La Policía Nacional finaliza el estado de alarma con 150 operaciones contra el cultivo de marihuana, 291 detenidos e incauta más de 4 toneladas y cerca de 26.000 plantas en Alicante

La mayoría en cultivos “indoor” en pisos o chalets

  • De manufacturar calzado a cultivar marihuana en naves industriales e intentar camuflar la actividad ilícita emulando a empresas de reparto a domicilio
  • Los lugares elegidos para cultivar son cada vez más variados y van desde pisos que previamente han sido ocupados hasta chalets de lujo por los que se paga una alta renta de alquiler
  • Las investigaciones, cada vez más especializadas, usando nuevos métodos de análisis, además de métodos técnicos altamente cualificados como el uso de medios aéreos y cámaras térmicas aumentan el éxito en las operaciones policiales              

11-mayo-2021.- La Policía Nacional continua e intensifica su lucha contra el tráfico de drogas y en particular contra la proliferación de cultivos de marihuana que no se ha interrumpido a pesar de la pandemia de la COVID 19. Durante el último año los agentes de las diferentes Comisarías de la Policía Nacional en la provincia de Alicante han detenido a 291 personas acusadas de cultivar o traficar con esta sustancia, además han intervenido 3.994 kilos de marihuana ya recolectada y más de 25.000 plantas.

La mayoría de las plantaciones han sido localizadas en el interior de inmuebles donde se había instalado las denominadas plantaciones de interior o tipo “indoor”. La tipología de los lugares que albergan la marihuana es cada vez más variada y va desde pisos que previamente han sido ocupados hasta chalets de lujo por los que se paga una alta renta de alquiler. También se han desmantelado plantaciones en naves industriales o edificios de restaurantes u otros negocios que cesaron su actividad y que fueron utilizados por los arrestados para albergar grandes plantaciones de marihuana.

Uno de los efectos de la pandemia ha sido su repercusión en la actividad económica en diversos sectores. La carencia de empleo y el aumento del tiempo no ocupado ha provocado un aumento en la demanda del consumo de sustancias estupefacientes, en concreto el consumo de marihuana. Así, con esta nueva circunstancia, se ha podido observar como naves industriales dedicada a actividades legales, como manufacturación de calzado de Elda, cesaban su actividad debido a las pérdidas y eran usadas como invernaderos de cultivos indoor de marihuana. Este fenómeno también se ha producido en el sector inmobiliario, donde al quedarse los pisos vacíos, sin ser alquilados durante varios meses, emprendieron la misma actividad, desarrollando de igual manera el cultivo de marihuana. Las personas que cambiaron su actividad laboral a esta actividad ilegal usaba métodos de reparto que imitaban a los de comercios legales, llevando mochilas con los mismos anagramas con la intención de evitar la acción policial.

Con el paso del tiempo las plantaciones indoor se han sofisticado, han mejorado los sistemas de riego y la iluminación artificial, consiguiendo un aumento de los beneficios ilícitos que proporciona esta droga al conseguir un mejor rendimiento de los cultivos, tanto en el número de plantas por metro cuadrado como en el número de cosechas que se dan al año, perfeccionándose también las semillas y los fertilizantes utilizados, permitiendo ciclos de cosechas ininterrumpidos.

Para mantener esta infraestructura es necesario un gran consumo de energía por lo que en la mayoría de los casos los detenidos se habían conectado de manera ilegal al suministro eléctrico, con el riesgo que esto supone para vecinos y convivientes en el caso de que la plantación esté ubicada en un edificio de viviendas. De esta forma varios de los cultivos descubiertos lo fueron tras declararse un incendio en el piso que los albergaba debido a la comentada defraudación de fluido eléctrico.

En estos operativos contra el cultivo de marihuana se ha contado con la colaboración de las empresas suministradoras de electricidad, no solo en la detección de los picos de tensión o las desviaciones de la misma, que en muchos casos indica a los investigadores que indudablemente se encuentran ante este tipo de plantaciones, sino para, una vez concluida la operación restablecer el suministro y eliminar los enganches ilegales para eliminar el riesgo de incendio que este tipo de defraudación genera para el resto de la ciudadanía.

Otra nota importante para la detección por parte de la Policía Nacional de la ubicación de esta droga es la colaboración ciudadana, tanto en edificios como en chalets, en muchas ocasiones la primera noticia llega a los agentes por parte de los vecinos que soportan alguna de las molestias que el cultivo de la droga origina, fuerte olor, extractores o aparatos de aire acondicionado funcionado día y noche y cortes del suministro eléctrico debido a la demanda de la plantación. Muchas de estas comunicaciones se han recibido a través de internet, del portal WEB de la Policía Nacional. Informaciones que son trasladadas a los grupos de investigación y que son comprobadas por los agentes dando lugar posteriormente al desmantelamiento de numerosas plantaciones.

Varios de estos operativos se han centrado en la investigación de asociaciones cannábicas en las localidades de Alicante, Benidorm y Dénia, concretamente en siete de ellas que bajo la apariencia de clubs privados eran utilizados en realidad para traficar con marihuana, deteniendo a los responsables de dichas asociaciones y consiguiendo su cierre. Locales que en la mayoría de los casos estaban en el centro de las ciudades y causaban importantes molestias a los vecinos con el trasiego de personas, ruidos y otros inconvenientes.

Desde la Policía Nacional no se escatima ni en personal ni en recursos para desarrollar esta labor contra el trafico de drogas, llegando a utilizar medios aéreos, cámaras térmicas que detectan las fuentes de calor, nuevas técnicas de investigación de análisis de datos que se adicionan y se conjugan con la operativa policial de toda la vida, dando tan buenos resultados.

Los detenidos son de una gran variedad de nacionalidades, españoles, ciudadanos de países europeos y del este de Europa, ingleses e incluso chinos. Muchos de ellos forman parte de organizaciones criminales que cultivan la marihuana en España para luego distribuirla a terceros países, utilizando camiones, vehículos o incluso por servicios postales o de paquetería.