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Incremento de tortugas en España, vinculado a subida de temperatura del mar

Madrid, 12 jul (EFE).- La anidación de tortugas bobas en las playas españolas del Mediterráneo se ha intensificado en los últimos años hasta alcanzar una media de 3-4 nidos anuales, y aunque aún se desconoce el interés de los quelonios por colonizar estas costas, todo apunta a un incremento del agua marina.

La temperatura mínima del mar para que la tortuga boba (Caretta, caretta), la más común en las aguas españolas, pueda reproducirse oscila entre los 22-24 grados, umbral cada vez más común en las aguas del Mediterráneo a partir de junio, ha explicado a EFE Adolfo Marco, investigador del CSIC en la Estación Biológica de Doñana.

De manera similar también aumenta la temperatura de la arena de la playa, que a la profundidad de anidación -unos 40 centímetros- alcanza los 29 grados, lo que facilitaría una temperatura «perfecta» para que los huevos se incubarán en un litoral demasiado frío para ellas hace tan sólo unas décadas, ha señalado el investigador.

Además, el calentamiento del agua del mar en el Mediterráneo también propicia la maduración sexual y el apareamiento de las tortugas, que antes se reproducían en zonas más cálidas.

Para Marco, el incremento de los casos de anidación en las costas españolas podría ser de «gran importancia para la conservación, a medio y largo plazo, de las tortugas marinas», amenazadas también por la pesca accidental, plásticos y redes fantasmas en los mares, en un mundo cada vez más cálido.

El despegue de los nidos en las costas españolas ha sido paulatino -ha asegurado el investigador- quien ha detallado que, décadas atrás, se encontraba un nido cada 20 o 30 años hasta que -poco a poco- se comenzó a localizar uno cada tres años y desde 2014, esa cifra ha crecido hasta los tres o cuatro nidos anuales.

Se trata de un crecimiento «muy rápido», parecido al de otros países costeros mediterráneos que, tras un fuerte ritmo de anidación y al cabo de 10 años, han llegado a contabilizar entre 40-50 nidadas, y esa, -ha incidido- es «la previsión que queremos y deseamos que ocurra en España».

Desde comienzos de este siglo y hasta 2017, se han registrado en las playas españolas 33 eventos de anidación -14 de los cuales finalizaron con el desove de la tortuga- aunque Marco ha asegurado, que podían haberse dado -y no detectado- muchos más en playas aisladas (playas de Parques Naturales) y por la noche.

El área de desove más visitado por las tortugas abarca todo el Mediterráneo cálido español, desde Almería hasta Gerona y áreas del litoral Balear, zonas de «calidad óptima» y donde, a su juicio, destaca una amplia extensión entre Alicante, Murcia y Almería como mejores playas para las tortugas marinas.

En este punto, ha definido a las tortugas como «poco exigentes» a la hora de rastrear playas donde desovar: «prefieren playas anchas con arena de calidad, grano fino y que no se inunden, y todos estos requisitos los cumple el litoral mediterráneo».

En este aún incipiente verano, ya se ha constatado la presencia de 3 hembras diferentes, una de ellas, anidó y desovó el mes pasado en una playa de Mataró (Cataluña) y fue el dueño de un chiringuito playero quien, al percatarse de su presencia, dio la voz de alarma avisando a los expertos para no poner en peligro al animal.

A su juicio, es muy importante saber actuar cuando se observa a una tortuga salir del mar para anidar, y así ha explicado, que la «emoción tan grande» surgida al observar ese momento único, no suele ser bien gestionada por la cantidad de turistas presenciales.

Por eso, ha apelado a la ayuda social de la población y pide -en primer lugar- llamar al 112 para que acudan lo más rápido posible expertos, además de permitir a la tortuga salir del mar, situarse siempre detrás de ella, no hacer ruido y no molestarla con el flash de las cámaras.

 

Elena Sánchez Laso

 

Photograph 1:  Fotografía de unas tortugas verdes recién nacidas que corren hacia las costas. EFE/Archivo