La Policía Nacional desmantela en menos de un año la cuarta plantación de marihuana oculta en los bosques de Huesca

Además de los dos arrestos realizados, la cooperación policial internacional ha permitido identificar a otros cinco implicados que, en su momento, la organización reclutó para viajar a España y vigilar los cultivos

Las plantaciones desmanteladas alteran de forma significativa el medio ambiente hasta el punto de constituir un perjuicio prolongado en el tiempo para el desarrollo de las especies y las propiedades del suelo

Las organizaciones talan grandes superficies de pinar, construyen ilegalmente balsas para contener al agua de los barrancos y apilan ramas secas para crear vallados, con el grave riesgo para incendios en época estival

Como resultado de todas las operaciones realizadas, los agentes han incautado unas 18 toneladas y media de marihuana -31.698 plantas- y se han desarticulado dos grupos de origen albanés dedicados al tráfico de cannabis a gran escala, arrestando a un total de 13 personas

 Agentes de la Policía Nacional, en el marco de las investigaciones de la operación Copitos, han desmantelado una nueva plantación de marihuana en los bosques de Huesca. En esta ocasión, se han aprehendido 7.828 plantas en los montes de Agüero (Huesca) y se ha detenido a los dos integrantes de la organización encargados de la custodia del cultivo.

La operación supone una continuación en las investigaciones que, en el año 2019, supuso la desmantelación de la mayor plantación de marihuana en Aragón y la desarticulación de un grupo criminal de origen albanés que, además del tráfico de estupefacientes, se estaba dedicando a la comisión de robos con fuerza en establecimientos de la provincia.

Además, la continuación de esta investigación ha permitido localizar esta nueva plantación, también ubicada en los pinares de Agüero (Huesca), que contaba con 7.828 plantas de marihuana -que han arrojado un peso de 9.500 kilogramos-, y que estaba siendo custodiada permanentemente por un individuo de origen albanés, que fue detenido en dicho lugar. También ha sido arrestado el integrante que le suministraba la infraestructura necesaria y le abastecía del material y de los víveres necesarios para realizar su cometido.

Las gestiones realizadas y la cooperación policial internacional han permitido identificar a otros cinco operarios que la organización reclutó en su momento para viajar a España y ser destinados a las plantaciones para mantener los cultivos continuamente vigilados.

Delito contra el medio ambiente

Para la consecución de sus fines, los miembros de la organización alteraron el medio ambiente hasta el punto de constituir un perjuicio prolongado en el tiempo para el desarrollo de las especies y las propiedades del suelo.

Las parcelas dedicadas al cultivo de la marihuana se encontraban carentes de la vegetación propia del lugar, se habían construido ilegalmente balsas para contener el agua de los barrancos, se talaron grandes superficies de pinar, las ramas secas se apilaron para crear vallados perimetrales, con grave riesgo para los incendios en época estival, y los campamentos acumulaban desperdicios y multitud de envases de productos químicos.

De hecho, la absorción del agua de los barrancos para abastecer estas plantaciones ha puesto en peligro el plan de recuperación de diversas especies animales protegidas en peligro de extinción.

Cuatro plantaciones con 31.698 plantas, -18 toneladas y media de marihuana- en menos de un año

Las operaciones policiales realizadas por el Grupo de Estupefacientes de la Comisaría Provincial de Huesca han permitido en menos de un año desarticular dos grupos organizados de origen albanés dedicados al tráfico a gran escala de marihuana, la detención de 13 integrantes y desmantelar cuatro cultivos con la incautación de un total de 31.698 plantas que arrojan un peso de 18 toneladas y media de esta sustancia estupefaciente.

Todas las plantaciones desmanteladas se encontraban ocultas en zonas boscosas de muy difícil acceso, en las que los integrantes del grupo habían talado grandes superficies de pinares aprovechando al máximo los bancales del bosque para cultivar la marihuana.

Para el regadío de los cultivos habían alterado los barrancos, creando balsas artificiales para poder almacenar agua, que posteriormente era conducida hasta los campos de cannabis con mangueras movidas con bombas de agua alimentadas por generadores de energía eléctrica.

Las plantaciones eran vigiladas continuamente por operarios que eran destinados al bosque durante largos de periodo de tiempo, para lo cual habían levantado campamentos en zonas estratégicas con todo lo necesario para permanecer largas estancias, proveyéndoles de gran cantidad de víveres no perecederos. Esta custodia permanente y activa, unida al perfecto conocimiento del bosque en el que vivían, dificultó enormemente la investigación sobre el terreno.

 

05-agosto-2020.