Actualidad 24 Noticias

Noticias Nacionales & Comunidades Autónomas

Comunidad ValencianaElcheFiestasProvincia de Alicante

La Nit de l’Albà vuelve a iluminar el cielo ilicitano en una noche para vivirla con todos los sentidos

La ciudad volvió a mirar al cielo durante la noche del jueves 13 de agosto. La Nit de l’Albà convirtió una vez más la noche ilicitana en un espectáculo de pólvora, luz y color, en una de las citas más esperadas de las Fiestas de Agosto.

Miles de personas siguieron la celebración desde distintos puntos de la ciudad. Algunos lo hicieron desde el centro, buscando las mejores perspectivas, mientras otros prefirieron alejarse del bullicio y contemplar las palmeras y los fuegos desde otros rincones.

Entre estos últimos estuvo nuestro colaborador, que decidió vivir la Nit de l’Albà acompañado de su cámara y desde una zona situada a cierta distancia del centro. El objetivo no era conseguir necesariamente la fotografía más cercana, sino disfrutar de la noche y tratar de capturar algunos de los momentos que se iban dibujando sobre el cielo de Elche.

Y hubo ocasiones en las que la distancia se convirtió precisamente en una ventaja.

Desde lejos, las palmeras de fuego aparecían sobre los edificios y podían contemplarse en conjunto, formando parte del perfil nocturno de la ciudad. Cada lanzamiento duraba apenas unos segundos, obligando a estar pendiente del cielo y preparado para disparar en el momento preciso.

Una tradición ligada a las Fiestas de Agosto

La Nit de l’Albà es una de las celebraciones más características de Elche y está vinculada a la tradición de ofrecer pólvora a la Virgen de la Asunción. Con el paso del tiempo se ha convertido en uno de los momentos centrales de las fiestas ilicitanas.

En esta edición estaban previstas más de 88.000 unidades pirotécnicas y 312 palmeras, además de la pólvora lanzada por particulares durante la celebración.

El resultado volvió a ser un cielo prácticamente continuo de luz y color. Según el balance conocido tras la celebración, durante la noche se llegaron a utilizar alrededor de 9,6 toneladas de pólvora entre el disparo oficial y la participación particular.

Pero la Nit de l’Albà no se entiende únicamente a través de sus cifras.

También está en el sonido de los cohetes, en las personas que salen a las calles, en quienes buscan un lugar desde el que contemplar el espectáculo y en quienes, como ocurrió anoche, intentan guardar un pequeño recuerdo con su cámara.

El momento esperado de la noche

Pasada la medianoche llegó uno de los instantes más esperados: la Palmera de la Virgen.

La torre de la basílica de Santa María se convirtió entonces en el centro de todas las miradas. La gran palmera iluminó el cielo en honor a la patrona de la ciudad y puso el broche a una noche en la que la pólvora fue protagonista.

Después, la tradición volvió a hacerse presente con las campanas y la habanera “Aromas Ilicitanos”.

Desde lejos, la experiencia fue diferente, pero no menos especial.

La cámara permitió guardar algunas imágenes de aquella noche, pero la sensación fue mucho más sencilla: estar allí, levantar la mirada y esperar a que el siguiente estallido apareciera en el encuadre.

Porque la Nit de l’Albà tiene precisamente esa capacidad de hacer que toda la ciudad participe, independientemente del lugar desde el que cada persona decida contemplarla.

La noche terminó con un balance de pocas incidencias en relación con la cantidad de pólvora utilizada. Se registraron alrededor de una docena de atenciones leves y una mujer tuvo que ser trasladada al Hospital General Universitario de Elche por quemaduras de segundo grado.

Una vez más, la Nit de l’Albà dejó imágenes para guardar y una ciudad que, durante unas horas, volvió a tener el cielo como punto de encuentro.

 

Paco Ciclón / Testigo de nuestras historias cotidianas / AFPRESS