CINE | BARLEY FIELDS ON THE OTHER SIDE OF THE MOUNTAIN

Película británica de 2017, dirigida por Tian Tsering e interpretada por Tsering Choekyi, Pema Chokey, Samten Dhondup y Jamyang Choezom entre otros actores.

La película trata de una joven tibetana, Pema, que tras ser detenido su padre como un preso político, se debate entre permanecer junto a su familia, que reside en un remoto pueblo en las montañas, colaborando en las tareas agrícolas y domésticas, o acompañar a unas monjas que huyen del Tibet, buscando unos horizontes de libertad, que no encuentran en su país.

Esta obra critica la invasión de Tibet por China, responsable del exilio del gobierno legítimo, el Dalai Lama, del desplazamiento de tibetanos a otros países, de la implantación de medidas represivas, encarcelamiento y torturas contra la población insurjente y de la fracturación social como consecuencia.

Los emotivos momentos intimistas, que muestran escenas de la vida cotidiana de la familia, del amor paterno, de  la amistad y del sacrificio y las escenas que muestran la plácida grandeza y espectacular belleza del paisaje tibetano, contrastan con secuencias que revelan la injusticia, brutalidad e incluso la crueldad del gobierno chino. Los actores, merced a su naturalidad, logran una identificación total con los personajes que interpretan, dando la impresión que la represión del régimen chino sobre Tibet, la han experimentado personalmente.

Aunque la violencia del régimen chino, no se muestra demasiado explícitamente, se deduce por el trato dado al padre de la protagonista, encarcelado por rebelarse contra el gobierno chino y también por los controles establecidos en los pasos fronterizos, para evitar la migración de tibetanos a otros países…

En 1950 la República Popular China invadió Tibet. Durante 1951 el gobierno chino presionó para que se redactara el Plan para la Liberación Pacífica del Tibet, que contemplaba la administración compartida entre los gobiernos chino y tibetano, y que fue firmado por representantes del Dalái Lama, tradicional gobernante de la región, y el Panchen Lama. Dicho plan no se implantó en las regiones de Sham Oriental y Amdo, consideradas como provincias chinas. Estas regiones en junio de 1956, apoyadas por la CIA estadounidense, se rebelaron como respuesta a una reforma agraria radical consistente en la expropiación de las tierras, practicada por el régimen chino. La revuelta alcanzó la capital, Lhasa. Y no fue sofocada hasta 1959 con un saldo importante de muertes de tibetanos. El decimocuarto Dalái lama y su corte tuvieron que refugiarse en la India, donde continuaron apoyando la resistencia contra el ejército chino, hasta 1969 cuando perdieron la ayuda de la CIA y del resto de potencias occidentales. Los chinos reconocieron como jefe del gobierno del Tíbet al Panchen Lama, prisionero en Lhasa. A lo largo de 1965 China despojó de sus tierras a los lamas e impuso la educación secular. Resulta cuanto menos curioso que los lamas hayan hecho siempre gala de su desapego a los bienes terrenales y fueran ellos, precisamente, los principales terratenientes de Tíbet, con anterioridad a la reforma agraria, realizada por el régimen comunista chino. La Revolución Cultural en China afectó gravemente al patrimonio cultural de Tíbet, con la destrucción de muchos templos y monasterios budistas, acompañada del asesinato de muchos monjes. Con el restablecimiento en 1979 de la libertad religiosa, miles de templos budistas reabrieron sus puertas, aunque con severas restricciones como la prohibición a los lamas de cuestionar el derecho de China a gobernar el Tíbet. La celebración de los Juegos Olímpicos en Pekín durante 2008 originó virulentas protestas de los tibetanos y simpatizantes de su causa alrededor del mundo.  Jóvenes tibetanos radicales, integrantes de la organización de Estudiantes por un Tíbet Libre, que asumen la lucha armada, quieren lograr la absoluta independencia de Tíbet, por lo que se han enfrentado al Gobierno tibetano en el exilio, encabezado por el Dalái lama, que se ha conformado con promulgar la autonomía de Tíbet. El gobierno chino los acusa de instigar los motines y levantamientos populares anticomunistas en Tíbet. Tsewang Rigzin, líder del Congreso de Juventud Tibetana y otros dirigentes radicales se reunieron con el Dalái lama para subsanar las diferencias.  A partir de marzo de 2010 se inaugura una nueva forma de protesta: quemarse a lo bonzo contra la represión sufrida por la cultura y la religión tibetana  realizada por la autoridad china.

En definitiva esta película del realizador chino Tian Tsering, rodada con actores no profesionales, concretamente refugiados tibetanos en India, se erige en un sentido homenaje a Tíbet y a sus gentes .  El cineasta asiático entona un sensible canto a la familia y a las relaciones personales, sin eludir el contexto político.

TRAILER

Crónica: Beatriz Recio Inés