El Ayuntamiento de Elche retira la campaña sobre los orines de perros tras la polémica y más de 2.500 firmas vecinales
La campaña impulsada por el Ayuntamiento de Elche para reducir el impacto de los orines de perros en la vía pública ha llegado a su fin apenas unas semanas después de su puesta en marcha. La retirada de la cartelería, anunciada por el concejal de Espacios Públicos, Claudio Guilabert, supone un giro en una iniciativa que había generado un intenso debate social y político tanto en la ciudad como en buena parte de la provincia de Alicante.
La campaña recordaba las obligaciones recogidas en la Ordenanza Municipal de Limpieza, indicando que los perros debían orinar en la calzada y no sobre aceras, fachadas, árboles o mobiliario urbano. Además, advertía de posibles sanciones económicas para quienes incumplieran la normativa.
Sin embargo, el mensaje no fue bien recibido por numerosos propietarios de mascotas, que consideraron que el enfoque estaba basado principalmente en la amenaza de las multas y no en la sensibilización ciudadana. La contestación social cristalizó en una campaña de recogida de firmas que logró reunir más de 2.500 apoyos solicitando la retirada de la cartelería.
La polémica llegó al Pleno del Ayuntamiento, donde Compromís presentó una moción relacionada con la campaña. Durante el debate, Claudio Guilabert reconoció públicamente que el mensaje «no había salido bien», pidió disculpas y anunció que, con el visto bueno del alcalde Pablo Ruz, los carteles serían retirados de forma inmediata.
La rectificación fue valorada positivamente por los grupos de la oposición, aunque PSOE y Compromís coincidieron en reclamar medidas más ambiciosas para mejorar la convivencia entre propietarios de mascotas y el resto de vecinos. Entre las propuestas planteadas figuran el incremento de parques caninos, nuevos espacios específicos para perros y campañas informativas centradas en la educación cívica.
El gobierno municipal, por su parte, mantiene que la ordenanza continúa plenamente vigente y recuerda que la retirada afecta únicamente a la campaña de comunicación, no a las obligaciones legales existentes.
Este episodio evidencia la importancia de la comunicación institucional cuando se abordan cuestiones que afectan directamente a miles de ciudadanos. La necesidad de mantener limpias las calles es un objetivo compartido, pero la forma de transmitir ese mensaje puede marcar la diferencia entre lograr la colaboración ciudadana o provocar un amplio rechazo.


