La Venida de la Virgen mantiene viva una tradición que define la identidad ilicitana
Hay celebraciones que trascienden el ámbito local y se convierten en referentes culturales de todo un territorio. La Venida de la Virgen de Elche es una de ellas. Cada 28 y 29 de diciembre, esta tradición ilicitana vuelve a ocupar un lugar destacado en el calendario festivo del sur de la provincia de Alicante, combinando historia, religiosidad, patrimonio inmaterial y participación ciudadana.
La fiesta tiene su origen en un episodio documentado por la tradición local que se remonta al año 1370. Según los relatos conservados, el guardacostas ilicitano Francesc Cantó halló en la playa del Tamarit, en el actual término municipal de Santa Pola, un arcón de madera arrastrado por el mar. En su tapa figuraba una inscripción en valenciano antiguo que decía “Soc per a Elig”, es decir, “Soy para Elche”. En su interior se encontraba la imagen de la Virgen de la Asunción y el manuscrito original del Misteri d’Elx, representación sacra que siglos después sería reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.
A partir de ese momento se consolidó una devoción que ha llegado hasta nuestros días y que Elche recrea anualmente con un conjunto de actos que mantienen vivo el relato fundacional de la ciudad.
El Tamarit, punto de partida de la memoria compartida
La jornada central del 28 de diciembre comienza al amanecer en la playa del Tamarit, donde se representa simbólicamente el hallazgo del arca. Este acto, acompañado por una misa de campaña, reúne a cientos de personas que se desplazan desde distintos puntos de la provincia para asistir a uno de los momentos más singulares de la celebración.
Tras la representación, se inicia la romería a pie hasta Elche. La imagen de la Virgen es trasladada en una carreta tirada por bueyes, siguiendo el antiguo camino histórico que une la costa con la ciudad. El trayecto, largo y exigente, se convierte en un ejercicio colectivo de devoción y convivencia, reforzando el carácter popular de la fiesta. La romería concluye en el Hort de les Portes Encarnades, junto a la Basílica de Santa María, donde la imagen permanece expuesta durante la mañana.
La Carrera de Cantó, una recreación histórica única
Por la tarde, a las 15:00 horas, tiene lugar uno de los actos más reconocibles de la Venida: la Carrera de Cantó. Desde el Hort de les Portes Encarnades, un jinete caracterizado como en el siglo XIV parte a caballo tras el disparo de una gran bombà. El recorrido atraviesa el barrio del Raval, cruza las antiguas puertas de la ciudad y finaliza en la Plaza de Baix, frente al Ayuntamiento.
Allí se proclama el bando tradicional, reproduciendo el anuncio que, según la tradición, realizó Francesc Cantó ante el Concejo ilicitano tras el hallazgo del arca. El acto simboliza el vínculo entre la historia medieval de Elche y su realidad actual.
Tras la lectura del bando, la imagen de la Virgen recorre en procesión las calles del centro histórico, acompañada por música tradicional, dolçaina y tabalet, comisiones festeras y numerosos vecinos. La llegada a la Basílica culmina con el canto del Himno de la Venida, y la jornada concluye con un castillo de fuegos artificiales desde el Puente del Ferrocarril.
Solemnidad y tradición el 29 de diciembre
El 29 de diciembre se celebra la procesión solemne. A las 11:00 horas, una traca anuncia la salida de la Virgen de la Asunción en el conocido Trono dels Angelets, portada por niños y niñas vestidos de ángeles. La imagen recorre las principales calles del centro histórico hasta regresar a la Basílica de Santa María.
Allí se oficia la Misa Solemne, con la participación de la Escolanía del Misteri d’Elx, reforzando el estrecho vínculo entre ambas tradiciones. Tras la celebración, una mascletà pone el broche pirotécnico a la mañana festiva.
Las fiestas se cierran el 30 de diciembre con la misa en memoria de los socios fallecidos de la Sociedad Venida de la Virgen, entidad que desde el siglo XIX se encarga de la organización y conservación de esta tradición, y con el disparo de la tradicional palmera desde la torre de Santa María.
Una celebración con proyección provincial
Declarada Fiesta de Interés Turístico Autonómico, la Venida de la Virgen sigue atrayendo cada año a miles de personas y se ha consolidado como uno de los eventos culturales y religiosos más relevantes del invierno en la provincia de Alicante. Más allá de la fe, la celebración representa una forma de preservar la memoria colectiva, el patrimonio histórico y las raíces culturales de una ciudad que mantiene vivo su pasado sin renunciar al futuro.
Paco Ciclón / Vecino de Elche y testigo de sus tradiciones / AFPRESS



