COVID-19: Efectos en la calidad del aire urbano en España

La situación de emergencia sanitaria ocasionada por la COVID-19, elevada a pandemia internacional por la Organización Mundial de la Salud (OMS) el pasado 11 de marzo, ha provocado una crisis sin precedentes en la historia reciente española y europea, con amplias repercusiones en la movilidad y en la actividad económica.

Fruto de la declaración del estado de alarma por Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, prorrogado de momento hasta el 9 de mayo, se han adoptado una serie de medidas de limitación de la libertad de circulación de las personas, con variaciones temporales en su alcance, que han derivado en una reducción drástica y generalizada del transporte y, en menor medida, de la actividad industrial y la generación de electricidad, fuentes principales de la emisión de los contaminantes a la atmósfera.

España antes y después (Grado de contaminación NO2):

Desde el sábado 14 de marzo, fecha de la declaración del estado de alarma, el tráfico interurbano y en el acceso a las principales ciudades ha disminuido en torno al 70 %, mientras las salidas de productos petrolíferos desde las instalaciones del Grupo CLH al mercado español han descendido un 75 % en el caso de la gasolina, un 55 % el gasóleo A y un 93 % los carburantes de aviación. La demanda eléctrica ha caído un 20 %, tomando como referencia la situación previa a las medidas de restricción.

En las grandes ciudades, la reducción del tráfico ha alcanzado porcentajes muy importantes, el 77 % de media en Barcelona, Madrid, Málaga, Sevilla y Valladolid, con máximas de hasta el 90 % durante los fines de semana. Si bien también se está observando una fuerte caída en el uso del transporte público urbano, que supera el 90 % en las cercanías ferroviarias y en los autobuses urbanos.

Teniendo en cuenta que el tráfico motorizado es el principal factor que influye en la calidad del aire urbano, es evidente que un descenso tan marcado de la circulación y de sus emisiones a la atmósfera está incidiendo en una mejora muy significativa de la calidad del aire que respiramos, aunque se deba a circunstancias tan excepcionales como las derivadas de la crisis sanitaria y el estado de alarma.

Así lo están poniendo de manifiesto algunas instituciones y centros de investigación, y especialmente numerosos medios de comunicación estatales y locales, a partir de la comparativa de imágenes de satélite y mediciones de estaciones de vigilancia de la calidad del aire, utilizando series de datos en ocasiones muy dispares, para periodos muy cortos y poco homogéneos, dada la todavía escasa perspectiva que tenemos.

Municipios evaluados en el estudio:

Según los estudios del equipo de Julio Díaz y Cristina Linares, del Departamento de Epidemiología y Bioestadística del Instituto de Salud Carlos III, la mortalidad atribuible por la exposición a corto plazo a las partículas, el dióxido de nitrógeno (NO2) y el ozono, por causas naturales, respiratorias y circulatorias, ascendería en conjunto en España a una media de 10.000 muertes anuales. Pequeñas reducciones en los niveles de estos contaminantes pueden ser determinantes para salvar vidas, en el corto plazo.

De manera reciente, diversos estudios todavía muy preliminares en China, Europa y Estados Unidos están relacionando la mortalidad ocasionada por la COVID-19 con la exposición a largo plazo a la contaminación atmosférica, tanto a las partículas finas (PM2,5) como al NO2. Esta relación derivaría de la afección a los sistemas respiratorio e inmunitario y eventualmente de la contribución a la transmisión del coronavirus, en la que las PM2,5 actuarían como vectores. En Europa, dicha relación ha sido apuntada con especial intensidad en el Norte de Italia y el área metropolitana de Madrid.

En este contexto, transcurrido mes y medio desde la declaración del estado de alarma y las limitaciones asociadas para la circulación de las personas, el presente informe pretende cuantificar y analizar, siquiera provisionalmente, el efecto de la crisis de la COVID-19 sobre la calidad del aire en las principales ciudades del Estado español, poniendo de manifiesto que la reducción del tráfico motorizado y los cambios en las pautas de movilidad son la mejor herramienta para rebajar la contaminación, aún teniendo en cuenta la excepcionalidad de la situación extrema que estamos viviendo.

Asimismo, este informe recomienda una serie de medidas durante la desescalada en curso para evitar que el progresivo aumento de la movilidad ciudadana dispare la contaminación atmosférica a niveles equivalentes o superiores a los de partida, con efectos muy nocivos sobre la salud de las personas especialmente sensibles, como puedan ser las niñas y niños, las mujeres gestantes, las personas de avanzada edad y aquellas con enfermedades cardiovasculares y respiratorias como la propia COVID-19.

Calidad del aire urbano en España

Resultados provisionales a 30 de abril de 2020 para las 26 principales ciudades: 

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Fuente: Ecologistas en Acción