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Ceuta cancela la manifestación prevista este sábado ante la llegada de grupos ultras

La tensión que se vive en Ceuta en las últimas semanas ha dado este sábado un giro significativo. Los organizadores de las movilizaciones ciudadanas previstas para la noche del 29 de agosto han decidido cancelar la manifestación ante la posible presencia en la ciudad de grupos externos que, según han advertido los propios convocantes, podrían alentar la violencia y desvirtuar el carácter de la protesta.

La decisión adquiere especial relevancia después de varios días marcados por una creciente crispación social en la ciudad autónoma, en el contexto de la crisis migratoria y de las protestas contra la gestión realizada por el Gobierno central.

Según la información difundida este sábado, los responsables de las movilizaciones comunicaron la suspensión a través de los canales utilizados para coordinar las protestas ciudadanas. El objetivo era evitar que la convocatoria pudiera ser aprovechada por personas ajenas al movimiento vecinal y por colectivos que, según expresaron, «alienten la violencia».

Un mensaje claro contra el odio y el racismo

El comunicado de los organizadores deja una posición muy clara. Los promotores han querido desvincularse expresamente de cualquier grupo o iniciativa que fomente la violencia, el odio o el racismo.

La frase que ha acompañado a la información difundida este sábado, «No formaremos parte del odio», resume precisamente la decisión adoptada por quienes habían convocado la movilización. Los organizadores han insistido en que sus reivindicaciones no pueden convertirse en una excusa para fomentar el enfrentamiento entre los propios vecinos de Ceuta.

También han reivindicado la convivencia histórica existente en la ciudad entre personas de diferentes culturas y credos, subrayando su rechazo a cualquier intento de utilizar la actual situación para generar división o enfrentamiento social.

Días de protestas y una tensión creciente

La suspensión llega después de una semana especialmente complicada. El viernes, centenares de personas volvieron a recorrer las calles de Ceuta para expresar su malestar por la crisis migratoria. La protesta estuvo acompañada por un dispositivo policial y se desarrolló después de los graves incidentes registrados durante los días anteriores.

La situación se había deteriorado especialmente tras los incidentes ocurridos en zonas donde permanecían migrantes acampados. Organizaciones humanitarias y autoridades habían realizado llamamientos a la calma ante el aumento de la tensión y la aparición de comportamientos violentos.

En este contexto, la decisión de cancelar la manifestación nocturna pretende evitar que una movilización ciudadana pueda acabar siendo utilizada por personas o grupos dispuestos a provocar nuevos incidentes.

El contexto de los mensajes de odio en las redes sociales

La crisis también ha tenido una enorme repercusión en internet. El Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia detectó 9.590 mensajes de odio en redes sociales en solo dos días, coincidiendo con la llegada masiva de migrantes a Ceuta a finales de julio.

Según los datos difundidos por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, ese episodio contribuyó al incremento de los contenidos discriminatorios detectados durante julio. El informe también alertó de la presencia de mensajes deshumanizadores, amenazas y expresiones de carácter agresivo.

Ese escenario ayuda a entender la preocupación de los organizadores de las protestas y su decisión de marcar una línea clara frente a quienes pretendan utilizar el descontento ciudadano para alimentar el racismo o la violencia.

La suspensión no elimina el problema de fondo

La cancelación de la protesta prevista para este sábado no significa que haya desaparecido el malestar existente en Ceuta. La crisis migratoria continúa generando preocupación entre la población y mantiene abierto un intenso debate político y social sobre la gestión de la situación.

Pero la decisión adoptada por los convocantes introduce un mensaje que resulta especialmente relevante en un momento de máxima tensión: una protesta puede expresar indignación y reclamar soluciones sin convertirse en un espacio para el odio.

Los propios organizadores han querido dejar claro que no desean formar parte de ningún movimiento que fomente la violencia o el enfrentamiento entre vecinos. Una posición que llega después de varios días en los que la tensión en las calles y la difusión de mensajes incendiarios en las redes sociales han aumentado la preocupación por una posible escalada del conflicto.