La libertad de expresión vuelve a estar sometida en este país al vaivén de la política

Libertad de Expresión y Orden Público

La libertad de expresión vuelve a estar sometida en este país al vaivén de la política, de los partidos o de la censura. Y todo ello está desembocando en que el Código Penal quiera ser modificado de forma urgente por el Gobierno actual por las consecuencias que esta originado la detención y encarcelamiento del rapero Pablo Hasel.

Esta detención está siendo fundamentalmente el origen de una serie de manifestaciones en diversas ciudades españolas, donde el Orden Público se está viendo alterado, poniendo a prueba al CNP y Policías Autonómicas, en este caso, en Cataluña, a los Mossos d’Escuadra y demás cuerpos auxiliares, servicios de bomberos, etc. Actuaciones con la lógica repercusión en medios de comunicación españoles y extranjeros.

Antes fueron los lamentables sucesos ocurridos en Linares, donde desgraciadamente dos funcionarios del CPN actuaron de forma desproporcionada y violenta contra dos personas, padre e hija, cuyas consecuencias produjeron la reacción inmediata de todo un pueblo. Entendemos que de forma presuntamente fortuita pero no por ello menos negligente, hubo empleo de munición real contra ciudadanos transeúntes y manifestantes, lo que es del todo inaceptable.

Es muy preocupante lo que está ocurriendo en algunas capitales del país, caso de Barcelona, Madrid y Valencia, entre otras, donde se cuestiona a las policías por imágenes excesivamente violentas, lesiones graves que están afectando a un número excesivo de ciudadanos y agentes, y que comportan en estos momentos una profunda reflexión de todos.

ARP considera una error quedarse exigiendo responsabilidades  a los trabajadores de la Policía a pie de calle, quienes  con material obsoleto, sin un descanso apropiado de estas unidades debido al alto nivel de exigencia  de sus intervenciones que están siendo muy numerosas en los últimos meses, cientos de salidas (emigración, sanitarias, etc.) sometidas a una gran tensión por la posibilidad de ser expedientados por alguna desgraciada actuación, o por órdenes superiores sin una valoración precisa que evalúe mitigar correctamente los desórdenes, dan motivo a pensar que estamos ante una “crisis profunda de identidad policial” que nos obliga a entender que existe algún tipo de déficit organizativo desde la Dirección Adjunta Operatitiva.

El concepto de Orden Público es netamente jurídico y la vulneración de los límites del mismo en el Estado de Derecho sólo se produce cuando se realizan conductas de algún modo perturbadoras de la paz y la tranquilidad ciudadanas pero que se encuentran tipificadas en la legislación vigente y constituyen delitos, faltas o, en su caso, infracciones administrativas.

Los manifestantes no entienden en muchas ocasiones dichas razones, ni las consecuencias de su vulneración, y por tanto, desde ARP solicitamos urgentemente la tramitación de una Ley que garantice la Libertad de Expresión que no entre en confrontación con la Ley de Seguridad Ciudadana y el Código Penal. Todo ello en evitación de que la Policía y sus integrantes, no seamos obstaculizadores, “muro de choque” de miles de ciudadanos.

La Agrupación Reformista de Policías ya ha solicitado la comparecencia de los máximos responsables de la Dirección General de la Policía y su Director Adjunto Operativo por entender que la sociedad está apreciando a una Policía excesivamente contundente, acciones individuales en el uso de la fuerza que empiezan a ser cuestionadas desde diferentes sectores dentro de la misma y que ven con preocupación imágenes que conducen a poner en duda la profesionalidad y preparación de los policías españoles.

Con ocasión de los primeros meses de Pandemia, vimos en todos medios informativos, al DAO, luciendo uniforme y condecoraciones por méritos que en estos momentos deberían ser demostrados, en evitación se propague e instale una corriente en la sociedad contraria al buen hacer de los trabajadores del CNP, que por aquel entonces eran aplaudidos por algunos manifestantes.

Esperamos en ARP que tanto policías como ciudadanos heridos se recuperen lo más pronto posible. Solicitamos que las manifestaciones se desarrollen dentro del civismo que requiere una sociedad avanzada, erradicando de esa manera la violencia que pueda existir por todas las partes. Y reiteramos que ni todos los manifestantes son violentos, ni todos los policías se exceden de sus atribuciones, y debería pedirse responsabilidades a aquellos que utilizan o no gestionan adecuadamente nuestra labor, convirtiendo a los y las policías en el escudo del descontento social.

 

En Alicante a 18 de febrero de 2021

Órgano Coordinador de ARP