Altamira revive la historia con las Embajadas Mora y Cristiana de las fiestas de Elche
La representación celebrada anoche recreó frente al Palacio de Altamira la llegada de Jaime I y las capitulaciones de 1265 en uno de los actos más singulares de las fiestas ilicitanas
Las murallas del Palacio de Altamira volvieron a ser anoche escenario de una de las representaciones más características de las Fiestas de Moros y Cristianos de Elche. A partir de las 22:00 horas del domingo 9 de agosto, la Embajada Mora y posteriormente la Embajada Cristiana llevaron hasta el corazón histórico de la ciudad una recreación festera vinculada a la llegada del rey Jaime I a Elche en 1265.
La cita formaba parte del programa oficial de las Fiestas de Agosto de Moros y Cristianos, que se desarrollan del 7 al 11 de agosto. La Asociación Festera mantiene las Embajadas como uno de los actos centrales de la celebración y cada año las sitúa en el entorno del Palacio de Altamira, un espacio patrimonial que proporciona a la representación un escenario especialmente ligado a su contenido histórico.
La noche comenzó con la Embajada Mora, en la que los diálogos entre los personajes y la posterior escaramuza entre las tropas de ambos bandos pusieron sobre el escenario el conflicto que forma parte del relato festero. Después llegó la Embajada Cristiana, que conduce la representación hacia la intervención del rey Jaime I y la resolución del enfrentamiento.
La Asociación Festera explica que la representación recoge el episodio histórico relacionado con la entrada de Jaime I en Elche en 1265 y las capitulaciones que marcaron el futuro de la ciudad. La crónica del propio monarca constituye una de las referencias históricas utilizadas para contextualizar este episodio.
El Palacio de Altamira como escenario histórico
La elección del Palacio de Altamira no es casual. El edificio, de origen almohade y construido entre los siglos XII y XIII, constituye uno de los principales referentes del patrimonio histórico de Elche. La propia Asociación Festera lo considera un elemento fundamental de las Embajadas, que cada 9 de agosto trasladan allí su representación.
La combinación de las murallas, la iluminación nocturna, los estandartes, los trajes y la presencia de los festeros convierte el espacio en uno de los escenarios más reconocibles de las fiestas ilicitanas.
Durante la representación, los diferentes personajes fueron ocupando el espacio situado frente al palacio mientras se desarrollaban los diálogos entre los representantes de ambos bandos.
Entre los personajes vinculados a las Embajadas figuran el Embajador Moro, el Embajador Cristiano, el Embajador Aragonés, el Rey Jaime I y los centinelas moro y cristiano.
Diego Ferrández Pastor encarna este año a Jaime I
El papel del Rey Jaime I ha correspondido en esta edición a Diego Ferrández Pastor, elegido por la Asociación Festera como representante de este cargo en 2026.
Ferrández Pastor mantiene una larga trayectoria dentro de las fiestas. La Asociación señala que comenzó su trayectoria festera en 1977 como socio fundador de las Huestes del Califa y que un año después pasó a formar parte de la Comparsa Estudiantes, donde continúa actualmente en la Filà Margalló.
Además, desde 1978 ha participado como portador del estandarte de Estudiantes en las Embajadas, por lo que su designación como Jaime I reúne este año una especial vinculación con la propia representación.
Una tradición que busca protección patrimonial
Las Embajadas de este año llegan además en un momento especialmente relevante para su futuro.
La Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento de Elche aprobó el pasado 6 de agosto iniciar el procedimiento para solicitar que las Embajadas de Moros y Cristianos sean declaradas Bien de Relevancia Local, con el objetivo de reconocer y proteger esta representación como parte del patrimonio cultural y festivo de la ciudad.
La iniciativa pretende proteger elementos como los textos, la trama y el espacio donde se desarrolla la representación. El procedimiento todavía está en tramitación, por lo que la declaración no se ha producido todavía.
La medida se suma al proceso iniciado por la Asociación Festera para que las propias Fiestas de Moros y Cristianos de Elche obtengan la declaración de Fiesta de Interés Turístico Nacional. La entidad entregó en junio la documentación correspondiente para impulsar esta candidatura, después de que las fiestas obtuvieran en 2021 la declaración de Interés Turístico Autonómico.
Una fiesta con proyección más allá de Elche
Las Embajadas forman parte de una celebración que ha consolidado a Elche dentro del calendario festivo de la provincia de Alicante y de la Comunitat Valenciana.
La actual etapa de las fiestas se encuentra vinculada a la refundación de la Asociación Festera en 1977. Desde entonces, la entidad y las comparsas han ido consolidando una programación que combina desfiles, música, pólvora, representación histórica y participación ciudadana.
La jornada de ayer volvió a poner de manifiesto esa combinación. Primero con el Alardo, después con el Desfile Infantil y finalmente con unas Embajadas que, ya entrada la noche, volvieron a llenar de personajes y escenas históricas el entorno del Palacio de Altamira.
Las fotografías de la representación permiten ahora conservar distintos momentos de una noche en la que la historia, el patrimonio y la fiesta volvieron a encontrarse frente a las murallas de Altamira.
Paco Ciclón / Testigo de nuestras historias cotidianas / AFPRESS



