LITERATURA | NI AQUÍ NI ALLÍ

EL AUTOR Y SU OBRA

Tommy Orange, nació en Oakland, miembro de las tribus cheyene y arapajó de Oklahoma, residió en la colonia de artistas MacDowell en 2014. Posteriormente estudió el Máster de Escritura Creativa del Instituto de Artes Nativas de Santa Fé en 2015, obteniendo la beca Writing by Writers en 2016.

“Ni aquí ni allí” constituye su primera novela y se encuentra entre los primeros puestos de las listas de los libros más vendidos en EE.UU.

ARGUMENTO

La obra constituye un compendio de relatos centrados en 12 indios nativos norteamericanos, que desean acudir al gran Powwow de Oakland, una importante celebración de los pueblos amerindios.

El Powwow es una reunión intertribal de nativos americanos que empezó a celebrarse en 1880 y que tiene como finalidad la exaltación de los valores identitarios nativos por medio de la danza, el canto, la música y otras actividades.   El Powwow sirve igualmente para reconectar a los nativos integrados en las ciudades con sus comunidades originarias y sus costumbres.

LOS PERSONAJES

Esta novela se desarrolla en torno a las particulares vivencias de 12 personajes.

Tony Loneman, cuya madre es una presidiaria alcohólica, forma parte del pueblo cheyene y es camello ocasional.   Es reclutado para participar en un atraco en el Powwow de Oakland.

Dene Oxendene, miembro del pueblo cheyene y arapajó de Oklahoma, afectado por la muerte de su tío Lucas, decide rendirle homenaje, filmando una película sobre historias y biografías de indios de Oakland .

Opal Viola Victoria Bear Shield  trabaja en correos y ha adoptado a sus sobrinos nietos Orvil, Loother y Lony. Opal acude al Powwow, para ver bailar a su sobrino-nieto Orvil.

Edwin Black, de padre, ausente y madre blanca, Karen. Adicto a internet y a la comida. Edwin, a sugerencia de su madre Karen, decide hacer prácticas remuneradas, colaborando en la organización del  Powwow de Oakland, donde espera conocer personalmente a su padre, Harvey, un indio cheyene.

Bill Davis es la pareja de Karen, madre de Edwin, es veterano del Vietnam y expresidiario, trabaja en el mantenimiento del estadio, donde se celebra el Powwow.

Calvin Johnson  y su hermano Charles son drogadictos. Calvin va al Powwow con Charles, Carlos y Octavio, para cometer un atraco y llevarse el dinero de los premios.

Jacquie Red Feather, hermana de Opal Viola Victoria Bear Shield. Cuando Jacquie tenía 17 años tuvo que dejar a su hija Blue en adopción. Tuvo otra hija, Jamie, drogadicta, que murió dejando 3 niños, de los que tuvo que hacerse cargo Opal ante el alcoholismo de Jacquie.  En una reunión de alcohólicos Jacquie se reencuentra con Harvey, el padre de su primera hija, Blue y junto con él, asiste al Powwow.

Orvil Red Feather, nieto de Jacquie Red Feather, vive con sus hermanos Loother y Lony bajo la tutela de su tía abuela Opal Viola Victoria Bear Shield.  Orvil quiere asistir al Powwow de Oakland, para bailar la danza aprendida viendo videos de Powwows en Youtube.

Octavio Gómez, vive con su abuela india, Josefina, porque su padre murió durante un tiroteo. El tío de Octavio, Sixto, lo inició en la droga y en el alcohol.

Daniel González, primo de Octavio. Daniel se refugia de la realidad navegando por Internet. Daniel ha comprado un dron, para poder  ver el Powwow, ya que Octavio no le permite ir .

Blue, adoptada por un matrimonio blanco, es la hija biológica de Jacquie Red Feather. Blue es  maltratada por su marido Paul, por lo que decide abandonarle y se traslada a Oakland, donde traba amistad con Edwin, becario que la ayuda en la organización del Powwow.

Thomas Frank, alcohólico, de padre indio, hombre-medicina de la reserva, ex alcohólico y  madre blanca, cristiana. Al año de trabajar en el centro indio como bedel, se unió a la banda de percusión Luna Sureña.

HISTORIA DE LOS INDÍGENAS DE EE.UU.

