Franco ha muerto pero el franquismo no ha desaparecido del todo en España
Medio siglo después de la muerte de Francisco Franco, el legado del franquismo continúa marcado en la sociedad española, con datos recientes que muestran una persistencia inquietante de simpatías, nostalgias y estructuras institucionales que remontan a la dictadura.
Un 21,3 % de los españoles ve la dictadura franquista con buenos ojos
Según el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el 21,3 % de la población declara que los años del franquismo fueron “buenos” o “muy buenos” para España.
Este porcentaje refleja, para muchos analistas, cómo la valoración de la dictadura no es un mero resto del pasado, sino un fenómeno vivo y relevante en la política y la cultura contemporáneas.
Jóvenes, autoritarismo y memoria histórica
Los datos también muestran un cambio generacional preocupante: un estudio del instituto 40dB citado por El País revela que hasta un 23,6 % de los jóvenes entre 18 y 28 años considera que, “en algunas circunstancias”, un régimen autoritario podría ser preferible.
Además, en esa misma encuesta, el 59 % de la población señala que la huella del franquismo sigue muy presente en la política, y el 56,8 % cree que perdura en la influencia de la Iglesia, lo que demuestra cómo el franquismo no solo está en la memoria, sino en estructuras sociales e institucionales.
El análisis también destaca que casi siete de cada diez encuestados cree que el partido Vox mantiene “vínculos ideológicos o simbólicos con el franquismo”, lo que liga esta realidad estadística con el debate político activo.
Memoria democrática, fosas y divisiones sociales
Frente a esta persistencia, el Gobierno español ha reforzado sus políticas de memoria histórica. La Ley de Memoria Democrática, en vigor desde octubre de 2022, busca reconocer y reparar a las víctimas del franquismo y promover la retirada de símbolos franquistas.
Sin embargo, la sociedad permanece dividida. Según una encuesta reciente, el 68 % apoya la exhumación de fosas comunes, pero solo un 45,5 % respalda la retirada de los restos de Franco. Además, la misma encuesta indica que el 61 % desaprueba los actos oficiales del Gobierno para conmemorar el 50.º aniversario de la muerte de Franco.
Por otro lado, casi la mitad de los jóvenes desconoce elementos clave de la Guerra Civil o del franquismo, según el sondeo de 40dB, lo que algunos expertos relacionan con un “pacto de olvido” que dificulta la transmisión de una memoria histórica sólida.
Nostalgia peligrosa y retos para la democracia
Analistas y medios advierten de un resurgimiento de una nostalgia autoritaria peligrosa. Para muchos, la llamada “pact of forgetting” (pacto del olvido), adoptada tras la muerte de Franco para evitar una purga política, ha dejado cicatrices: no hubo rendición de cuentas plena ni juicios por los crímenes de la dictadura, y parte de la élite franquista se integró en la nueva democracia.
Además, las exhumaciones de víctimas se han acelerado, pero persisten cientos de fosas sin abrir y una deuda moral para muchas familias.
Mientras tanto, la nostalgia franquista ha encontrado espacios en redes sociales, discursos políticos y organizaciones simbólicas, lo que para algunos historiadores representa un desafío democrático grave.
A pesar de los avances en memoria histórica y reconocimiento institucional, el franquismo no es sólo un capítulo cerrado del pasado: sigue vivo en opiniones, en estructuras y en la memoria colectiva de una parte significativa de España. Con la conmemoración del 50.º aniversario de la muerte de Franco, el país se enfrenta a una encrucijada: educar para no repetir, reconocer para sanar, y confrontar para que la democracia no olvide sus peligros.



