición de ‘borrado’ del juicio a Miguel Hernández

El hijo de Antonio Luis Baena, alférez franquista que participó en el juicio que condenó a muerte al poeta en 1940, ha querido eliminar de internet el rastro de su padre. Consiguió que la Universidad de Alicante retirase temporalmente varios artículos, pero no ha podido con Google.

No habrá ‘derecho al olvido’ para Antonio Luis Baena Tocón, el alférez franquista —ya fallecido— que actuó como secretario en el juicio al poeta Miguel Hernández, quien fue condenado a muerte en 1940. Su hijo ha intentado por todos los medios evitar que el nombre de su padre circule por internet relacionado con ese suceso histórico. Ahora, la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) ha archivado su petición para que Google bloquee las búsquedas asociadas al militar fallecido.

Baena no era un personaje de especial relevancia histórica, al menos hasta mediados del pasado mes de junio. La Universidad de Alicante, en una decisión inédita y polémica, retiró su nombre de dos artículos escritos por Juan Antonio Ríos Carratalá, catedrático de Literatura Española de esa misma institución, petición del hijo del fallecido alférez franquista. La UA alego que se trataba de una medida “cautelar” mientras analizaban la reclamación.

“El familiar de Antonio Luis Baena Tocón solicitó a la Universidad de Alicante la eliminación de los datos personales de su padre amparándose en la ley de protección de datos personales y del reglamento europeo“, informó entonces la UA.

Lo que realmente hizo la UA entonces fue limitar el acceso en internet a los datos de Baena al eliminar ese nombre de la “indexación y catalogación” en el buscador interno de la entidad académica, el Repositorio Institucional de la Universidad de Alicante (RUA). Mes y medio más tarde, la universidad alicantina decidió rectificar y mantener intacta la historia del juicio, con el nombre de Baena indexado.

Pero hijo de Baena no estuvo perdiendo el tiempo: había pedido a Google que eliminara del resultado de las búsquedas hasta 18 enlaces —tres de ellos a páginas institucionales— que aparecían al buscar el nombre de su padre como miembro del mencionado tribunal franquista. El buscador se negó.

El hijo acudió a la AEPD para obligar al buscador a que se ‘olvidase’ de su padre, y ahora la agencia ha archivado la petición: aquí no hay ‘derecho al olvido’ que valga.

Fallecidos, hemerotecas, gestión pública

En primer lugar, Protección de Datos explica que “no son de aplicación los tratamientos de datos de las personas fallecidas”, aunque el artículo 3 de la Ley Orgánica de Protección de Datos española sí reconoce el derecho de “las personas vinculadas al fallecido por razones familiares”. “No corresponde a esta Agencia resolver la controversia planteada por la parte reclamante”, zanja la resolución.

Por otro lado, la agencia emite una clara defensa de las hemerotecas digitales como “fuentes importantes para la educación y la investigación histórica”.

“Adquiere mayor relevancia para la valoración del legítimo interés público en el acceso a los archivos públicos cuando se trata de archivos de noticias a eventos pasados que sirven para la reescritura de la historia“, destaca.

Además, para Protección de Datos, la libertad de expresión e información prevalece sobre otros derechos personales incluso cuando alguien adquiera “un protagonismo circunstancial al verse implicado en hechos que gozan de relevancia pública”. En este caso, recordemos, se trata del juicio y condena a muerte del poeta Miguel Hernández.

Por último, la AEPD razona que algunas de esas URL objeto del procedimiento corresponden a sitios web de instituciones públicas (web de la UA y el propio BOE) y que éstas, “con motivo de mantener informada a la sociedad y dar una máxima difusión de los asuntos gestionados por esa institución, utilizan los motores de búsqueda”.

Una vez agotada la vía administrativa, el hijo de Baena aún puede llevar el caso ante los jueces.

Pero, de momento, no habrá ‘derecho al olvido’ para su padre, sino el ‘derecho a la memoria histórica’ para  todos.

 

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Fuente.: publico.es