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Alicante supera una jornada de calor extremo con temperaturas de hasta 45 grados y máxima alerta

La provincia de Alicante vivió este jueves una de las jornadas meteorológicas más difíciles que se recuerdan en los últimos años. El calor extremo, unido a la elevada humedad y a la previsión de tormentas secas acompañadas de violentas rachas de viento, obligó a activar el máximo nivel de alerta en amplias zonas del territorio y movilizó a administraciones, cuerpos de seguridad y servicios de emergencia para minimizar los riesgos sobre la población.

La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) activó el aviso rojo, el nivel más alto de su escala de alertas, ante la previsión de temperaturas que podían superar los 42 grados en buena parte del litoral sur y la Vega Baja. Este nivel de aviso solo se declara cuando el fenómeno meteorológico previsto puede representar un riesgo extraordinario para la población, especialmente para personas mayores, menores de edad, enfermos crónicos y trabajadores expuestos al sol durante largas jornadas.

En las comarcas del Bajo Vinalopó y parte del Medio Vinalopó, municipios como Elche, Crevillent, Santa Pola, Novelda, Aspe, Monforte del Cid o los Hondones permanecieron durante las horas centrales del día bajo aviso rojo, mientras que otras localidades del Alto Vinalopó y del resto del Medio Vinalopó quedaron en aviso naranja por temperaturas también muy elevadas.

Una mañana que ya anunciaba un día excepcional

Desde primeras horas de la mañana la sensación era diferente. El ambiente era cálido incluso antes del amanecer y el ascenso de las temperaturas fue especialmente rápido conforme avanzaban las horas. A partir del mediodía los termómetros comenzaron a registrar valores extraordinarios en numerosos puntos del interior de la provincia.

Los registros recopilados por la red de estaciones meteorológicas de AVAMET reflejaron una situación poco habitual incluso para el mes de julio. Villena alcanzó los 45,1 grados, la temperatura más alta registrada durante la jornada en toda la Comunitat Valenciana. Muy cerca quedó Orihuela con 44,9 grados, mientras que otras localidades como Pinoso, Alcoy, Banyeres de Mariola, Castalla, Cocentaina, Onil o Salinas también superaron ampliamente los 42 grados. Cerca de un centenar de estaciones de la red AVAMET rebasaron la barrera de los 40 grados.

En las zonas costeras las temperaturas máximas fueron algo más moderadas, aunque la elevada humedad convirtió el calor en especialmente sofocante. Esa combinación disparó la sensación térmica hasta valores cercanos a los 58 grados en algunos puntos del litoral alicantino, una circunstancia que incrementó notablemente el riesgo de sufrir golpes de calor.

Los ayuntamientos activan sus planes de emergencia

Ante la gravedad de las previsiones meteorológicas, distintos municipios decidieron activar sus dispositivos especiales de emergencia.

El Ayuntamiento de Alicante reunió al Centro de Coordinación Operativa Municipal (CECOPAL) y puso en marcha el Plan Territorial de Emergencia en fase de preemergencia. Entre las medidas adoptadas figuraron la suspensión de actividades al aire libre durante la tarde, el desmontaje de terrazas y veladores, la cancelación del mercadillo de artesanía de la Playa de San Juan, el cierre preventivo de parques, jardines y del Castillo de Santa Bárbara, así como la prohibición temporal del baño en las playas a partir de la tarde debido al riesgo de fuertes rachas de viento. También se reforzaron los efectivos de Policía Local y del Servicio de Prevención y Extinción de Incendios.

En Elche también se activó el CECOPAL para coordinar la respuesta municipal. El Ayuntamiento suspendió diversas actividades al aire libre, cerró parques y piscinas descubiertas durante las horas de mayor riesgo, reforzó la vigilancia en las zonas forestales y habilitó recursos de atención para personas especialmente vulnerables frente al calor.

Municipios como Elda adoptaron igualmente medidas preventivas mediante la coordinación entre Policía Local, Bomberos, Protección Civil, Cruz Roja y distintos departamentos municipales con el objetivo de responder con rapidez ante cualquier incidencia derivada de las altas temperaturas.

Recomendaciones para proteger la salud

Durante toda la jornada las administraciones insistieron en seguir las recomendaciones de Protección Civil y de las autoridades sanitarias. Entre los principales consejos figuraban evitar la exposición directa al sol entre las 12.00 y las 20.00 horas, beber agua con frecuencia aunque no existiera sensación de sed, vestir ropa ligera y de colores claros, reducir la actividad física intensa y prestar especial atención a personas mayores, niños pequeños y pacientes con enfermedades cardiovasculares o respiratorias.

También se recordó la importancia de no dejar nunca a personas o animales en el interior de vehículos estacionados y de mantener las viviendas lo más frescas posible utilizando persianas, ventilación adecuada y sistemas de refrigeración cuando fuera posible.

Máximo riesgo de incendios forestales

El episodio de calor coincidió además con un escenario de preemergencia extrema por riesgo de incendios forestales. La combinación de temperaturas muy elevadas, humedad reducida en el interior y la previsión de fuertes rachas de viento hizo que los servicios de emergencias intensificaran la vigilancia sobre las masas forestales de la provincia.

Las autoridades insistieron en evitar cualquier actividad susceptible de generar un incendio y recordaron la necesidad de extremar la prudencia en espacios naturales durante toda la jornada.

Del calor sofocante a los reventones térmicos

Cuando parecía que el episodio alcanzaba su punto máximo, la situación cambió radicalmente durante la tarde.

La entrada de tormentas secas favoreció la aparición de los denominados reventones térmicos, un fenómeno meteorológico que se produce cuando una corriente de aire muy frío desciende bruscamente desde una nube, se calienta al atravesar capas secas de la atmósfera y llega al suelo en forma de violentas rachas de viento.

Estos reventones afectaron a distintos municipios de la provincia, entre ellos Aspe, La Romana y el Valle de Guadalest, donde además se registraron tormentas muy localizadas acompañadas de granizo. Aunque su duración suele ser breve, pueden provocar daños por viento y dificultar notablemente la circulación y las actividades al aire libre.

Preocupación también para el campo

El intenso calor no solo puso a prueba la resistencia de la población. El sector agrícola sigue observando con preocupación la sucesión de olas de calor registradas durante este verano.

Los agricultores advierten de que la combinación de temperaturas extremas y déficit hídrico puede afectar especialmente a cultivos como el almendro y aumentar el estrés hídrico en otras producciones características de la provincia, entre ellas determinados cítricos y frutales, especialmente si estos episodios vuelven a repetirse durante las próximas semanas.

Una realidad climática que exige adaptación

Especialistas en climatología, como el director del Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante, Jorge Olcina, consideran que este tipo de episodios extremos forman parte de una nueva realidad climática que obliga a adaptar las ciudades y los sistemas de protección frente al calor. La creación de más zonas de sombra, refugios climáticos, espacios verdes y medidas de prevención para proteger a la población vulnerable son algunas de las actuaciones que, según los expertos, deberán cobrar cada vez mayor importancia.

A falta del balance definitivo del episodio, la jornada del 23 de julio pasará a formar parte de los días más extremos registrados en la provincia de Alicante. No solo por las temperaturas alcanzadas, sino también por la extraordinaria combinación de calor intenso, humedad elevada, riesgo extremo de incendios y la aparición de fenómenos atmosféricos tan poco frecuentes como los reventones térmicos. Todo ello volvió a poner de manifiesto que los episodios meteorológicos extremos ya no constituyen una excepción, sino un desafío creciente para las administraciones y para una sociedad que cada verano debe aprender a convivir con condiciones cada vez más exigentes.