Santa Pola afianza su liderazgo en playas inclusivas con más de 4.300 usuarios atendidos en un mes
Los datos registrados en los puntos accesibles de las playas de Santa Pola confirman la solidez y el éxito de un modelo de accesibilidad referente en toda la provincia de Alicante. Solo entre el 14 de junio y el 15 de julio de 2025, 4.359 personas han utilizado los servicios habilitados en los puntos accesibles de Gran Playa y Playa de Levante, los dos enclaves adaptados especialmente para personas con movilidad reducida o diversidad funcional.
Estas cifras reflejan una tendencia creciente y una apuesta firme del municipio costero por garantizar que todos los ciudadanos, independientemente de sus capacidades físicas, puedan disfrutar del litoral en condiciones de seguridad, comodidad y dignidad. En solo un mes, se han contabilizado 1.480 asistencias con silla anfibia —fundamentales para usuarios con movilidad reducida que requieren apoyo para el baño— y 630 asistencias mediante muletas, lo que indica una utilización intensiva y sostenida de estos servicios.
Los puntos accesibles están activos en horario ininterrumpido de 11:00 a 19:00 horas, coincidiendo con los momentos de mayor afluencia a las playas. En ellos trabajan profesionales formados, que asisten a las personas usuarias en el baño, garantizan su seguridad y proporcionan un trato cercano y personalizado. Este recurso es especialmente valorado tanto por residentes como por visitantes con necesidades especiales.
Uno de los elementos más destacados del modelo de Santa Pola es su sistema de acceso abierto: no se requiere reserva previa para los usuarios individuales, quienes pueden acudir directamente al punto accesible. En el caso de grupos organizados o asociaciones, existe la posibilidad de gestionar la asistencia de forma planificada a través del número de WhatsApp 625 939 242, facilitando así una coordinación eficaz que optimiza los recursos disponibles.
La presencia de infraestructuras accesibles, tales como rampas adaptadas, plataformas flotantes, sillas anfibias y zonas de sombra específicas, ha convertido a Santa Pola en un ejemplo de buenas prácticas en inclusión costera. El ayuntamiento, además, refuerza cada temporada el dispositivo humano con personal especializado, que no solo ofrece asistencia física, sino también acompañamiento y atención social.
Este modelo de playa accesible no solo promueve la integración de personas con diversidad funcional, sino que contribuye a posicionar a Santa Pola como un destino turístico inclusivo y sostenible. La accesibilidad universal, lejos de ser un añadido, se entiende aquí como un principio estructural del desarrollo turístico local.
La respuesta ciudadana ha sido muy positiva. Además del incremento de usuarios, muchas familias han compartido en redes sociales y foros de turismo la buena experiencia vivida en estos puntos, destacando la profesionalidad del equipo, la calidad de los servicios y el ambiente seguro y agradable que se respira en estas zonas.
En un contexto en el que cada vez más destinos costeros aspiran a ser accesibles, Santa Pola demuestra que la voluntad política, la planificación técnica y la sensibilidad social pueden traducirse en resultados tangibles. La inversión municipal y la colaboración entre áreas técnicas, sociales y turísticas están detrás de un modelo que beneficia no solo a quienes más lo necesitan, sino a toda la comunidad.
Con más de 4.300 personas atendidas en tan solo un mes, los puntos accesibles de Levante y Gran Playa consolidan su papel como la joya de la corona del litoral santapolero, ejemplo de inclusión y compromiso con la ciudadanía.


