El debate sobre el uso de animales en cabalgatas llega a la Cabalgata de Reyes de Elche
La Fundación Franz Weber ha solicitado este jueves una reformulación de la Cabalgata de Reyes Magos de Elche de cara a futuras ediciones, situando como eje principal la eliminación definitiva del uso de animales en el desfile. La propuesta se enmarca en un debate social cada vez más presente en numerosos municipios de la provincia de Alicante y del conjunto del país.
Desde la organización naturalista señalan que el Ayuntamiento tiene margen para innovar y modernizar el evento, dejando atrás el empleo de seres vivos en el recorrido sin que ello suponga una merma en la participación ciudadana. De hecho, recuerdan que la inmensa mayoría de municipios ya han optado por cabalgatas sin animales y continúan congregando a cientos de miles de vecinas y vecinos como público.
La Fundación Franz Weber explica que estas contrataciones, en ocasiones realizadas en el límite legal de los contratos menores de servicios, no aportan una mejora real a la calidad de las actividades festivas. En este sentido, apuntan que la presencia de camellos, dromedarios u otras especies no constituye hoy un elemento verdaderamente diferencial dentro del desfile.
En un contexto en el que el uso de animales en actividades públicas genera un debate social creciente, los naturalistas cuestionan la intención del Gobierno local de seguir empleando camélidos pese a que, según indican, no existe una justificación clara desde el punto de vista cultural o de calidad del evento.
Otro de los aspectos subrayados por la entidad es el impacto sobre el bienestar animal. El uso de animales silvestres en cautividad, fuera de su hábitat natural y en condiciones climáticas ajenas a su realidad biológica, supone —según denuncian— un menoscabo de su integridad. Estos animales se ven expuestos a ruido ambiental intenso, suelos inadecuados y música a gran volumen, situaciones que pueden generar estrés y riesgos, especialmente en especies de gran tamaño.
Además, la Fundación Franz Weber ha alertado sobre la imagen distorsionada que reciben niñas, niños y adolescentes. Según explican, se acaba normalizando que animales procedentes de latitudes muy distintas, como camellos o dromedarios, utilizados de manera indistinta por la empresa licitadora, paseen por asfalto y aceras como si se tratara de algo lúdico, sin que se perciba el sufrimiento real que implica su uso.
Estos grupos de edad no son plenamente conscientes del impacto que supone el transporte, la exhibición y el desplazamiento de animales por entornos urbanos. Todo ello, sostienen, contribuye a crear una “caricatura” de los animales que podría evitarse siguiendo el ejemplo de otros ayuntamientos que ya organizan cabalgatas sin animales y que registran un elevado éxito de asistencia y participación ciudadana.



