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Más de 400 corredores convierten La Hoya-Daimés en una gran fiesta del deporte popular

La pedanía ilicitana de La Hoya volvió a demostrar este sábado 30 de mayo por qué su Carrera Popular se ha convertido en una de las citas deportivas más esperadas del calendario de pruebas populares de la provincia de Alicante. La XVI Carrera Popular Fiestas La Hoya-Daimés reunió a centenares de corredores y numerosos vecinos en una jornada marcada por el deporte, la convivencia y el ambiente festivo que caracteriza a las celebraciones patronales de estas pedanías del Camp d’Elx.

La prueba, incluida dentro de la programación de las fiestas en honor a San Antonio de Padua, tuvo su salida y meta en la Avenida del Progreso, junto al Jardín de la Torre del Gallo. Desde primeras horas de la tarde, corredores, familiares y aficionados comenzaron a llenar la zona para participar o disfrutar de una carrera que ha sabido consolidarse con el paso de los años.

Antes de la prueba absoluta se celebraron las tradicionales carreras infantiles, que volvieron a reunir a numerosos niños y niñas en una actividad que fomenta la práctica deportiva desde edades tempranas y que forma parte de la identidad de esta jornada.

La carrera absoluta contó con un recorrido de 7 kilómetros por las calles y caminos de La Hoya y Daimés. El trazado permitió a los participantes disfrutar de una prueba rápida y atractiva, favorecida además por unas condiciones meteorológicas que acompañaron durante toda la tarde.

Uno de los datos más destacados fue la elevada participación. Un total de 401 corredores completaron la carrera, de los cuales 292 fueron hombres y 109 mujeres, cifras que reflejan el creciente interés que despierta esta competición dentro del circuito de carreras populares de la provincia de Alicante.

Joaquín Borrell lideró la clasificación masculina

En el plano deportivo, Joaquín Borrell, del Club Atletismo Elche Runners, fue el más rápido de la jornada al completar el recorrido en 23 minutos y 28 segundos. Su actuación le permitió imponerse en la clasificación general por delante de Lucas Gil Coll, segundo con un tiempo de 23:46, y de Óscar Irles Marco, que ocupó la tercera posición con 24:02.

En categoría femenina, la victoria correspondió a María Sánchez Ortega, que cruzó la línea de meta en 27 minutos y 39 segundos. Lucía González Alvarado fue segunda con 28:36 y Silvia Soler Martínez completó el podio con un registro de 29:31.

Una carrera con personalidad propia

La XVI Carrera Popular La Hoya-Daimés volvió a poner de manifiesto que el éxito de esta cita va mucho más allá de los resultados deportivos. Durante toda la tarde se pudo ver a numerosos vecinos animando desde distintos puntos del recorrido, mientras familiares y amigos esperaban la llegada de los participantes a la meta.

La prueba forma parte de unas fiestas patronales que incluyen actividades religiosas, verbenas, actos gastronómicos, encuentros vecinales y propuestas para todas las edades. Esta combinación convierte a La Hoya y Daimés en uno de los principales focos festivos del término municipal ilicitano durante estas fechas.

Uno de los aspectos más valorados por los participantes es precisamente la mezcla entre competición y convivencia. Corredores habituales del circuito compartieron recorrido con deportistas populares que afrontaban la prueba como un reto personal o simplemente como una forma diferente de disfrutar de las fiestas.

La original búsqueda del jamón que sorprendió a los corredores

La edición de este año incorporó además una iniciativa que llamó especialmente la atención de participantes y espectadores. Los organizadores escondieron dos jamones durante el recorrido para añadir un componente lúdico a la carrera.

Uno de los premios estaba vinculado a una bicicleta identificada con un globo azul y estaba destinado a los corredores masculinos. El segundo acompañaba a una bicicleta con un globo rosa y estaba reservado a las participantes femeninas.

La mecánica era sencilla pero exigente. El corredor o corredora que encontrara el jamón correspondiente debía completar toda la carrera transportándolo hasta la línea de meta para poder quedarse con él como premio. Durante el recorrido debía ir acompañado por la bicicleta identificativa correspondiente, que actuaba como seguimiento y control de la iniciativa.

La propuesta generó numerosos comentarios entre los participantes y añadió una dosis extra de diversión a una jornada ya marcada por el buen ambiente. Muchos corredores estuvieron atentos durante toda la prueba por si aparecía el codiciado premio.

Mientras los vencedores celebraban sus resultados, numerosos participantes fueron llegando a meta minutos después recibiendo el mismo reconocimiento por parte del público. Una imagen que resume perfectamente la esencia de una carrera donde la participación, la convivencia y el espíritu festivo tienen tanto protagonismo como los propios cronómetros.

 

 

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Paco Ciclón / Testigo de nuestras historias cotidianas/ AFPRESS