El Corpus Christi llena de tradición y solemnidad las calles de Elche con nueve altares y siglos de historia
El centro histórico de Elche volvió a vivir este domingo 14 de junio una de sus celebraciones religiosas más arraigadas con la procesión del Corpus Christi, una jornada marcada por la tradición, la participación ciudadana y la puesta en valor del patrimonio cultural y religioso de la ciudad.
La celebración comenzó a las 18:00 horas con la Santa Misa en la Basílica de Santa María y, posteriormente, el Santísimo Sacramento recorrió las calles del centro histórico acompañado por representantes de parroquias, cofradías, asociaciones religiosas y numerosos fieles que participaron en una de las citas más importantes del calendario litúrgico ilicitano.
La procesión volvió a ofrecer una imagen cargada de simbolismo, con las calles engalanadas y los diferentes altares preparados a lo largo del recorrido. En esta edición se instalaron nueve altares eucarísticos, uno más que en años anteriores, convirtiendo el itinerario en un espacio de encuentro entre tradición, arte floral y devoción.
Uno de los puntos destacados de la jornada fue el altar principal ubicado en la Plaça de Baix, que contó con la presencia de la imagen de la Virgen de la Caridad, coincidiendo con el 30 aniversario de su advocación. Este espacio volvió a convertirse en uno de los lugares más significativos del recorrido del Corpus Christi ilicitano.
La celebración estuvo organizada por la Mayordomía del Corpus Christi, una institución vinculada al mantenimiento de esta tradición en Elche, documentada en la ciudad desde el año 1413. Su labor permite conservar una festividad que continúa reuniendo cada año a diferentes colectivos religiosos y ciudadanos.
La procesión de este año tuvo además una particularidad en el calendario, ya que se trasladó al domingo 14 de junio para evitar coincidir con la visita del Papa León XIV a España, permitiendo que los fieles pudieran participar en ambos acontecimientos.
Durante la tarde, las calles del centro histórico mostraron una imagen especial, con balcones y espacios decorados para recibir el paso del Santísimo Sacramento. La combinación de elementos tradicionales, música, participación vecinal y patrimonio volvió a convertir el Corpus Christi en una de las estampas más reconocibles de la ciudad.
La celebración dejó imágenes de gran belleza, con la Custodia recorriendo las calles ilicitanas ante la mirada de vecinos y visitantes. Una jornada en la que historia y tradición volvieron a darse la mano para mantener viva una celebración con más de seis siglos de recorrido.
El Corpus Christi de Elche volvió así a demostrar la fuerza de una tradición que forma parte del patrimonio religioso y cultural de la ciudad y que continúa transmitiéndose entre generaciones.
Jorge García / AFPEESS





