Una carrera solidaria convierte las calles de Elche en un gran espacio de inclusión y apoyo al autismo
El deporte volvió a demostrar este domingo en la provincia de Alicante que también puede convertirse en una poderosa herramienta de conciencia social. La celebración de la I Carrera y Marcha Benéfica Mentes Divergentes reunió en Elche a corredores, familias, marchadores y colectivos sociales en una jornada marcada por la inclusión, la solidaridad y la visibilización de la neurodivergencia.
La iniciativa, impulsada por la Asociación Internacional Autismo Mentes Divergentes, consiguió llenar el entorno del Parque del Pla de un ambiente muy diferente al de una competición convencional. Más allá de los cronómetros y las clasificaciones, el verdadero objetivo de la prueba era poner el foco sobre la realidad diaria de muchas personas con trastorno del espectro autista y de sus familias.
La prueba se celebró finalmente este domingo 24 de mayo después de haber tenido que aplazarse semanas atrás debido a las previsiones meteorológicas adversas previstas para el pasado 12 de abril. El cambio de fecha no impidió que decenas de participantes respondieran a la llamada solidaria de esta primera edición.
La salida tuvo lugar en la Avinguda dels Llauradors, junto al Parque del Pla, uno de los espacios deportivos y de convivencia más frecuentados de la ciudad. Desde allí, los participantes recorrieron aproximadamente siete kilómetros atravesando distintas calles del barrio y zonas próximas a la ladera del río Vinalopó, un enclave habitual para corredores y deportistas ilicitanos.
La organización diseñó distintas modalidades para facilitar la participación de perfiles muy diversos:
- carrera popular de 7 kilómetros,
- marcha a pie,
- y marcha nórdica,
todas ellas con carácter benéfico y solidario.
Precisamente la marcha nórdica tuvo una presencia destacada durante la jornada, confirmando el crecimiento que esta disciplina deportiva está experimentando en la provincia de Alicante durante los últimos años.
Uno de los elementos más valorados por los asistentes fue el ambiente familiar e inclusivo que se vivió durante toda la mañana. La prueba reunió a deportistas habituales, familias con niños, colectivos sociales y personas vinculadas al ámbito de la neurodivergencia en una iniciativa donde el componente humano estuvo muy por encima del competitivo.
La Asociación Mentes Divergentes lleva tiempo desarrollando en Elche actividades relacionadas con la sensibilización sobre el autismo y la neurodiversidad. Además de este tipo de eventos deportivos, miembros de la entidad han participado durante los últimos meses en distintas acciones reivindicativas para reclamar más recursos educativos, mayor atención especializada y un incremento del apoyo institucional a las personas neurodivergentes y sus familias.
La carrera contó con la colaboración de la Concejalía de Deportes del Ayuntamiento de Elche y también incorporó un dorsal solidario destinado a aquellas personas que deseaban colaborar económicamente con la causa aunque no pudieran participar físicamente en la prueba.
Las clasificaciones oficiales reflejaron una participación distribuida en numerosas categorías masculinas y femeninas por edades, además de la modalidad específica de marcha nórdica.
Sin embargo, la imagen más significativa de la jornada no estuvo en los podios. Estuvo en la llegada a meta de familias enteras, niños y participantes unidos por un mismo mensaje de inclusión y visibilidad social.
La I Carrera y Marcha Benéfica Mentes Divergentes volvió a confirmar además el importante crecimiento que está teniendo el deporte solidario en Elche y en la provincia de Alicante. Durante los últimos años, numerosas pruebas deportivas han incorporado un fuerte componente social, sanitario e inclusivo, convirtiendo el deporte popular en un vehículo de sensibilización ciudadana.
Tras el aplazamiento sufrido en abril, la buena respuesta de los participantes este domingo también sirvió para demostrar el respaldo que la sociedad ilicitana sigue mostrando hacia este tipo de iniciativas solidarias.
La jornada terminó dejando algo mucho más importante que clasificaciones deportivas. Dejó una ciudad un poco más consciente, más visible y más comprometida con la diversidad neurológica y con las familias que conviven diariamente con el autismo.
Paco Ciclón / AFPRESS


