Las bacterias marinas devoran el Titanic

El Titanic está desapareciendo rápidamente por efecto de la corrosión, las corrientes marinas y una bacteria que devora hierro y azufre.

El transatlántico ha permanecido en la oscuridad durante los últimos catorce años

El Titanic fue encontrado hace 34 años en el fondo marino de Terranova. Hoy en día se ha convertido en un casco oxidado muy visitado. Cientos de exploradores, cineastas, científicos y turistas se sumergieron a más de 3.000 metros de profundidad para contemplarlo, pero las visitas decayeron con el tiempo.

Han tenido que pasar 14 años para que un grupo de exploradores emprenda la misión y exponga el estado del Titanic.

El grupo de exploradores Caladan Oceanic ha conseguido fotografiar los restos del Titanic, según anunció en una nota la productora Atlantic Productions. Esta empresa, ganadora de premios Bafta, publicará los resultados de la expedición en un documental.

Así es el Titanic 107 años después del naufragio

Mediante un sumergible tripulado, los expertos han conseguido sacar varias fotografías que muestran el estado actual de los restos de la nave.

Cinco inmersiones a lo largo de ocho días fueron necesarias para tomar estas imágenes en calidad 4K y mostrar así el Titanic como nunca se había visto.

Victor Vescovo, líder de la exploración, explicó que no estaba preparado para la «inmensidad de la nave» y que ha sido algo «extraordinario» poder pasar al lado del Titanic y ver las luces de su embarcación reflejadas en él.

La mitad más frágil ha sucumbido a la oxidación y se encuentra poblada de bacterias, microbios y otras criaturas del piso oceánico

Uno de los científicos que acompañaron a Vescovo en la aventura, Lori Johnson, aseguró que los restos del Titanic van a seguir deteriorándose como parte de «un proceso natural».

Situado a una profundidad donde la temperatura del agua está en torno a 1 grado centígrado, el barco está indefenso ante las corrientes marinas y el ataque de las bacterias, que están acabando con algunas partes de la nave.

«El área de deterioro más impactante fueron los cuartos del capitán. Por ejemplo, la bañera de este aposento ya no está y el deterioro continúa avanzando«, ha lamentado Parks Stephenson, historiador del Titanic.

En un par de décadas ya no quedará ni rastro del Titanic bajo el agua

La científica expedicionaria Lori Johnson, citada en una reseña de USA Today, explicó que la bacteria que devora el Titanic se alimenta de hierro y azufre.

«Estos son tipos naturales de bacterias, así que la razón por la que el proceso de deterioro termina siendo un poco más rápido es un grupo de bacterias, una comunidad que trabaja simbióticamente para comer el hierro y el azufre». 

La bacteria, llamada Halomonas titanicae en honor al nombre del barco, fue recolectada por primera vez en 1991 en formaciones de herrumbre similares a los carámbanos. Los microorganismos pueden sobrevivir a presiones intensas en aguas negras.

«Es inusual encontrar un naufragio que tenga tanta vida»

Patrick Lahey, presidente de Triton Submarines, tras inspeccionar el naufragio, explicó al ‘New York Times‘ que ver el histórico buque de lujo era menos atractivo que contemplar «el naufragio masivo consumido por el océano y regresado a su estado elemental».

Ahora es el refugio de «una gran cantidad de animales interesantes«, incluidos peces y anémonas de mar.

 

Por

Ana Ruiz

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