Manifestación en Elche hace visible la situación de trabajadores afectados por ERE en Analco, María Jaén y Konecta
Una multitud de personas salió a la calle en Elche esta mañana para denunciar una situación que para muchos no se reduce a cifras de un ERE sino que afecta directamente a sus vidas, sus familias y su futuro. Trabajadores y trabajadoras de Analco, María Jaén y Konecta (Castilian) protagonizaron una movilización que partió desde las chimeneas de la ciudad y caminó hacia la Plaça de Baix para hacer visible su preocupación por los procesos de despido colectivo, la falta de cumplimiento de acuerdos y la ausencia de soluciones claras en su situación laboral.
La protesta, convocada por el sindicato CCOO, busca visibilizar lo que consideran un agravamiento de la “crisis industrial” que está afectando a **más de 500 familias en Elche y su entorno”. Según denunciaron representantes sindicales, los ERE en estas tres empresas han provocado la pérdida de cerca de 420 puestos de trabajo: alrededor de 260 en Analco, 60 en María Jaén y 104 en Castilian, filial de Grupo Konecta.
Lo que más ha marcado a los trabajadores es el retraso en el pago de salarios y de indemnizaciones pactadas, así como la percepción de sentirse reducidos a números frente a decisiones que modifican profundamente su día a día. En el caso concreto de Analco, empresa emblemática del sector de componentes del calzado en la provincia, el juzgado ratificó recientemente el concurso de acreedores tras un acuerdo alcanzado en diciembre de 2025. La compañía ha señalado que trabaja para agilizar los trámites necesarios para que los afectados puedan cobrar sus indemnizaciones, aunque los representantes sindicales han lamentado que este proceso se está dilatando más de lo previsto.
Para quienes han participado en la protesta, esta movilización ha sido más que un reclamo laboral: ha sido un clamor social. Durante la marcha se escucharon consignas como “no somos números, somos personas”, denunciando el impacto emocional, económico y familiar que supone verse de repente en la calle, sin certezas sobre cómo afrontar gastos básicos como alquileres o hipotecas.
Además de exigir el cumplimiento íntegro de todos los acuerdos alcanzados en las negociaciones de los ERE, los sindicatos reclamaron la intervención de las administraciones locales y autonómicas para proteger a las personas más vulnerables. También pidieron la activación de fondos europeos destinados a la reinserción laboral, y criticaron lo que consideran una “falta de respuesta institucional” en un momento en el que la ciudad afronta una realidad de desempleo, despidos colectivos e incertidumbre.
La marcha transcurrió de forma mayoritariamente pacífica, aunque con gran emotividad. Para muchos de los trabajadores presentes, esta movilización ha sido una forma de poner rostro humano a una crisis que no entiende solo de procesos legales, sino de vidas que están en juego.
Paco Ciclón / AFPRESS



