BREXIT | Tras el histórico acuerdo entre Reino Unido y Europa se asientan las bases para su futura relación comercial

Después de varios meses de duras negociaciones, Reino Unido y la Unión Europea llegaron a un acuerdo para evitar el llamado “brexit duro”.

El primer ministro británico, Boris Johnson y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von Der Leyen, lo anunciaron como un buen acuerdo que servirá para regular las relaciones comerciales y de seguridad a partir del próximo año. “Hemos recuperado el control de nuestras leyes y nuestro destino”, aseguró el primer ministro en una conferencia de prensa desde su residencia oficial de Downing Street.

Johnson afirmaba que, aunque habían sido negociaciones duras se había logrado un acuerdo para toda Europa que se ajustaba a las circunstancias y que crearía empleo y prosperidad. Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea también admitió en una rueda de prensa desde Bruselas que había sido un camino “largo y tortuoso”, pero se logró un acuerdo “justo y equilibrado”.

Puesto que el Reino Unido abandonó la Unión Europea el pasado 31 de enero, apenas una hora antes de finalizar el año 2020, sería ya en el nuevo año cuando empezarían a notarse los cambios más visibles tanto para ciudadanos europeos como británicos.

El Brexit supone, entre otros cambios, el fin del libre movimiento de personas, la imposición de controles aduaneros y la limitación de servicios que antes fluían de un lado a otro sin restricciones. Las nuevas regulaciones están contenidas en un documento de más de mil páginas donde se abordan otros puntos como la cooperación climática, de seguridad y transporte.

ESTANCIAS LIMITADAS

Durante años, británicos y europeos viajaban de un lado a otro del canal de la Mancha y podían elegir libremente donde vivir y trabajar. Dichas facilidades llegaron a su fin y ahora se necesitará un visado para estancias largas y motivos de trabajo. Para viajes de turismo, sin embargo, británicos y europeos seguirán sin necesitar visas y podrán usar sus permisos de conducción para manejar en cada país.

En el caso de los británicos, ahora solo pueden permanecer en territorio de la UE un máximo total de 90 días en un período de 180 días consecutivos. Para visitar a Bulgaria, Croacia, Chipe y Rumanía se aplican otras reglas. Si se viaja a estos países, las visitas a otros países de la UE no contarán para el total de 90 días.

Los británicos también deberán garantizar que sus pasaportes tienen al menos seis meses de validez (y no más de 10 años de haber sido expedidos) y pueden verse obligados a declarar ante las autoridades europeas cuestiones como el motivo de su visito y el pasaje de vuelta desde la UE.

Además, al pasar por los controles migratorios, en principio ya no podrán utilizar la fila rápida reservada a los ciudadanos de la UE, el Área Económica Europea (Islandia, Liechtenstein y Noruega) y Suiza, lo que podría dilatar esperas en fronteras y aeropuertos. Los aeropuertos por otra parte, pueden permanecer hasta seis meses en Reino Unido.

Asimismo, ya no podrán entrar en Reino Unido con su tarjeta de identificación a partir de octubre de 2021, a menos que hayan oficializado su estatus como residente, en cuyo caso no habrá cambios hasta 2025. Los demás tendrán que presentar su pasaporte.

VISADOS ESPECIALES DE TRABAJO

Los europeos que quieran trabajar en Reino Unido tendrán que aplicar en línea para una visa y se les pedirá una oferta de trabajo, suficiente nivel de inglés y un salario de al menos 25.600 libras al año, entre otros requerimientos que juntos conforman un sistema basado en puntos.

Y los ciudadanos británicos que quieran vivir y trabajar en algún país del bloque deberán cumplir los requisitos del sistema migratorio de donde quieran establecerse. Sin embargo, aquellos ciudadanos que ya vivían en Reino Unido y la Unión Europea antes del final de 2020 tienen sus derechos garantizados y solo necesitan formalizar su estatus como residentes.

BIENES Y SERVICIOS

En el caso de los bienes y servicios el acuerdo ha salvado a muchos de un aumento considerable de precios en muchos productos que Reino Unido importa desde la UE y viceversa. Ambas partes acordaron no imponer tarifas ni costos adicionales al flujo de bienes, lo que en principio beneficia tanto a exportadores como importadores a ambos lados del canal.

Sin embargo, serán necesarios nuevos controles fronterizos y trámites burocráticos antes no existentes, lo que podría provocar demoras y disrupciones en las cadenas de suministro. Por otra parte, los proveedores de servicios británicos tendrán que adecuarse a las reglas de cada Estado miembro o relocalizarse en la UE si desean continuar operando como hoy.

 

Artículo: María Vecina / AFPRESS

Fotografías: Reuters y EP

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