República Dominicana el destino previsto del rey Juan Carlos I

El pasado domingo, el anterior jefe de estado salía de España tras escribirle una carta a su hijo donde justificaba su traslado en base a su “legado y dignidad personal”

Ayer se hizo pública, gracias al comunicado de la Casa Real, la intención del Rey Juan Carlos I de abandonar España para “liberar de presión a Felipe VI”. El rey emérito viajó el domingo a la localidad pontevedresa de Sanxenso, lugar en el que pasó la noche y que ha frecuentado los últimos años para practicar uno de sus grandes hobbies, la vela. Fue el lunes cuando viajó en coche hasta Oporto (Portugal) y desde allí, cogió un avión rumbo a República Dominicana.

En dicha carta, el rey Juan Carlos I, escribía tres párrafos, encabezados con un “Majestad, querido Felipe”, a continuación, explicaba: “Guiado por el convencimiento de prestar el mejor servicio a los españoles, a sus instituciones y a ti como Rey, te comunico mi meditada decisión de trasladarme, en estos momentos, fuera de España”, para seguidamente añadir que se trataba de una decisión que: “tomó con profundo sentimiento, pero con gran serenidad. He sido Rey de España durante 40 años y, durante todos ellos, siempre he querido lo mejor para España y para la Corona”.

“Con el mismo afán de servicio a España que inspiró mi reinado y ante la repercusión pública que generan ciertos acontecimientos de pasados de mi vida privada, deseo manifestarte mi más absoluta disponibilidad para contribuir a facilitar el ejercicio de tus funciones”, señalaba el Rey emérito en el escrito remitido.

La idea del anterior jefe de estado es que la estancia sea temporal, su intención es alojarse en una residencia en el complejo Casa de Campo, La Romana, durante unas semanas. Así lo afirmaba la carta remitida a Felipe VI en la que señalaba que no se trata de instalarse de forma definitiva sino, que corresponde a su “voluntad de trasladarse, en estos momentos, fuera de España”. Los Fanjul, una conocida familia muy bien avenida de Latinoamérica gracias a su negocio en las plantaciones de azúcar, actuarán de anfitriones durante la estancia del Rey en la República Dominicana.

Por el momento, el comunicado del Rey emérito cierra un ciclo de crisis provocada por las constantes presiones recibidas por diversas instituciones en la Zarzuela. La información relativa a la existencia de indecentes cantidades de dinero que el monarca no habría declarado, del cual no se encuentra su origen y la aparición en diversos medios de comunicación, alertó a diversos sectores. Las investigaciones pertinentes van desde las cloacas del Estado hasta las posiciones de partidos políticos, incluso sectores internos del Gobierno.

El término exilio es una palabra que tanto el propio Rey Juan Carlos I como la Zarzuela intentan evitar, pues la esperanza del antiguo monarca, una vez calmadas las aguas, es recuperar “su dignidad” y salvar “su legado”.

Artículo: María Vecina / AFPRESS

Fotografías: La Prensa Libre, Getty Images y De Thelegraaf