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Investigan nuevas estrategias sostenibles para proteger la granada mollar de Elche frente al cambio climático

La granada mollar de Elche, única en el mundo con Denominación de Origen Protegida (DOP), se encuentra en el centro de un proyecto de investigación que busca responder a uno de los grandes retos del sector agrícola: minimizar las alteraciones internas que afectan al fruto y preservar su calidad frente a los efectos del cambio climático.

Con ese objetivo nació GRAMOLA, un proyecto impulsado por el Grupo de Cooperación para la Innovación que está evaluando distintas estrategias agronómicas sostenibles mediante ensayos de campo en parcelas experimentales. La investigación combina la instalación de sensores ambientales, mallas de sombreado y tratamientos foliares para estudiar la posible relación entre las condiciones climáticas, la temperatura del fruto y la aparición de alteraciones fisiológicas en el arilo.

El proyecto está integrado por el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA), el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida Granada Mollar de Elche y la empresa Hermanos Fuentes 2022 S.L., con la colaboración de la Estación Experimental Agraria de Elche. La iniciativa tendrá una duración de dos años y cuenta con financiación de la Unión Europea, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y la Conselleria de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca de la Generalitat Valenciana, a través de los fondos FEADER.

La tecnología se pone al servicio del campo

Los trabajos se desarrollan principalmente en dos parcelas experimentales. En una de ellas se aplican todos los tratamientos previstos, mientras que la segunda sirve como referencia para comparar el comportamiento de los árboles cultivados con y sin mallas de sombreado.

Para conocer con precisión las condiciones en las que crece el fruto, ambas parcelas cuentan con un sistema de monitorización continua formado por sondas de temperatura y humedad del suelo y del ambiente, además de sensores instalados en la copa de los árboles que registran datos en tiempo real durante todo el ciclo de desarrollo.

La investigadora de la Unidad de Agricultura Sostenible del IVIA y corresponsable del proyecto, Belén Martínez Alcántara, explica que el seguimiento es constante para conocer cómo evolucionan las condiciones que rodean al fruto durante su crecimiento y poder relacionarlas posteriormente con la aparición de posibles alteraciones internas.

Tres tipos de mallas para reducir la temperatura del fruto

Uno de los pilares del estudio consiste en la instalación de 1.200 metros cuadrados de mallas de sombreado, distribuidos en tres zonas de 400 metros cuadrados. Cada una utiliza un material y un color diferente con el objetivo de modificar la cantidad y el tipo de luz que reciben los árboles.

Las mallas fueron colocadas durante el mes de junio, coincidiendo con la época de mayor radiación solar, y permanecerán instaladas hasta septiembre. Posteriormente serán retiradas para que la granada complete su maduración en las condiciones habituales. La estructura instalada permitirá repetir el ensayo durante la próxima campaña.

Según explica la investigadora Julia Morales, una de las hipótesis del proyecto es que las elevadas temperaturas registradas en los últimos años puedan estar relacionadas con la aparición de alteraciones fisiológicas en el interior del fruto. Precisamente por ello, los investigadores quieren comprobar si la reducción de la temperatura mediante sombreado puede disminuir la incidencia de estos problemas.

Tratamientos sostenibles contra el estrés térmico

De forma paralela al ensayo con las mallas, desde principios de junio también se están aplicando tratamientos foliares elaborados a base de caolín y silicio, dos productos que actúan como protectores frente al exceso de radiación solar y al estrés térmico.

Estas aplicaciones se realizan cada tres semanas y continuarán hasta principios de septiembre, permitiendo comparar posteriormente la eficacia de ambos sistemas de manejo en condiciones reales de cultivo.

Además, durante todo el ciclo productivo se realizan diferentes muestreos para estudiar la evolución de las alteraciones internas y relacionarlas con las condiciones ambientales y el estado fisiológico del árbol. La investigación también analizará aspectos nutricionales, hormonales y metabolómicos del fruto, así como su comportamiento durante la conservación en frío y la posterior comercialización.

Dos campañas para obtener resultados fiables

Desde el Consejo Regulador de la DOP Granada Mollar de Elche destacan que conocer el origen de estas alteraciones y encontrar soluciones sostenibles resulta fundamental para mantener la calidad diferenciada de un producto único, reconocido por su sabor dulce y su característica pepita blanda.

El estudio se desarrollará durante dos campañas agrícolas consecutivas. Los investigadores consideran imprescindible repetir los ensayos bajo diferentes condiciones climáticas para comprobar que los resultados obtenidos sean consistentes y reproducibles.

Cuando finalice el proyecto, el equipo espera disponer de una información mucho más precisa sobre cuándo aparecen estas alteraciones internas, qué factores las favorecen y si alguno de los tratamientos ensayados puede convertirse en una herramienta eficaz para reducir su incidencia y reforzar la competitividad del sector productor de la granada mollar de Elche.