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El Misteri d’Elx o Misterio de Elche y la Discriminación de la Mujer | La Coordinadora Feminista prepara nuevas acciones contra la exclusión de mujeres

La tradición frente a la igualdad constitucional de mujeres y hombres

El Misteri d’Elx vuelve a situarse en el centro del debate sobre la igualdad entre mujeres y hombres. La representación medieval, uno de los principales símbolos culturales de Elche y reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, mantiene una estructura de participación que reserva determinados papeles de la representación a hombres y niños, una situación que la Coordinadora Feminista d’Elx considera incompatible con los derechos de igualdad vigentes en el siglo XXI.

La controversia se ha intensificado después de que el Patronato del Misteri d’Elx haya reiterado que no contempla abrir a las mujeres los papeles de la representación. Su presidente, José Manuel Sabuco, ha defendido que la obligación de la institución es preservar la tradición y la esencia medieval de la Festa, al tiempo que sostiene que la participación femenina está garantizada en otros ámbitos, entre ellos los órganos de gobierno y la Escolanía, donde actualmente participan niñas.

Para la Coordinadora Feminista d’Elx, sin embargo, la cuestión no se limita a determinar si existen mujeres dentro de la estructura organizativa del Patronato. El conflicto se encuentra en el acceso a determinados papeles artísticos y en la exclusión por razón de sexo de una parte de la representación, especialmente de aquellos personajes femeninos que, paradójicamente, forman parte del núcleo argumental de una obra dedicada a la muerte, asunción y coronación de la Virgen María.

Una entidad que recibe fondos públicos ante el principio de igualdad

El debate adquiere una dimensión jurídica especialmente relevante por la propia naturaleza del Patronato. La Ley 13/2005, de 22 de diciembre, del Misteri d’Elx, establece que el Patronato es un ente de derecho público sometido al derecho privado, adscrito a la conselleria competente en materia de cultura. La misma norma le atribuye las funciones de protección, mantenimiento y celebración anual de la Festa.

Este carácter público convierte la discusión sobre la participación femenina en algo que trasciende la simple conservación de una costumbre histórica. El artículo 14 de la Constitución establece que no puede prevalecer discriminación por razón de sexo, mientras que la Ley Orgánica 3/2007 de igualdad efectiva entre mujeres y hombres extiende el principio de igualdad al ámbito cultural y artístico.

En concreto, el artículo 26 de la Ley de Igualdad establece que las autoridades públicas deben hacer efectivo el principio de igualdad de trato y oportunidades en la creación, producción y difusión artística e intelectual. También contempla que los organismos que participan en la gestión cultural adopten medidas contra la discriminación estructural y promuevan una presencia equilibrada de mujeres y hombres en la oferta artística y cultural pública.

La cuestión que plantea ahora el movimiento feminista es, por tanto, si la protección legal de una manifestación cultural histórica puede amparar una diferencia de trato por razón de sexo cuando la institución encargada de su gestión tiene naturaleza pública y recibe financiación procedente de las administraciones.

El supuesto argumento de la tradición se enfrenta a la legislación vigente

El Patronato sostiene que mantener la estructura tradicional de la Festa es precisamente una de sus obligaciones legales. La Ley del Misteri señala expresamente que corresponde al Patronato la protección, mantenimiento y celebración de la Festa «de acuerdo con la tradición».

Sin embargo, esa referencia a la tradición es precisamente uno de los puntos sobre los que podría girar una eventual batalla jurídica. La interpretación que defiende la Coordinadora Feminista es que una norma destinada a proteger una manifestación cultural no puede interpretarse aisladamente del resto del ordenamiento jurídico, y mucho menos convertirse en una excepción permanente a los derechos fundamentales.

La propia Ley del Misteri define la Festa como seña de identidad del pueblo ilicitano y de todos los valencianos. Además, la exposición de motivos recuerda que la continuidad histórica de la representación se ha sustentado en el apoyo de la ciudadanía y de las instituciones públicas.

Desde esta perspectiva, la discusión plantea una cuestión de fondo: si el Misteri es patrimonio del pueblo de Elche, ¿puede una parte de ese mismo pueblo quedar excluida de determinados papeles exclusivamente por ser mujeres?

La denuncia feminista ya ha llegado al Ministerio de Igualdad y a la Generalitat Valenciana

La Coordinadora Feminista d’Elx ha trasladado sus reclamaciones al Observatorio de Igualdad del Ministerio de Igualdad y a la Generalitat Valenciana. Su estrategia contempla continuar elevando la presión institucional si el Patronato mantiene su posición.

El siguiente escenario podría ser la UNESCO. La organización internacional declaró el Misterio de Elche Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2008, después de haber sido proclamado inicialmente Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad en 2001.

