Manifestación sin siglas del PP en Madrid se convierte en un gran mitin político
La manifestación organizada por el PP en el Templo de Debod el 30 de noviembre, aunque presentada como una protesta “sin siglas” y abierta a “ciudadanos de buena fe”, terminó funcionando en la práctica como un gran mitin partidista. Líderes del partido como Alberto Núñez Feijóo, Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez‑Almeida tomaron la tribuna, mientras centenares de asistentes llegados desde distintos territorios —fletados en autobuses por estructuras del PP— llenaron la explanada.
Aunque el partido insistió en que no habría banderas ni símbolos propios —solo banderas españolas—, los lemas, consignas y la escenificación del acto (con intervención exclusiva de miembros del PP, música de ambiente y logística organizada por el partido) rompieron con la idea de una protesta social transversal.
El PP difundió una cifra de participación cercana a 80.000 personas, mientras que la Delegación del Gobierno estimó alrededor de 40.000 — una diferencia habitual en este tipo de convocatorias.
Ausencia de Moreno Bonilla
Entre los dirigentes territoriales del PP no acudió Juanma Moreno Bonilla, presidente de la Junta de Andalucía, a pesar de que en declaraciones públicas días antes había considerado “justificada” la manifestación.
Fuentes políticas no confirmaron su presencia, señalando que su agenda autonómica y sus compromisos institucionales en Andalucía podrían haberle impedido asistir. Esa ausencia, en un acto con fuerte despliegue de la cúpula del partido, ha sido interpretada como un intento de distanciar su perfil institucional —centrado en la gestión regional— de la confrontación nacional promovida por Génova.
La decisión de no acudir ha generado debate interno, pues mientras parte del PP apuesta por exhibir unidad y músculo político, otros dirigentes parecen optar por priorizar su imagen como gestores autonómicos, evitando la crispación y los riesgos que conlleva una movilización de alto voltaje mediático.
Aunque formalmente se trataba de una manifestación “sin siglas”, el desarrollo del acto revela una operación de movilización partidista para exhibir la fuerza del PP ante su base y presionar al Gobierno central. La ausencia de Moreno Bonilla —uno de los barones más relevantes del partido— añade una lectura política clara: mientras el núcleo duro del PP apuesta por confrontación directa, algunos líderes autonómicos podrían estar buscando distanciar su gestión del ruido nacional para preservar su imagen.


