Más de mil menores han pasado ya por el programa de seguimiento del gran prematuro del Hospital General
El Hospital General Universitario de Elche ha alcanzado una cifra que refleja más de dos décadas de trabajo continuado en el ámbito de la neonatología y la atención especializada a bebés prematuros. El centro sanitario ha llegado a los 1.000 niños atendidos dentro de su programa de seguimiento del gran prematuro, una iniciativa impulsada por la Unidad de Neonatología desde el año 2004 y que acompaña a los menores desde el alta hospitalaria hasta los cinco años de edad.
Se trata de un programa dirigido a recién nacidos con peso inferior a 1.500 gramos, considerados pacientes especialmente vulnerables debido al mayor riesgo de presentar dificultades en su desarrollo durante los primeros años de vida. El seguimiento médico permite detectar de forma precoz posibles alteraciones neurológicas, respiratorias, auditivas, visuales o relacionadas con el crecimiento, facilitando así una intervención temprana y especializada.
La Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales del Hospital General, centro de referencia para el sur de la provincia de Alicante, atiende cada año alrededor de 150 recién nacidos. Muchos de estos bebés necesitan posteriormente un control prolongado en consultas externas para supervisar su evolución una vez abandonan el ingreso hospitalario.
Desde hace más de veinte años, este programa se mantiene activo siguiendo las recomendaciones de la Sociedad Española de Neonatología, apostando por una atención continuada tanto a los menores como a sus familias. El objetivo es que el seguimiento no termine cuando el niño abandona el hospital, sino continuar acompañando a los padres durante una etapa que suele estar marcada por la incertidumbre y las dudas.
La doctora Carolina Vizcaíno, responsable del programa y de las consultas externas de seguimiento, coordina la evolución clínica de estos pacientes. Todos los menores que superan su estancia en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales se incorporan automáticamente al programa y reciben revisiones periódicas hasta cumplir los cinco años, independientemente de su lugar de procedencia.
“Cuando un prematuro se va a casa comienza una etapa decisiva. Nuestro objetivo es que ninguna familia se sienta sola y que cualquier dificultad se detecte lo antes posible”, explica Carolina Vizcaíno.
El seguimiento se realiza mediante un circuito estructurado en el que participan profesionales de neonatología, enfermería, fisioterapia, psicología y otras especialidades sanitarias. Este trabajo multidisciplinar permite actuar de manera temprana ante posibles alteraciones y mejorar las oportunidades de desarrollo futuro de los menores.
Además del importante componente asistencial, el programa ha impulsado distintas líneas de investigación sobre las consecuencias a largo plazo de la prematuridad. La base de datos clínica desarrollada durante estos años ha permitido avanzar en el conocimiento científico y mejorar las estrategias de atención y cuidados aplicadas a este tipo de pacientes.
Desde el servicio destacan que alcanzar la cifra de 1.000 pacientes atendidos supone también reconocer la implicación de los profesionales sanitarios y la confianza que las familias han depositado en el hospital durante más de dos décadas.
El jefe de la Unidad de Neonatología, José Luis Quiles, señala que “para muchas familias, este seguimiento se convierte en un apoyo esencial durante los primeros años de vida del niño, una etapa marcada por dudas, miedos e incertidumbres. Contar con un equipo de referencia aporta seguridad y tranquilidad”.
El paciente número 1.000 simboliza la consolidación de un programa que continúa creciendo con el objetivo de ofrecer las mejores oportunidades de desarrollo a los niños y niñas prematuros y acompañar a sus familias durante una etapa especialmente importante de sus vidas.