La Coordinadora plantea alertar al organismo internacional sobre la situación y analizar si la conservación de una manifestación cultural debe realizarse necesariamente manteniendo estructuras de participación basadas en una diferenciación por sexo. La cuestión resulta especialmente sensible porque la propia UNESCO sitúa la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial dentro de un marco internacional de protección y transmisión de las manifestaciones culturales.

La vía contencioso-administrativa también está sobre la mesa

Si las actuaciones institucionales no provocan cambios, la Coordinadora Feminista d’Elx contempla acudir a la vía contencioso-administrativa. El eventual procedimiento tendría que determinar, entre otras cuestiones, si las restricciones de participación responden a una diferencia de trato jurídicamente justificada o si constituyen una discriminación incompatible con el ordenamiento constitucional.

Uno de los elementos centrales sería la naturaleza jurídica del Patronato. La Ley 13/2005 no lo configura simplemente como una asociación privada dedicada a una actividad cultural, sino como un ente de derecho público adscrito a la Administración cultural valenciana.

Además, el Patronato cuenta con respaldo económico de las administraciones públicas. En la sesión pública celebrada el pasado 13 de agosto se presentó un presupuesto para 2027 de 555.200 euros, de los que el 72,7 % procede de ayudas públicas.

Este dato refuerza el argumento de quienes consideran que el debate sobre la igualdad no puede desvincularse de la responsabilidad que tienen las instituciones públicas en la gestión y financiación de la Festa.

 

La cuestión del papel de las niñas en la Escolanía, una falsedad encubierta

Uno de los puntos más controvertidos afecta también a la Escolanía del Misteri. La legislación específica establece que la Escolanía es el coro infantil dependiente de la Junta Rectora y que sus integrantes pueden participar en las representaciones a criterio del maestro de Capella.

El Patronato argumenta que actualmente hay niñas integradas en la Escolanía, lo que, a su juicio, demuestra que la presencia femenina ya forma parte de la estructura de la Festa.

La posición feminista sostiene, en cambio, que la incorporación de niñas al coro no resuelve necesariamente el debate sobre el acceso a todos los papeles de la representación. La diferencia entre estar presente en la estructura de la Festa y poder aspirar a los mismos personajes que los niños constituye, precisamente, uno de los puntos que tendría que determinar una eventual revisión jurídica.

Un debate que ya no se limita únicamente al Misteri

La controversia ilicitana se inscribe en un debate más amplio sobre la relación entre tradición, patrimonio cultural y derechos fundamentales. En diferentes fiestas tradicionales españolas se han producido durante las últimas décadas conflictos similares cuando determinadas prácticas históricas han entrado en colisión con los principios de igualdad y no discriminación.

La legislación española no establece que toda tradición histórica deba desaparecer por el mero hecho de proceder de una época en la que existían diferencias entre hombres y mujeres. Lo que plantea el debate jurídico es hasta qué punto una práctica actual puede mantener una exclusión basada exclusivamente en el sexo cuando quienes la gestionan forman parte de estructuras públicas y cuando la actividad recibe financiación institucional.

La Ley de Igualdad es especialmente clara al establecer que el principio de igualdad debe integrarse transversalmente en la actuación de los poderes públicos y que debe proyectarse también sobre las políticas culturales y artísticas.

La gran pregunta es si conservar la Festa o conservar también la discriminación histórica de la mujer

El conflicto abierto en Elche enfrenta dos concepciones distintas de la protección del patrimonio. Por una parte, el Patronato defiende que alterar la estructura tradicional de los personajes podría afectar a la esencia histórica de una representación que se ha mantenido durante siglos. Por otra, la Coordinadora Feminista sostiene que la protección del patrimonio no puede convertirse en una excepción frente a los derechos constitucionales.

El Misteri d’Elx ha sobrevivido durante siglos precisamente porque ha sido capaz de adaptarse a diferentes circunstancias históricas sin perder su identidad. La cuestión que ahora llega al terreno jurídico es si esa capacidad de adaptación debe incluir también la igualdad efectiva entre hombres y mujeres.

La respuesta, si finalmente el conflicto alcanza los tribunales, no dependerá únicamente de la interpretación de la tradición, sino de cómo se armonicen la Ley del Misteri, la Constitución, la legislación de igualdad y las obligaciones de las instituciones públicas responsables de conservar y financiar el patrimonio cultural.

Mientras tanto, la Festa continúa celebrándose en la Basílica de Santa María. El 14 de agosto se representa la Vespra y el 15 de agosto la Festa, culminando una tradición que la UNESCO reconoce como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Pero en pleno siglo XXI, junto a la conservación de sus cantos, su tramoya y su puesta en escena medieval, Elche afronta otra cuestión de enorme trascendencia: si la tradición puede seguir justificando que el sexo determine quién puede interpretar determinados personajes de una obra que, jurídicamente, pertenece al patrimonio cultural del pueblo ilicitano.

Crónica: AFPRESS