ÉPOCA Y MARCO GEOGRÁFICO

Durante la edad de hielo, persiguiendo la caza, distintas tribus procedentes de Asia, concretamente de Siberia, atravesaron el estrecho de Bering y llegaron a Alaska. Progresivamente se extendieron por todo el continente de América, adaptándose a cada región y aprovechando los recursos que les brindaba la naturaleza.   Se convirtieron en competentes pescadores y cazadores y cultivaron cereales como el maíz.

Se calcula que había de 10 a 90 millones de indios norteamericanos cuando llegaron los colonos europeos.  De acuerdo con los censos del año 2000, existían en torno a los 2,48 millones.

Inicialmente los indígenas norteamericanos de la costa este recibieron hospitalariamente a los colonos europeos de los siglos XVI y XVII y, de hecho, sin su colaboración las primeras olas migratorias de colonos europeos no habrían podido sobrevivir en una tierra desconocida para ellos.

Más adelante el nuevo continente despertó la codicia de los colonos, que emprendieron la conquista del territorio con ataques e invasiones.   Los habitantes primigenios de América entonces, intentaron coexistir con los nuevos visitantes, pero no poseían el armamento adecuado para hacerles frente y sus poblaciones sufrieron sensibles pérdidas  por las enfermedades como el sarampión, la viruela, el cólera y otras, que les contagiaron los colonos, para las que no estaban inmunizados. Se sucedieron las Guerras Indias, el Acta de Remoción de los Indios(1830), la aniquilación de guerreros, mujeres y niños en Wounded Knee en 1890 por la caballería de EE.UU.

A continuación el gobierno de EE.UU. despojó a los indios de sus tierras, desarrolló los programas de reubicación y a partir de enero de 1876 confinó a los indios en reservas, zonas del territorio estadounidense o canadiense bajo la soberanía de las tribus nativas, controladas por la Secretaría de Interior mediante el “Bureau of Indians Affairs”.

Estas reservas constituyen las áreas de mayor vulnerabilidad de EE.UU.  Según el “Bureau of Indians Affairs”, en 2002, el desempleo allí era 5 veces más alto que el del resto de la población .

En 1924 se les otorgó ciudadanía oficial a las tribus de indígenas norteamericanos por el papel heroico que desempeñaron en la Primera Guerra Mundial.

La acción transcurre  en los tiempos actuales, pero incidiendo en las consecuencias de la Ley de recolocación de indios de 1952, parte de la política de Terminación de Indios.          El objetivo gubernamental era que, mediante un programa de formación profesional, los indios abandonaran las reservas y se incorporaran en la sociedad estadounidense.          El éxodo de los nativos a las ciudades los enfrentó a la discriminación y al desarraigo, ya que los alejó de sus comunidades originarias, impeliéndolos a adoptar conductas autodestructivas(alcoholismo, drogodependencias, suicidio…)

CONCLUSIÓN

La novela critica el proceso de asimilación  de los nativos norteamericanos a la cultura yankee.   Inicialmente los pueblos amerindios  fueron masacrados por el hombre blanco, ya que carecían de armas de fuego, diezmados por las enfermedades que les transmitieron los colonos y expulsados a las tierras menos fértiles.  Posteriormente fueron desplazados a las reservas y más tarde por medio de la política de Terminación de Indios, fueron arrancados de sus culturas tribales, para integrarlos, como ciudadanos de segunda clase en las ciudades.

El mismo título “Ni aquí ni allí” parece aludir a la crisis de identidad de los nativos americanos, resultado de la incorporación forzosa de estos a la “civilización” blanca.

En definitiva, la obra ilustra la situación de derrota y opresión, que ha provocado, que el panorama vital de los indígenas americanos esté regido por las coordenadas de la exclusión, la marginalidad, el abandono, el maltrato, las drogas, el alcohol y el suicidio.

Esta colección de relatos  escrita desde el dolor, clama contra la injusticia cometida con todo un pueblo.

Esta obra mueve a la reflexión sobre la estela de destrucción, sangre y lágrimas, que han dejado a su paso todos los pueblos conquistadores como romanos, cartagineses, bárbaros, árabes, cruzados, españoles…

Del autor se esperará, en lo sucesivo, la construcción  de la gran narrativa  nativo-americana, el relato de los perdedores que se oponga al discurso de los “vencedores”.

TRAILER

Crónica: Beatriz  Recio  Inés