Un descubrimiento científico desarrollado en Alicante acerca nuevas opciones para combatir el dolor neuropático
La investigación biomédica española continúa dando pasos importantes en la comprensión de enfermedades que afectan a millones de personas en todo el mundo. Un equipo del Instituto de Neurociencias, centro mixto de la Universidad Miguel Hernández (UMH) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha identificado un mecanismo molecular que desempeña un papel determinante en el desarrollo del dolor neuropático provocado por lesiones nerviosas.
El estudio, publicado en la prestigiosa revista científica PAIN, identifica a la proteína Piezo2 como un elemento esencial en la aparición de la denominada hipersensibilidad mecánica, una alteración que provoca que estímulos tan cotidianos como una ligera presión, el roce de una prenda de vestir o un simple contacto con la piel puedan desencadenar un dolor intenso.
Se trata de un avance relevante porque el dolor neuropático continúa siendo uno de los grandes desafíos de la medicina actual. Este tipo de dolor aparece como consecuencia de lesiones o alteraciones del sistema nervioso y, en numerosos casos, responde de forma limitada a los tratamientos disponibles, lo que repercute directamente en la calidad de vida de quienes lo padecen.
Un sensor natural del tacto que también interviene en el dolor
La investigación ha sido desarrollada por el laboratorio de Transducción Sensorial y Nocicepción del Instituto de Neurociencias y se ha centrado en el estudio de un grupo específico de neuronas sensoriales del sistema nervioso periférico conocidas como nociceptores MrgprD.
Estas células presentan una elevada concentración de la proteína Piezo2, un canal iónico especializado en detectar estímulos mecánicos como la presión o el tacto. Precisamente, el descubrimiento de esta familia de receptores fue reconocido internacionalmente con el Premio Nobel de Fisiología o Medicina de 2021, concedido a los investigadores David Julius y Ardem Patapoutian por sus contribuciones al conocimiento de cómo el organismo percibe la temperatura y los estímulos mecánicos.
Los resultados obtenidos muestran que, tras una lesión nerviosa, Piezo2 participa de forma decisiva en la respuesta exagerada al dolor que experimentan determinadas neuronas sensoriales.
Un paso hacia tratamientos más específicos
La investigadora responsable del trabajo, Ana Gomis, destaca que comprender los mecanismos moleculares que originan este fenómeno resulta esencial para desarrollar nuevas estrategias terapéuticas.
Según explica, el dolor mecánico representa uno de los síntomas más incapacitantes para muchas personas con dolor crónico y todavía existen importantes incógnitas sobre su origen biológico. Los resultados obtenidos permiten identificar a Piezo2 como un componente clave en ese proceso y abren una nueva línea de investigación para diseñar tratamientos más eficaces.
Uno de los aspectos más prometedores del estudio es que las neuronas analizadas se localizan en las capas más superficiales de la piel. Esta característica convierte a Piezo2 en una posible diana terapéutica especialmente accesible, facilitando en el futuro el desarrollo de tratamientos locales capaces de aliviar el dolor sin necesidad de actuar sobre otras estructuras del sistema nervioso.
Los investigadores recuerdan, no obstante, que este descubrimiento pertenece todavía al ámbito de la investigación básica y que será necesario continuar realizando estudios antes de que pueda traducirse en nuevas aplicaciones clínicas para los pacientes.
Investigación de excelencia con proyección internacional
El Instituto de Neurociencias, centro de excelencia impulsado conjuntamente por la Universidad Miguel Hernández y el CSIC, desarrolla desde hace años investigaciones de referencia internacional en el ámbito del funcionamiento del sistema nervioso y las enfermedades neurológicas.
El trabajo ha contado con financiación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, la Agencia Estatal de Investigación (AEI), el programa PROMETEO de la Generalitat Valenciana, el Programa Severo Ochoa para Centros de Excelencia y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER).
Aunque aún queda camino por recorrer hasta que estos resultados puedan convertirse en nuevos tratamientos, el descubrimiento supone un avance significativo en el conocimiento del dolor neuropático y refuerza el papel de la investigación española en uno de los campos biomédicos con mayor impacto social. Comprender mejor cómo se genera el dolor es también un paso imprescindible para mejorar la calidad de vida de millones de personas que conviven diariamente con esta enfermedad.


