La naturaleza se impone a la historia en El Hondo

La naturaleza se impone a la historia en El Hondo, y tras las profundas transformaciones humanas que se han sucedido durante siglos, este humedal acumula una de las mayores cargas biológicas del Mediterráneo y recursos naturales casi exclusivos.

Las apenas 2.500 hectáreas que ocupa el Parque Natural de El Hondo están en la lista Ramsar de los 2.000 humedales más importantes del mundo y en la red Natura 2000, que pretende asegurar los espacios más valiosos de Europa.

En este espacio que comparten los municipios de Elche y Crevillente están censadas más de 170 especies de aves, y entre ellas las «estrellas» del espacio: la cerceta pardilla -una de las aves más amenazadas del mundo- y la malvasía cabeciblanca -en peligro de extinción, pero que tiene en este espacio uno de los núcleos principales de población a nivel mundial-.

Cercetas y malvasías comparten el hábitat con otras aves, como garzas imperiales o flamencos, pero también con la abundante vegetación palustre característica de los humedales; y circundado todo ello por una agricultura tradicional y los históricos huertos de palmeras que conceden al lugar un insólito valor paisajístico.

El director del Parque Natural de El Hondo, Francisco Martínez, apunta a la avifauna como principal valor del espacio, y como todos los expertos cita a la cerceta y a la malvasía, pero incide en la excepcionalidad de un ecosistema así en medio de un clima tan árido.

En declaraciones a EFE, Francisco Martínez insiste en que se trata de un ecosistema transformado por el hombre para almacenar agua de riego y en que su estado y su aspecto se debe a los agricultores, un estado y un aspecto que puntúa «con nota muy alta».

Hace siglos, la zona pantanosa de lo que hoy es El Hondo formaba parte de la desaparecida albufera de Elche, creada por la desembocadura del río Vinalopó, pero fue desecada entre la Edad Media y el siglo XVIII para convertirla en terreno cultivable.

El siglo pasado, la Comunidad de Riegos de Levante construyó dos embalses para recoger y distribuir a los agricultores el agua que se eleva desde la desembocadura del río Segura.

Esos embalses forman hoy un conjunto hidráulico que ofrece un aspecto de laguna natural que se completa con charcas artificiales, un espacio casi desapercibido y milagroso cuyos valores naturales emergen a pesar de ser un lugar empotrado entre grandes poblaciones y urbanizaciones.

Así, prácticamente oculto entre cañaverales y carrizales, El Hondo cuenta con numerosos observatorios y pasarelas para adentrarse en el humedal y comprobar la riqueza biológica de un lugar prácticamente desconocido.

Como cualquier espacio con un alto valor ecológico, El Hondo hace frente a varias amenazas; Sergio Arroyo, portavoz de la Asociación de Amigos de los Humedales del Sur de Alicante (AHSA), apunta entre éstas a la superpoblación (en el embalse de Levante) de carpas, una especie invasora que está dañando muy gravemente a la vegetación acuática y a los invertebrados que sirven de sustento para las aves.

Arroyo ha subrayado también que el agua excedentaria de los riegos de la agricultura tradicional alimenta en buena medida este ecosistema, y ha advertido de que la odernización de esos regadíos y la implantación del riego por goteo implicaría una importante reducción de la cantidad de agua que llega al humedal.

Ése es el origen de la simbiosis e interdependencia que existe en este espacio natural entre agricultura y conservación, y la razón por la que los grupos ecologistas se opondrán a cualquier proyecto de modernización de los regadíos que implique una reducción de las aportaciones de agua a los embalses.

Ángel Sallent, biólogo y responsable de la Asociación de Naturalistas del Sureste (ANSE), ha observado que la riqueza biológica de El Hondo se debe a los agricultores; «ellos han sido durante mucho tiempo los principales agentes de conservación de la naturaleza», ha señalado a EFE.

Como contraprestación, las organizaciones ecologistas trabajan hoy con esos agricultores para revalorizar los productos de la huerta, convencidos de que esa agricultura tradicional es muy beneficiosa para la conservación de los recursos naturales.

Así ha conseguido El Hondo su aspecto actual, que debe a las progresivas transformaciones del terreno, unas intervenciones que han derivado al cabo de los siglos en el surgimiento de uno de los humedales más importantes del continente. EFE