El Hospital privado de Torrejón recicla catéteres “no reciclables” pagados con fondos públicos
Denuncias internas y documentos filtrados apuntan a que el Hospital Universitario de Torrejón de Ardoz (Madrid), gestionado por el grupo privado Ribera Salud, habría ordenado la reesterilización y reutilización de catéteres catalogados como “de un solo uso”. Estos dispositivos, cuya adquisición corre a cargo del sistema público —es decir, pagados con fondos de todos los españoles—, estarían siendo “reutilizados” de forma sistemática, poniendo supuestamente en grave riesgo la salud de los pacientes.
Según varios trabajadores del centro, estos catéteres —empleados en intervenciones de cardiología y electrofisiología, cuyo coste ronda los 2.000 € por unidad— habrían sido esterilizados internamente hasta diez veces, a pesar de estar diseñados para un único uso.
Ante estas denuncias, la El Defensor del Paciente ha solicitado formalmente que la fiscalía abra una investigación penal por posibles delitos contra la salud pública, negligencia médica y uso fraudulento de fondos públicos, al considerarse que la práctica vulnera la normativa de productos sanitarios. 
Mientras tanto, la denuncia ha encendido un debate sobre la viabilidad y la seguridad del modelo de gestión privada de hospitales públicos, cuestionando si buscar rentabilidad puede comprometer la calidad asistencial y la seguridad de los pacientes.
Por su parte, Ribera Salud ha negado las acusaciones, afirmando que el centro cumple con la normativa vigente y que no existe evidencia interna de reprocesamiento de material desechable.
La polémica coincide con una investigación abierta por la autoridad sanitaria, lo que sitúa al Hospital de Torrejón en el ojo público. Si se confirman estas prácticas, el caso podría tener consecuencias legales y renovar el cuestionamiento sobre la privatización de la sanidad.
Sobre el riesgo sanitario
La reutilización de catéteres de un solo uso conlleva riesgos graves: contaminación cruzada, infecciones, fallos técnicos en los dispositivos y potenciales daños al paciente. Por su diseño, estos materiales no están fabricados para ser sometidos a múltiples esterilizaciones. Los denunciantes advierten que la esterilización “casera” dentro del hospital no garantiza la eliminación segura de residuos biológicos ni el mantenimiento de la integridad del catéter.
La gravedad del asunto ha movilizado a asociaciones de defensa del paciente y a la opinión pública, que critican con dureza la mercantilización de la sanidad y exigen responsabilidades —tanto penales como políticas— si se demuestra que se ha puesto en riesgo la salud de personas con fines lucrativos.

