Rabat se eleva al futuro | la Torre Mohammed VI redefine el skyline africano
Un hito arquitectónico en el corazón de Marruecos
La inauguración de la Torre Mohammed VI marca un antes y un después en la proyección internacional de Marruecos. El acto, celebrado el 13 de abril de 2026 y presidido por el príncipe heredero Moulay El Hassan, simboliza la culminación de uno de los proyectos urbanísticos más ambiciosos del país en las últimas décadas.
Situada a orillas del río Bouregreg, entre Rabat y Salé, la torre no solo redefine el perfil urbano de la capital, sino que se erige como el edificio más alto del país y el tercer rascacielos más alto del continente africano, consolidando la apuesta del reino por la modernización y la visibilidad global.
Características de un proyecto icónico
Con una altura de 250 metros y 55 plantas, la torre combina usos residenciales, hoteleros, comerciales y de oficinas en un mismo espacio multifuncional. Su interior alberga un hotel de lujo, apartamentos de alto standing, sedes corporativas —entre ellas el BMCE Bank—, restaurantes, espacios comerciales y un mirador panorámico en las plantas superiores.
El diseño arquitectónico, firmado por el español Rafael de La-Hoz junto al marroquí Hakim Benjelloun, destaca por su silueta estilizada y su planteamiento técnico avanzado. La estructura cuenta con cimientos de gran profundidad, sistemas antisísmicos y un amortiguador armónico que estabiliza el edificio frente a vientos y vibraciones.
Uno de los aspectos más innovadores del proyecto es su apuesta por la sostenibilidad. La torre incorpora miles de metros cuadrados de paneles fotovoltaicos, sistemas de recuperación de agua y energía, así como certificaciones internacionales como LEED Gold y HQE, que garantizan altos estándares medioambientales.
Un motor económico y urbano para el futuro
Más allá de su impacto visual, la Torre Mohammed VI se integra en el desarrollo estratégico del valle del Bouregreg, concebido como un nuevo polo económico, turístico y financiero. Este enclave busca posicionar a Rabat como una “ciudad de la luz” moderna, capaz de competir con otros grandes centros urbanos del continente.
La mezcla de usos del edificio responde a una lógica de ciudad vertical, donde negocios, turismo y residencia conviven en un mismo espacio, generando actividad económica continua y atrayendo inversión internacional. Además, su visibilidad a más de 50 kilómetros la convierte en un símbolo reconocible del nuevo Marruecos.
Proyección internacional y debate patrimonial
El proyecto no ha estado exento de controversia. En sus fases iniciales, organismos como la UNESCO mostraron reservas por su impacto en el paisaje histórico del estuario del Bouregreg, tradicionalmente caracterizado por edificaciones de baja altura.
Sin embargo, la finalización de la torre ha reforzado la narrativa de Marruecos como país en transición hacia una economía moderna, abierta a la inversión y al desarrollo tecnológico. La colaboración entre arquitectos internacionales y empresas locales subraya además la dimensión global del proyecto.
Un símbolo del Marruecos del siglo XXI
La Torre Mohammed VI no es únicamente un rascacielos: es una declaración de intenciones. Representa la voluntad de Marruecos de consolidarse como un actor clave en África, tanto a nivel económico como cultural y urbano.
En un contexto de creciente competencia entre grandes ciudades africanas, Rabat apuesta por la arquitectura icónica como herramienta de posicionamiento internacional, combinando tradición y modernidad en un mismo horizonte.
Crónica y fotografías: AFPRESS
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