La Roà 2026 vuelve a llenar Elche de tradición, devoción y fiesta hasta el amanecer
La madrugada del 15 de agosto volvió a tener en Elche uno de sus momentos más especiales con la celebración de la Nit de la Roà 2026, una noche en la que miles de personas salieron a las calles para mantener viva una de las tradiciones más arraigadas de las Fiestas de Agosto.
Desde primeras horas de la noche, el entorno de la Basílica de Santa María comenzó a registrar un intenso movimiento de personas. Familias, grupos de amigos y vecinos de todas las edades participaron en el tradicional recorrido con cirios encendidos, en una noche marcada por la devoción a la Virgen de la Asunción y por el ambiente festivo que caracteriza esta jornada.
Uno de los puntos que concentró mayor atención fue la propia Basílica de Santa María, donde se encontraba expuesta la imagen yaciente de la Virgen de la Asunción después de la representación de La Vespra del Misteri d’Elx. A lo largo de la noche se formaron largas colas de fieles y visitantes que aguardaban para acceder al templo y contemplar de cerca la imagen de la patrona.
La escena volvió a poner de manifiesto la profunda vinculación entre la Roà y la tradición del Misteri d’Elx. Tras la muerte de María representada en La Vespra, su cuerpo permanece expuesto en el cadafal de la Basílica para la veneración de los fieles, mientras durante la madrugada se desarrolla el tradicional velatorio por las calles del centro histórico.
Pero la Roà también volvió a ser una noche de celebración y encuentro. Las barracas registraron una gran afluencia y los diferentes espacios festivos mantuvieron un intenso ambiente durante buena parte de la madrugada.
La plaza del Congreso Eucarístico fue otro de los grandes focos de atención. Los espectáculos programados congregaron a numeroso público y levantaron una gran expectación, contribuyendo a prolongar el ambiente festivo en el centro de la ciudad.
Así, mientras en las inmediaciones de Santa María se mantenía el carácter más solemne de la noche, con el tránsito continuo de personas portando sus cirios, otros puntos del centro vivían una celebración mucho más festiva, con música, actuaciones, reuniones de amigos y una intensa actividad en las calles.
La madrugada se prolongó hasta primeras horas del día y, para muchos, la noche terminó siguiendo otra de las tradiciones inseparables de las fiestas ilicitanas: chocolate con churros. Las churrerías y establecimientos que permanecieron abiertos recibieron a quienes, después de horas de celebración, buscaban recuperar fuerzas antes de regresar a casa.
La Roà volvió así a demostrar que es mucho más que una noche dentro del calendario festivo. Es una tradición que une devoción, memoria, cultura y celebración popular, con una ciudad que durante horas mantiene sus calles llenas y acompaña a su patrona en la noche que precede al 15 de agosto.
Entre cirios, largas colas ante la Basílica, música, barracas y chocolate con churros, Elche volvió a vivir una madrugada en la que tradición y fiesta caminaron juntas hasta el amanecer.
Paco Ciclón / Testigo de nuestras historias cotidianas/ AFPRESS


