CINE Y LITERATURA | IN MY COUNTRY

Película de 2004, basada en en hechos reales ocurridos en 1995, después de la llegada al poder de Nelson Mandela y en la novela homónima de Antjie Krog, con guión de Ann Peacock, con fotografía de Seamus Deasy, con música de Murray Anderson, producida por John Boorman, Robert Chartoff y Mike Medavoy, dirigida por John Boorman y protagonizada por Samuel L. Jackson, Juliette Binoche, Brendan Gleeson, Menzi Ngubane, Sam Ngakane, Aletta Bezuidenhout, Lionel Newton y Langley Kirkwood entre otros actores.

ARGUMENTO

El periodista estadounidense del Washington Post Langston Whitfield se dirige a Sudáfrica para realizar un reportaje de las vistas orales sobre la Comisión para la verdad y la reconciliación, amnistía para los reclusos blancos condenados por el apartheid, que al esclarecer sus actos se arrepientan. Traba conocimiento con la sudafricana afrikaner blanca, locutora de radio y poetisa Anna Malan.

LOS PERSONAJES

El talante escéptico y duro de Langston Whitfield, que no cree ni en el arrepentimiento de los blancos, ni en que la reconciliación redima los males del apartheid, contrasta con la confianza de Anna, para la que la amnistía es un acto capaz de restañar las heridas entre negros y blancos en Sudáfrica y por tanto de evitar la temida fractura social. Tanto Langston como Anna quedan profundamente conmocionados, tras escuchar los horrores cometidos por algunos afrikaners. La impactante experiencia compartida forja una relación entre ambos, pero también un distanciamiento de Anna con su familia, que interpreta el trabajo de la locutora de radio, consistente en seguir las “comisiones de la verdad” para una emisora, como una traición a los suyos, los blancos.

MARCO GEOGRÁFICO E HISTÓRICO

La historia escrita de Sudáfrica se inicia con la llegada de los europeos. Al principio llegaron los portugueses, que establecieron un asentamiento precursor de Ciudad del Cabo, exterminando en la práctica a los pobladores originales: los khoi y san. Más tarde los neerlandeses sustituyeron a los portugueses en 1652, apoderándose de la colonia, fundaron pequeños asentamientos en el cabo de Buena Esperanza y dieron forma a la Colonia del Cabo. A finales del siglo XVIII los ingleses desposeyeron de la colonia a los holandeses, transformándola en una colonia británica. La población europea aumentó y dieron comienzo las disputas con los nativos por la posesión de la tierra con numerosas bajas en ambas partes. También había un conflicto entre neerlandeses o bóeres y británicos, suscitándose dos guerras entre neerlandeses y británicos, llamadas guerras Anglo-Bóer, que culminaron con la derrota de los holandeses.

En 1910 se configuró la Unión Sudafricana a partir de la unión de las cuatro principales repúblicas. A la población de raza negra no se le concedió el derecho de voto. La carencia de derechos de los negros y asiáticos amenazaba el concepto de Unión.

Tras la Segunda Guerra Mundial, concretamente desde 1948, los blancos desarrollaron reglas racistas mediante el apartheid, a través de leyes que instituían la segregación racial. Este sistema, que promovía diferencias económicas y de derechos por razones étnicas, recibió críticas internacionalmente durante el último cuarto del siglo XX, que desembocaron en el aumento de sanciones, arrestos y opresión contra la población negra por parte del gobierno del Partido Nacional.

En 1990 a causa del aislamiento, del debilitamiento producido en la guerra, librada en Namibia, contra los países del preagónico bloque comunista, conocida como Guerra de la frontera de Sudáfrica, de la resistencia de varios movimientos anti-apartheid, como el Congreso Nacional Africano y de la presión internacional, el gobierno del Partido Nacional dio un giro hacia la negociación, legalizando al Congreso Nacional Africano y a otras organizaciones políticas de izquierda y excarcelando a Nelson Mandela. Más adelante se produjeron negociaciones para el traspaso de poder a la mayoría negra, incluyendo el mantenimiento del sistema económico preexistente, que implicaba privilegios para la minoría blanca, la ley de reconciliación, en la práctica una amnistía para los blancos y el desmantelamiento del programa nuclear de Sudáfrica, para privar a los africanos de un elemento disuasorio contundente como es la bomba atómica. Se eliminó la ley del Apartheid y tuvieron lugar las primeras elecciones multirraciales en 1994, que ganó el Congreso Nacional Africano, en el poder desde entonces.Tras las elecciones se constituyó la Comisión para la Verdad y la Reconciliación, (1994-1999), dirigida por el arzobispo Desmond Tutu, para revelar los crímenes cometidos durante el apartheid. Los testimonios de la Comisión sacaron a la luz el Genocidio perpetrado durante dicho periodo. El lema de la comisión era “Sin perdón no hay futuro, pero sin confesión no puede haber perdón”. Durante las sesiones de la comisión las víctimas narraban lo ocurrido y los verdugos confesaban su implicación en los hechos, concediéndose la amnistía a quienes hicieran confesiones totales. Sin embargo se enjuiciaría y castigaría a los perpetradores que decidieran no asistir a estas audiencias, si las denuncias eran probadas. Aunque algunos policías, militares y ciudadanos, confesaron los crímenes cometidos al cumplir órdenes, pocos de los responsables de dichas órdenes acudieron a estas sesiones catárticas, por citar un ejemplo P. W. Botha no se presentó y murió sin ser penalizado.

Actualmente la mayoría negra constituye el 80% de la población y pese a la desaparición del apartheid, la mayor parte de la población negra malvive en míseras condiciones y la tasa de desempleo alcanza el 40%. Por la presión del BEE (Black Economic Empowrment)se han realizado reformas legislativas, para amortiguar las diferencias socioeconómicas de los grupos raciales, resultado del dominio económico y político de la minoría blanca.

Por otro lado también grupos de blancos denuncian ser objeto de asesinatos y violencia por razones étnicas. De hecho la tasa de asesinatos en Sudáfrica es altísima, se ha estimado que de un total de 315000 asesinatos desde 1994, 60000 son blancos y la mayor parte de las víctimas de raza negra son inmigrantes zulúes. En mi opinión la espiral de violencia hay que atribuirla a las severas desigualdades sociales y económicas entre blancos y negros.

Los pobladores originales de Sudáfrica, los san y los khoi, son igualmente objetivo de violencia racial, además carecen de cualquier derecho, al no disponer de representación política, siendo ignorados por el gobierno del ANC (Congreso Nacional Africano)de talante probantú, según las organizaciones en defensa de los san.

SINOPSIS

In my countrytomando como punto de partida las sesiones celebradas en el marco de la Comisión para la verdad y la reconciliación, cuyos testimonios sacaron a la luz el genocidio perpetrado durante el apartheid, aborda el problema del consecuente legado del conflicto racial y de la dificultad para olvidar y pasar página. La película bascula entre el tratamiento documental y político y el tono romántico, para hablarnos de la crueldad humana y del poder sanador del amor y del perdón.

Crónica: Beatriz Recio Inés

TRAILER