Un Martínez Valero lleno hasta la bandera sostiene al Elche en un empate clave ante el Alavés
La lucha por la permanencia volvió a dejar una de esas tardes de tensión absoluta en el Estadio Martínez Valero. El empate 1-1 entre el Elche CF y el Deportivo Alavés dejó un sabor extraño entre la afición franjiverde: alivio por seguir sumando y frustración por haber tenido la victoria muy cerca en el tramo final del encuentro.
El choque, correspondiente a una jornada decisiva de LaLiga EA Sports, reunió a 22.936 espectadores en el estadio ilicitano, una de las mejores entradas de toda la temporada. La imagen del videomarcador mostrando esa cifra se convirtió en uno de los símbolos de la tarde. Elche respondió a la llamada de su equipo y convirtió el Martínez Valero en una auténtica olla a presión desde mucho antes del pitido inicial.
Las inmediaciones del estadio ya mostraban el ambiente de las grandes citas. Familias enteras, peñas, grupos de amigos y aficionados llegados desde distintos puntos de la provincia de Alicante llenaban los accesos al campo conscientes de la importancia de un partido que podía marcar buena parte del futuro inmediato del conjunto ilicitano en Primera División.
El Elche llegaba al encuentro con 38 puntos y el Alavés con 36, por lo que el enfrentamiento tenía un enorme peso en la clasificación. El miedo a perder fue evidente desde el inicio. La primera mitad estuvo marcada por las interrupciones constantes, el juego trabado y la falta de continuidad. Ninguno de los dos equipos quería cometer un error que pudiera resultar definitivo.
El conjunto vitoriano apostó por cortar el ritmo del partido cada vez que el equipo franjiverde intentaba acelerar, mientras el Elche buscaba encontrar espacios a través de la paciencia y la circulación de balón. Sin embargo, las ocasiones claras apenas aparecieron durante los primeros 45 minutos.
La grada, en cambio, no dejó de creer. El público acompañó cada presión, cada recuperación y cada acercamiento al área rival con un ambiente que recordó a las grandes noches vividas históricamente en el Martínez Valero.
Tras el descanso llegó el momento más delicado para el conjunto ilicitano. El árbitro señaló penalti a favor del Deportivo Alavés en una acción muy protestada por el estadio. Toni Martínez fue el encargado de transformar la pena máxima y poner el 0-1 en el marcador, silenciando momentáneamente a los casi 23.000 aficionados presentes.
Pero el Elche reaccionó.
El equipo adelantó líneas, aumentó la intensidad y comenzó a generar más peligro ofensivo. Los cambios introducidos desde el banquillo dieron aire fresco al equipo y devolvieron la energía tanto al césped como a las gradas.
El empate llegó en el minuto 72. Un centro al área terminó con el remate de Álvaro Rodríguez, que consiguió superar al guardameta visitante y provocar una auténtica explosión de alegría en el estadio. El 1-1 devolvía la esperanza a un equipo que llevaba muchos minutos peleando también contra la ansiedad y la presión clasificatoria.
El tramo final del encuentro fue completamente abierto. El Elche buscó la remontada impulsado por su afición, mientras el Alavés también encontró espacios peligrosos al contragolpe. Cada balón dividido se convirtió en una batalla y cada llegada al área levantó a miles de aficionados de sus asientos.
La ocasión más clara para el conjunto franjiverde en los últimos minutos terminó golpeando el palo, dejando la sensación de que la victoria había estado realmente cerca.
Tras el pitido final, otra de las imágenes de la tarde fue la frustración generalizada por el escaso tiempo efectivo de juego. Las constantes interrupciones y pérdidas de tiempo desesperaron tanto a la grada como a los jugadores del Elche. El propio club mostró posteriormente su malestar en redes sociales con un mensaje irónico que se difundió rápidamente entre los aficionados:
“Final del partido (o lo que se ha jugado de él)”.
Pese a no lograr los tres puntos, el empate permite al Elche alcanzar los 39 puntos y mantenerse fuera de las posiciones más peligrosas de la clasificación. La pelea por la permanencia continúa completamente abierta y cada jornada adquiere ya un ambiente de auténtica final.
El encuentro dejó además una sensación evidente en el entorno ilicitano: la conexión entre el equipo y su afición sigue siendo uno de los grandes activos del club en este tramo decisivo de la temporada. El Martínez Valero volvió a demostrar que el Elche no pelea solo.


