La inversión de la Generalitat potencia la conservación y difusión del yacimiento de Penya Negra
El yacimiento arqueológico Penya Negra, en Crevillent, ha experimentado recientemente una serie de mejoras sustanciales en su conservación, accesibilidad y puesta en valor gracias a una inversión de más de 84.000 euros por parte de la administración autonómica. Esta iniciativa ha sido presentada en una visita oficial a cargo de la alcaldesa de Crevillent, Lourdes Aznar Miralles, acompañada por la Secretaria Autonómica de Cultura, Pilar Tébar Martínez, la directora general de Patrimonio Cultural, Marta Alonso Rodríguez, y el concejal de Museos, Antonio Candel Rives.
El paquete de actuaciones, financiado por la Conselleria de Educación, Cultura, Universidades y Empleo, ha permitido acometer tres líneas clave: la mejora del camino de acceso, la instalación de una pérgola de protección sobre la zona excavada más vulnerable, y la consolidación del denominado “Corte IV” (Sector IIW), una de las áreas arqueológicas más relevantes del yacimiento. El coste total ha ascendido a 84.418,90 €.
Protección y conservación de las estructuras arqueológicas
Durante la visita, la alcaldesa detalló que la pérgola, diseñada por la arquitecta Laia Fabregat, cubre parcialmente la zona de excavación más expuesta al aire libre. Esta actuación —iniciada en 2021 bajo la dirección del entonces arqueólogo municipal, Julio Trelis, y del catedrático de Prehistoria de la Universidad de Alicante, Alberto Lorrio— responde a la necesidad de proteger los vestigios frente a las inclemencias meteorológicas, preservando así los restos arqueológicos para futuras generaciones. Las obras han sido supervisadas por técnicos especializados y por el propio catedrático.
Por otro lado, el “Corte IV” —parte esencial del Sector IIW del yacimiento— ha sido sometido a una intervención profunda. Se ha llevado a cabo la estabilización de muros, la restauración de los elementos más deteriorados y una intervención arqueológica precisa para asegurar la conservación in situ. Este enclave, una de las áreas de excavación más significativas de Penya Negra, ahora está preparado para su estudio y disfrute público.
Mejora del acceso y la seguridad para visitantes e investigadores
La accesibilidad al yacimiento también ha sido objeto de atención especial: se ha acondicionado el camino de acceso, adoptando soluciones para la evacuación de aguas y garantizando un tránsito seguro. Esta intervención facilita tanto la llegada de visitantes como el acceso de investigadores que desarrollan sus estudios sobre el terreno. Las autoridades han subrayado el papel de estas mejoras para fomentar un turismo cultural responsable y la difusión del patrimonio.
Penya Negra: un enclave arqueológico de primer orden
Penya Negra no es un yacimiento cualquiera. Según los registros arqueológicos y estudios especializados, se trata de un asentamiento de cerca de 40 hectáreas que se desarrolló entre el final de la Edad del Bronce y la etapa orientalizante —aproximadamente entre 850 y 550 a.C. —. En su apogeo, este poblado alcanzó una significativa relevancia regional al convertirse en ciudad protohistórica, habitada de forma continuada y con una intensa actividad metalúrgica. Sus habitantes fundieron metales, produjeron objetos de bronce, y mantuvieron contactos comerciales con fenicios, lo que le otorgó un importante papel en el Mediterráneo occidental.
El yacimiento fue identificado en fuentes antiguas como la ciudad de Herna, citada en la obra «Ora Marítima» de Rufus Festo Avieno. Además de su valor histórico, Penya Negra tiene un papel clave como testimonio de la transición de sociedades prehistóricas a protohistóricas en el sureste peninsular.
Desde 2014, gracias al impulso de la Universidad de Alicante y con respaldo institucional del Ayuntamiento de Crevillent y la administración autonómica, se han reanudado y sucedido campañas de excavación y mantenimiento. Esta labor ha permitido recuperar un rico patrimonio material —cerámicas, herramientas, restos metalúrgicos, estructuras arquitectónicas— que revela la relevancia del asentamiento.
En 2023, la declaración del yacimiento como Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de Zona Arqueológica ha confirmado el valor patrimonial excepcional de Penya Negra. Esta condición otorga la máxima protección legal al enclave, garantiza su conservación futura y permite una gestión más rigurosa y sostenible.
Hacia una difusión responsable del patrimonio
Las recientes mejoras ponen a Penya Negra en condiciones óptimas para abrir sus puertas de forma segura y atractiva al público. La combinación de conservación, accesibilidad y puesta en valor convierte al yacimiento en un recurso de primer orden para la difusión del patrimonio histórico y cultural de la región.
Desde las autoridades se ha señalado su intención de impulsar la investigación, el turismo cultural y la educación como ejes fundamentales. La adecuación del camino, la instalación de la pérgola y la consolidación del Corte IV son pasos decisivos hacia un proyecto más ambicioso: que Penya Negra se consolide como uno de los principales referentes arqueológicos del sureste peninsular y como un punto destacado de la “memoria compartida” y el patrimonio colectivo.
En definitiva, la inversión realizada evidencia un compromiso firme con la preservación del pasado y su promoción como legado común. Penya Negra renace como testigo milenario de civilizaciones antiguas, listo para abrir sus puertas de nuevo a la ciudadanía.




